"Mi salario alcanza para un cartón de huevos y cinco libras de arroz, no más, dice Yosvany Carrazana Llerena, operario de una fábrica en Boyeros. Su declaración, breve y sin dramatismos, refleja la angustia de miles de trabajadores cubanos que, después de los sacrificios para celebrar Navidad y fin de año, enfrentan otro duro enero.
Alina Machado Sobrino, enfermera del hospital Calixto García, comparte una realidad similar. Actualmente, una libra de arroz cuesta 270 pesos, la de frijoles negros 500 pesos, el aceite vegetal 950 pesos el litro. En fin de año, la libra de cerdo superó los 850 pesos (con hueso). Darse un gusto la habría dejado sin dinero para empezar 2026.
Frente a una inflación que no da tregua, la prioridad de los asalariados estatales consiste en garantizar una alimentación básica y un aseo mínimo para el mes. Los electrodomésticos, ropas, utensilios de cocina o incluso productos de higiene como un simple champú, resultan bienes de lujo que la mayoría no puede alcanzar.
La supervivencia cotidiana se apoya en la lógica del reciclaje y la sustitución. El champú, por ejemplo, cede su lugar al jabón de lavar, la leche en polvo se reemplaza por infusiones o agua con azúcar, y los ventiladores se reparan una y otra vez para extender su vida útil.
La devaluación de la moneda nacional ante el dólar, debilita día a día el poder adquisitivo de quienes subsisten con ingresos fijos y redefine lo que pueden poner sobre la mesa para sus familias.
"El salario que paga el Gobierno es una misa a la pobreza, una miseria que cada vez alcanza para menos porque el peso cubano no vale nada", sintetiza Belkis Loyola Pozo, cajera en un rastro de materiales de construcción.
En el Cuba de hoy, la diligencia no basta
Roberto Pestana Treto hace suyo el popular refrán que reza "al que madruga, Dios lo ayuda". Lo aplicó en los días previos a fin de año: cada mañana se levantó con el alba y fue de una carnicería estatal a otra, a la caza de alguna oferta. Pero en el Cuba de hoy, la diligencia no basta.
Entre 2020 y 2023 el régimen alternó en fin de año la venta de pollo troceado y carne de cerdo a precios diferenciados mediante la libreta de abastecimiento. En 2024 la distribución se limitó a un módulo compuesto de paquetes de espagueti, un litro de aceite, una lata de sardina, cigarros y una botella de ron por núcleo de consumidores.
Para el fin de año de 2025, las carnicerías apenas recibieron una libra de pollo por cada persona, pero la asignación llegó incompleta y muchas familias no pudieron comprar su parte.
"Hay que estar de guardia. Tienes que ser de los primeros en la cola si quieres comprar, no queda otra opción, el bolsillo no aguanta el golpe de los precios de la calle", comentó Pestana Treto, quien trabaja como guardia de seguridad de un círculo infantil.
Antes de fin de año, Juan José Quesada Rivalta, mecánico de una base de transporte, recorrió los Ten Cent de las calles Obispo, Monte y Galiano, comercios en busca de pollo, carne de cerdo, subproductos de cerdo (ahumados y vísceras) y ternilla de res, entre otros alimentos de menor demanda y calidad.
Sin embargo, las ofertas más baratas fueron paquetes de salchichas a 340 pesos y pollo troceado a 380 pesos la libra, aunque la resolución 225 del Ministerio de Finanzas y Precios establece que el kilogramo de dicha ave puede alcanzar un valor máximo de 680 pesos.
"Ellos mismos se dicen y se contradicen para, al final, vender tan caro como los particulares", se quejó Quesada.
El congelador de Alexis Madan Carbó, que nada más aloja capas de hielo, retrata la situación alimentaria de no pocos asalariados en el inicio de 2026.
Madan, cuyo salario en Aguas de La Habana es de 4.100 pesos, debe hacer equilibrios para comprar arroz, frijoles, alguna libra de pollo o jamonada. Como él, muchos cubanos están a la espera de que el Gobierno venda los adeudos de arroz, azúcar, aceite, sal y granos de la canasta básica.
Con dinero en el bolsillo aparece de todo
Más que una realidad, en la Isla la escasez es un problema proporcional al bolsillo de cada persona. Con dinero se pueden comprar cárnicos, pescados, frutas, legumbres, dulces o bebidas.
La mayor variedad de estos alimentos se encuentra en las tiendas que venden en divisa (MLC y USD). Sin embargo, el salario medio estatal ronda los 4.200 CUP, lo que según la nueva tasa oficial equivale poco más de 10 dólares. Para comprar un kilo de carne de cerdo o res, un empleado debe ahorrar todo su salario durante al menos cinco meses.
"Una caja de cerveza Cristal, que es un producto cubano, cuesta casi 30 dólares. Son más de 10.000 pesos. Ese lujo no se lo puede dar una persona que viva de un salario o una pensión", sentenció Orestes Larrea Gómez, un ingeniero automatizador retirado, para quien el 31 de diciembre fue "como el día 15 de cualquier mes".
Los puntos de venta particulares tienen precios más flexibles, pero igualmente se equiparan con el valor del dólar, toda vez que los productos que ofertan son importados por MIPYMES. De esa manera, en días de alta demanda, como los previos a Navidad y fin de año, la libra de lomo de cerdo en muchos expendios de la ciudad se eleva a 1.300 pesos, mientras el paquete de 10 libras de pollo sobrepasa los 4.000 pesos.
"El salario alcanza para diez libras de arroz, dos de frijoles y un litro de aceite. ¿Carne? Me habría gustado un trozo para asarlo al carbón en fin de año, como hacían mis padres cuando era muchacho. Ahora eso es imposible con los tres quilos que ganamos", lamentó Ahmed Cisneros Cao, profesor de secundaria básica al igual que su esposa.
En medio de lo que ya es habitual año tras año - apagones, basureros, represión, hambre, epidemias, falta de todo, muchos muertos, etc - se avecinan unas cuantas marchas y tribunas para condenar el infame secuestro del presidente Nicolás Maduro.