Back to top
Sociedad

Un Estado sin capacidad operativa: la debacle de los servicios públicos en Cuba

La escasez de combustible expone fallas acumuladas durante décadas en la gestión de infraestructura y recursos.

Santiago de Cuba
Cola en una sucursal del Banco Popular de Ahorro de Santiago de Cuba a la espera de que pongan la corriente.
Cola en una sucursal del Banco Popular de Ahorro de Santiago de Cuba a la espera de que pongan la corriente. Diario de Cuba

La crisis del combustible que sufre Cuba ha agudizado la precariedad de la vida cotidiana. La incertidumbre sobre todos los servicios públicos se suma a la bancarrota de un país cuya sociedad está contenida por el aparato represivo. Aunque el semanario provincial Sierra Maestra dedica espacio al cronograma de los servicios a cargo del Estado, la realidad es que este no se cumple.

Juan David acaba de regresar de La Habana a Santiago de Cuba. "Me fui hace dos meses a ayudar a mi papá a cuidar a mi abuela que se fracturó la cadera; como Ómnibus Nacionales anunció que había dejado un viaje diario Santiago-Habana traté de cogerlo, pero es mentira, ese viaje es un cuento, Ómnibus Nacionales no tiene combustible. Tuve que pagar 9.000 pesos para volver a Santiago en un camión particular, y hay que dar gracias a esos particulares porque las empresas del Gobierno no funcionan", dice.

Aunque el Gobierno trata de dar una imagen de control de la crisis anunciando medidas en sus medios oficiales, la realidad es que la población las desconoce, principalmente por la falta de fluido eléctrico.

"Esto aquí está al garete. No se sabe nada, vivimos del rumor, del 'dicen que'", dice Moret, un adulto mayor que dedica las mañanas a recolectar madera seca en las calles de Santiago de Cuba para cocinar. "Nunca pensé que volveríamos a vivir un nuevo Período Especial. La diferencia esta vez es que hay comida en las MIPYMES, que la mayoría no podemos comprar. Esto funciona como un apartheid alimentario, un sálvese quién pueda. Cuando el Gobierno planifica una cosa, sabemos que ocurrirá lo contrario", comenta.

A pesar de que la Empresa Eléctrica provincial anunció un cronograma de nueve horas de apagón por tres de electricidad, "el plan real es que la corriente se va y viene cuando le da la gana", añade Moret. "Somos como autómatas: te levantas cuando amanece, te acuestas cuando oscurece y comes si puedes. He perdido la noción del tiempo".

La impredecibilidad de la generación eléctrica en el país obligó al Gobierno a publicar en el semanario local que "el tiempo de duración de las afectaciones dependerá de la disponibilidad del SEN (Sistema Electroenergético Nacional)", dejando sin control los horarios de trabajo de centros de salud, oficinas bancarias y de otros servicios a la población.

"Ya no se saben los horarios de trabajo de las empresas del Gobierno. Llegas a un policlínico y tienes que ver si hay corriente o si la planta eléctrica tiene combustible", dice Argelia, de 85 años, jubilada de Educación. "Y no hablemos del banco. La ministra dijo que todos los bancos tienen paneles solares y están listos para brindar servicios, pero la realidad es que hoy en la sucursal del Banco Popular de Ahorro del distrito José Martí ya informaron que hay que esperar que venga la corriente para empezar a operar, así que los paneles están allí de adorno", sentencia.

La discordancia entre la planificación gubernamental y la realidad es cada vez mayor debido, entre otras cosas, a que el Gobierno ignora las ingentes dificultades que enfrentan los trabajadores. Las afectaciones de la crisis a una fuerza laboral disminuida y descalificada por el éxodo migratorio y laboral inciden en las malas prestaciones de los servicios públicos.

"Yo llego al hospital cuando puedo porque primero tengo que asegurar la comida en mi casa", dice la enfermera Marta, que trabaja en el Hospital Militar de Santiago. "Nosotras estamos sobrexplotadas porque hay falta de personal. Yo trabajaba con cuatro pacientes y ahora atiendo a 30 en 12 horas, sola. Y no te puedes ir hasta que llegue el relevo, y si no llega hay que doblar. Tengo tendinitis de tanto escribir y mentir en las historias clínicas que nadie lee, y cuando llego a la casa no hay corriente, ni comida. Por eso garantizo mi casa, y no voy a trabajar hasta que tenga mis necesidades resueltas", asegura.

El insuficiente personal médico en policlínicos y hospitales ha sido una de las constantes críticas de la población a los servicios del sistema de Salud Pública, a la que se suma la falta de insumos médicos.

Para Alina, una paciente de cáncer de mama, en la debacle del sistema de salud cubano es crucial la falta de personal. "Esto es de locos, te dan un turno, pero no te ponen el horario. Antiguamente, para los turnos de los análisis te citaban a las 7:00AM, ahora empiezan a la hora que llegue el personal", cuenta. "Ya una vez me dieron un turno para una consulta que era en la mañana, y ya allí la cambiaron para la tarde. Tuve que quedarme todas esas horas porque no tenía dinero para pagar el transporte doble; además, tengo que priorizar el dinero para los medicamentos que compro en el mercado negro".

"Estamos presenciando la debacle del país. Solo espero que tanto sufrimiento se justifique con una democracia real para Cuba", concluye.

Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA

Más información

3 comentarios

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.
Profile picture for user EL BOBO DE LA YUCA

Bueno, esa es precisamente la intención de la presión, no?: el caos total.

Profile picture for user Pedro Benitez

Aquí vemos que el 40% de autosuficiencia energética no logra sacar a flote a los ciudadanos más vulnerables.
“La discordancia entre la planificación gubernamental y la realidad”

Al final,lo mismo de lo mismo,mucho llanto, reclamación a Trump ,pero a papá estado socialista con sus clínicas exclusivas CIMEQ,Cita García,La Pradera .Le sumamos esbirros con sus flamantes vehículos antimotines y sicarios armados hasta los dientes con la última tecnología comprada en el exterior.