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Salud Pública

¿Medicinas en Cuba? No en las farmacias, en el mercado negro

'La última vez que llegó paracetamol en tableta a las farmacias fue hace como un mes y se acabó con los tres primeros compradores', dice una santiaguera

Santiago de Cuba
Una farmacia vacía en Cuba.
Una farmacia vacía en Cuba. IPS

"Oye, llegó tu medicina, tengo dolocom, paracetamol, paracetamol con diclofenaco, paracetamol con ibuprifeno, ibuprofeno, penicilina, amoxicilina, clopidrogel, alcohol, ven a curarte", así pregona un vendedor ambulante de medicamentos sus productos en los barrios de Santiago de Cuba. El hombre lleva una mochila, con los medicamentos clasificados según su farmacologías: antibioticos, analgésicos, antihistamínicos...cada grupo sujeto por una liga.

Algunos vecinos y transeúntes se acercan a ver, más que a comprar debido a los precios prohibitivos de los blíster. "La comida y los medicamentos están haciendo una competencia a ver quién vende más caro", sentencia una vecina mientras escucha los precios que el vendedor anuncia a los interesados.

Luis, trabajador por cuenta propia, compró paracetamol con diclofenaco a 450 pesos el blíster. "Llevaba varios días tomando paracetamol de 500 miligramos y el dolor y la hinchazón de las piernas era continuo, tomé el paracetamol compuesto y en tres días se me quitó el dolor y la hinchazón bajó también. Es una lástima que solo pude comprar un blíster", lamenta.

Los medicamentos ofertados por este vendedor son importados, según explica a los clientes. El dolocom, y los paracetamoles compuestos vienen de República Dominicana, y aunque no son recetados directamente por los galenos cubanos, son recomendados extraoficialmente cuando se les pregunta a estos. Especialmente el dolocom, que se ha convertido por estos dias en el medicamento estrella contra las arbovirosis. Su único inconveniente es el precio: 800 pesos por blíster.

"El dolocom es el diclofenaco nuestro", explica un doctor consultado sobre este medicamento, "un antinflamatorio reforzado con vitaminas por eso es tan efectivo".

"El diclofenaco, el paracetamol y la dipirona, como muchos medicamentos, están en falta", reconoce. "Nosotros estamos en contacto con las farmacias y recetamos lo que está en existencia, si no lo hay, solo indicamos a los pacientes lo que tienen que tomar y ahorramos recetas. Los pacientes saben dónde buscar esos medicamentos en la calle".

Los doctores hacen las indicaciones de medicamentos a los pacientes conscientes de un mercado informal surtido con medicamentos nacionales e internacionales. El explícito reconocimiento de los galenos no solo empuja a los pacientes al mercado informal, sino que también lo oficializa, y ello acentúa la exclusión al acceso de los medicamentos de los más desfavorecidos.

Los surtidos a las farmacias son semanales. Según la versión oficial, los fármacos se venden planificadamente a los barrios de los alrededores, según un cronograma informativo de los medicamentos recibidos y el orden de los compradores por sus direcciones.

"La última vez que llegó paracetamol en tableta a las farmacias fue hace como un mes y se acabó con los tres primeros compradores, ya tú sabes", asegura Dania, cuentapropista. "Llegan tan poquitos medicamentos que no puedes contar con ellos. Entran tan pocas cosas que la mayoría se acaban en un día. Hasta las cosas de laboratorios, como los jarabes para el catarro, están perdidos. No puedes contar con la farmacia para curarte".

Aunque los medicamentos de producción nacional no abundan, hay algunos vendedores de ellos. "Muy pocos de los medicamentos cubanos en el mercado negro salen de las farmacias", explica una trabajadora farmaceútica que pidió anonimato.

"Nosotros tenemos la misma necesidad y cuando llegan tratamos de comprar aunque sea una cajita. Es verdad que hay reventa en las calles, pero con lo poco que llega a las farmacias y los controles, no da para eso. Así que los medicamentos cubanos del mercado negro salen de las fábricas y almacenes", asegura.

Los revendedores de medicamentos cubanos son los pobres del mercado informal, tienen poca variedad, en sus ofertas priman los medicamentos para la diabetes y los antihipertensivos, llamados oficialmente medicamentos controlados y son los más frecuentes en las farmacias. La ventaja es que son más baratos que los importados.

Esta semana no entraron medicamentos a las farmacias de Santiago de Cuba. El miércoles, día escogido para su venta, no se publicaron los habituales cronogramas. De vez en cuando los pocos fármacos que se reparten no llegan, y las farmacias no tienen explicaciones para los clientes. Los estantes vacíos de los dispensarios exhiben unos pocos medicamentos de laboratorio.

En la farmacia del Bloque H, en el Distrito José Martí, una señora llegó buscando muralla, un ungüento utilizado para fricciones, preparado en el laboratorio y de venta liberada. Ante la respuesta de que se había acabado, la señora insistió: "¿Pero no tienen ningún medicamento de los que venden liberados que contenga alcohol?". La dependienta le contestó: "No mija, si ustedes encendiendo el carbón han acabado con esos medicamentos, aquí no hay nada que contenga alcohol".

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