La cubana Janet Oliva ruega al Gobierno de Estados Unidos que le otorgue una visa humanitaria para salvar la vida de su hija Valentina Méndez Oliva, quien tiene seis años y padece una leucemia linfoide aguda, para la que no hay solución en la Isla.
La leucemia linfoide es el tipo de cáncer infantil más común en la actualidad y frecuentemente aparece en los diez primeros años de vida. Afecta la sangre y la médula ósea.
"A Valentina, a los dos añitos de edad, se le diagnosticó leucemia linfoide aguda. Actualmente, tiene seis años y se encuentra en segunda recaída combinada: sistema central nervioso y medular", explicó la madre en un video que publicó recientemente en su cuenta de Instagram.
Janet Oliva contó que, en agosto, los médicos le dijeron a la familia que la enfermedad estaba "en progresión refractaria a tratamiento con peligro para la vida". Eso quería decir que los sueros no le estaban produciendo ningún efecto positivo a la niña, sino matándole las pocas células sanas que tenía en su organismo, por lo que decidieron suspender el tratamiento y enviarla para la casa.
En septiembre, los médicos le hicieron una punción lumbar y decidieron retomar la quimioterapia. Sin embargo, el fármaco que necesita Valentina en estos momentos no lo hay en Cuba, por lo que su madre rogó "encarecidamente" al Gobierno de Estados Unidos que le apruebe la visa humanitaria para que reciba ese medicamento. Ello permitiría que la médula de la niña "llegue a remisión" y se le pueda realizar un trasplante.
"Aquí ya no hay más nada para ella", dijo Janet Oliva al canal de noticias estadounidense Telemundo 51 Miami.
Una amiga de la familia llamada Claudia y residente en Estados Unidos contó al medio de Miami que desde allí intentó ayudar a la familia y solicitó la visa para la niña, en 2024. La respuesta, que llegó más de un año después, fue negativa.
Claudia aseguró que presentó la historia clínica de Valentina emitida por el Instituto de Hematología e Inmunología de Cuba, la carta de aceptación del caso del Hospital Pediátrico Nicklaus Children's, de Miami, y hasta una carta de apoyo del congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart.
Sin embargo, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) consideró que no existía "evidencia preponderante" de que la niña necesitaba ser tratada en EEUU, citó la amiga de la familia.
Según el Telemundo 51 Miami, la denegación de la visa fue apelada por el abogado de temas migratorios Miguel Inda Romero.
Ante el deterioro del sistema de salud de Cuba y la falta de recursos en los hospitales, que golpean con especial crudeza a los enfermos de cáncer, son cada vez más las familias que recurren a la solicitud de una visa humanitaria para intentar salvar las vidas de sus seres queridos fuera de la Isla.
En vez de ignorar a todos los hijos de papás castristas y parentela que viven tapiñaos en Estados Unidos sin que los molesten, casos como estos que no necesitan pruebas debían resolverse de inmediato. Una visa humanitaria más que justificada para la madre y la niña y no hay de darle más vueltas. En Cuba no hay nada, en Cuba enfermarse es morir.