Agentes de la Policía cubana habrían dado muestras de tener tanta hambre o más que el pueblo, al comerse la comida destinada al prisionero político Alexander Díaz Rodríguez, según la denuncia de su madre, Moraima Rodríguez Batista, difundida por el Centro por una Cuba Libre.
En un video publicado por la organización, Rodríguez Batista contó que el viernes 25 de julio, cuando iba a visitar a su hijo, recluido en la prisión Augusto César Sandino de Pinar del Río por participar en las protestas antigubernamentales de julio de 2021, fue arrestada por militares.
Permaneció detenida en la Primera Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de la provincia y cuando la soltaron, al día siguiente, preguntó por sus pertenencias, el saco de comida que llevaba para su hijo. Se lo entregaron vacío.
"Mientras me tenían detenida se aprovecharon, se comieron todas las galletas que llevaba, los dulces, compotas (…)", denunció la madre del prisionero.
"Ustedes no saben con el sacrificio que cada familia, cada madre reúne para llevarle los alimentos a una visita", criticó.
"Ustedes tienen hambre, me demostraron que tienen hambre. Me demostraron que ustedes tienen más necesidad que los mismos presos políticos (...) Ustedes tienen más hambre en los huesos que nosotros", increpó a los policías que se habrían comido la comida que le llevaba a su hijo enfermo.
"Quiero decirles que es indignante, es sucio lo que hicieron, pero yo tengo piernas y tengo corazón para seguir luchando por la libertad de Alexander Díaz Rodríguez", sentenció la mujer, que ha luchado por la excarcelación de su hijo para que pueda ser operado, desde que le fue diagnosticado el cáncer de tiroides, y ha sufrido varias detenciones.
Alexander Díaz Rodríguez recibió el diagnóstico de cáncer en octubre de 2022. Ello no impidió que un mes más tarde, las autoridades carcelarias lo trasladaran a una prisión aún más alejada del lugar de residencia de su familia.
El pasado 10 de abril, el Centro por una Cuba Libre dio a conocer una carta enviada a personalidades, gobiernos y organizaciones internacionales para pedirles que intercedan ante las autoridades cubanas para que el preso político sea excarcelado y pueda recibir la urgente atención médica que necesita.
La carta fue enviada al posteriormente fallecido papa Francisco, al arzobispo Thomas Wenski, y a los congresistas norteamericanos Chris Smith y James P. McGovern. Asimismo, al secretario general de la OEA, Luis Almagro; a Roberta Motsela, presidenta del Parlamento Europeo; a los representantes de las organizaciones internacionales Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Pax Cristi, y a relatores del Consejo de Derechos de la ONU.
La misiva recordó que Díaz Rodríguez "fue brutalmente golpeado y detenido el 11 de julio de 2021, mientras participaba en las protestas en la ciudad de San Antonio de los Baños, Artemisa".
En el momento de su arresto, Díaz Rodríguez militaba en el Partido Democrático 30 de Noviembre Frank País, fundado en la década de los 90 y promotor de los derechos humanos y la acción cívica no violenta. Fue condenado a cinco años de prisión.
El líder opositor José Daniel Ferrer cumple años en prisión. Los hijos de Lizandra Góngora preguntan por qué está presa
Otros ejemplos del ensañamiento del régimen cubano con los presos políticos son el líder opositor José Daniel Ferrer y Lizandra Góngora, la mujer que recibió la condena más alta por participar en las históricas protestas de julio de 2021.
Ferrer, líder de la UNPACU, cumplió 55 años el 29 de julio, "lejos de sus seres queridos, soportando con su cuerpo el peso de la represión política: condiciones inhumanas, tratos crueles y degradantes, violencia sistemática, humillaciones constantes y torturas físicas y psicológicas", recordó el grupo de asesoría jurídica Cubalex en su página de Facebook.
A mediados de mes, su esposa, la doctora y activista Nelva Ismaray Ortega, pudo visitarlo en la prisión de Mar Verde de Santiago de Cuba, donde se encuentra recluido desde finales de abril, luego de reiteradas exigencias de la familia y del Gobierno de Estados Unidos al régimen de Cuba de que diera prueba de vida de Ferrer.
El opositor sufrió al menos siete golpizas brutales en apenas 14 días, a manos de sicarios trasladados a la prisión para que lo torturaran, mientras permanecía en huelga de hambre para protestar por las condiciones de su encierro.
En la visita de mediados de julio, Ortega pudo comprobar que, aunque las agresiones físicas hacían cesado por el momento, su esposo continuaba viviendo en medio de chinches, mosquitos y moscas y con ambos oídos reventados. Padecía fuertes dolores de cabeza, tos, dolor de garganta, dolores musculares y articulares, pero no recibía atención médica. Además, se veía obligado a tomar agua sucia y contaminada, ya que las autoridades carcelarias no permitían la entrada de agua purificada.
José Daniel Ferrer fue uno de los 75 disidentes condenados a penas de cárcel en 2003, durante la ola represiva conocida como Primavera Negra de Cuba. Recibió una condena de 25 años de cárcel, de los que cumplió ocho.
El 11 de julio de 2021, cuando intentaba sumarse a las protestas antigubernamentales, fue enviado nuevamente a prisión.
Estuvo entre los reclusos que el régimen cubano excarceló en enero, como resultado de un acuerdo con el Vaticano. Le fue revocada la libertad condicional a finales de abril, tras un asalto de las fuerzas represivas a su vivienda, sede de la UNPACU, donde se dedicaba a alimentar a cubanos en situación de vulnerabilidad extrema.
¿Por qué mi mamá está presa?
Después de más de cuatro meses sin verlos, la prisionera del 11J Lizandra Góngora recibió recientemente la visita de su esposo, Ángel Delgado, y de sus hijos, en el penal Los Colonos, en la Isla de la Juventud, donde cumple una sentencia de casi 15 años de privación de libertad por participar en las protestas de julio de 2021 en Güira de Melena.
En declaraciones a Martí Noticias, Delgado describió la visita como emocionante y contó que su esposa ha perdido peso por el calor y las pésimas condiciones de la prisión.
"Bastante emocionante, porque hacía cuatro meses y como diez días que no veíamos a Lizandra por el problema de los niños en la escuela y eso. Pero no, todo fue bien. Nos dieron una visita bien", dijo Delgado al medio estadounidense.
Añadió que la prisionera política "ha perdido bastante peso por el calor y la situación allí. (...) Está delgada por lo que está pasando... mala comida, más la situación que tenemos nosotros del traslado y de todo el tropelaje ese".
El esposo y los cinco hijos de Lizandra Góngora, de los que tres son menores de edad, viven en Güira de Melena, muy lejos de la Isla de la Juventud, donde el régimen la envió a cumplir su condena.
La prisionera ha sido amenazada con ser trasladada a un penal aún más lejano, lo que dificultaría más las visitas familiares, si solicita estar más cerca de sus seres queridos.
El momento más difícil de la reciente visita, como siempre, fue el de la despedida. La menor de las niñas lloraba y preguntaba por qué su madre está presa si no ha robado ni matado a nadie, relató el esposo de Góngora.
"Era grito nada más, ella y los niños. Cuando salimos fue igual (...). Cuando salimos de la visita, la niña, principalmente, llorando. Ella siempre se pone así. Los niños me preguntan: 'Papá, ¿por qué mi mamá está presa?' Me da una lástima con mi mamá, porque mi mamá está presa por gusto. ¿Qué fue lo que hizo mi mamá? Si mi mamá no robó a nadie, mi mamá no mató a nadie'. Es difícil hasta de explicarles", lamentó Delgado.
"Porque, ¿qué yo les voy a decir?, que por defender que tenga libertad, que tenga una vida digna, ¿eso es un delito? El único país donde eso es un delito es aquí", criticó.
Lizandra Góngora fue acusada de los delitos de sedición, desorden público y desacato, y condenada a 14 años de cárcel.
Estuvo entre los presos políticos galardonados con el Premio Graciela Fernández Meijide 2025 a la Defensa de los Derechos Humanos.