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Huracán Melissa

'Aquí lo único que reparte el Estado es desesperación': a la espera del huracán Melissa en Santiago de Cuba

El desamparo campea en comunidades orientales mientras el régimen insiste en que 'todo está bajo control'.

Madrid
Cubana. DDC TV
Baracoa antes del paso de Melissa.
Baracoa antes del paso de Melissa. Diario de Cuba

A pocas horas de la llegada del catastrófico huracán Melissa, la provincia de Santiago de Cuba vive una situación límite: escasez extrema de alimentos, apagones de más de 14 horas y comunidades clamando ayuda ante el inminente impacto del ciclón.

"Llegó una libra de azúcar y una de espaguetis por persona. Eso es todo lo que han repartido", dijo un colaborador de DIARIO DE CUBA desde la ciudad oriental. "El arroz solo se distribuye en la cabecera provincial: una libra para embarazadas, otra para niños de 0 a 6 años y otra para mayores de 63. En Songo-La Maya no dieron absolutamente nada, y les dijeron a los administradores que 'quitaran el techo' (de las bodegas), que no venía más nada", contó.

Según el testimonio, algunas partidas de azúcar llegaron mojadas, y los vecinos de localidades como El Cristo siguen sin recibir atención ni labores de poda de árboles preventiva, pese a los riesgos. "Un particular cobra 5.000 pesos por hacer el trabajo que debería hacer la brigada estatal", contó Niurvis Claro Castillo, residente en la zona.

Mientras tanto, las redes sociales se inundan de mensajes desesperados. En la página Ventorrillo Cristo, los internautas se quejan de que, pese a las promesas oficiales de "no programar apagones", se han producido cortes de electricidad de más de 14 horas. Pero las quejas no son solo en grupos públicos, los usuarios las dejan incluso en los perfiles institucionales del Gobierno como la Unión Eléctrica. 

Otra colaboradora de DDC en Santiago resume el panorama: "No han dicho nada de vender o donar alimentos. El que no tenga dinero, se muere de hambre".

En contraste, un operativo policial busca a los cubanos que ayer se lanzaron a recoger cajas de picadillo de pollo caídas de un camión en el parque de la Avenida Martí. "Están revisando viviendas en la calle San Fermín entre Santa Isabel y San Ricardo", dijo un vecino a DIARIO DE CUBA.

Desesperación en barrios y comunidades rurales

El periodista Yosmany Mayeta Labrada reportó que en Sigua, a 25 kilómetros de la ciudad de Santiago, los vecinos "no han recibido ni alimentos, ni pan, ni leche para los niños".

"Estamos a poco tiempo de una catástrofe y el Gobierno no da la cara. Nadie ha venido, nadie ha traído nada. Estamos desesperados", denunciaron residentes, que piden apoyo humanitario y visibilidad ante la indiferencia de las autoridades.

En el mismo sentido, Mayeta relató el caso de Luis Ibarra Odio, un anciano ciego del reparto El Campito, que lleva 13 años esperando ayuda estatal desde el huracán Sandy.

"Mi papá vive solo y su casa está en pésimas condiciones. Todo el mundo lo sabe, pero nadie hace nada", dijo su hija. "Han pasado 13 años y nunca le han dado ni materiales ni comida". Hoy se enfrenta a otro ciclón devastador.

Escasez y mercado negro

El líder opositor José Daniel Ferrer alertó en redes sociales sobre los precios desorbitados de los alimentos en la provincia. "En Santiago de Cuba hay largas filas para quienes tienen dinero. 25 kilos de leche en polvo cuestan 243 dólares, unos 119.000 pesos al cambio informal. Quienes no tienen esas sumas no pueden darle leche a sus niños ni ancianos".

El periodista Mario J. Pentón compartió una imagen de los productos entregados en el municipio de Mella, también en Santiago: una cajetilla de cigarros Criollos, una lata de sardinas El Norteño —solo para mayores de 65 años—, un paquete de espaguetis y una bolsa de arroz.

"Esta es la respuesta a la pregunta de Díaz-Canel: '¿qué Estado fallido pudiera organizar y hacer todo lo que nosotros estamos haciendo?'", ironizó Pentón.

Un desastre social previo

El economista Pedro Monreal recordó en X que los efectos de un ciclón no se limitan a la naturaleza, sino que amplifican desigualdades ya existentes: "Lo que casi siempre deja tras su paso un ciclón tropical es el agravamiento de un desastre social previo: la pobreza", escribió.

"No hay nada natural en que un huracán se ensañe con los pobres. La gestión de riesgos está ligada a la erradicación de la pobreza y, por tanto, es un proceso esencialmente político", consideró.

Un país exhausto ante otro golpe

Mientras los vientos de Melissa se acercan, Santiago de Cuba enfrenta el huracán en condiciones de hambre, oscuridad y abandono institucional. Los reportes desde el terreno contrastan fuertemente con el discurso triunfalista del Gobierno, que insiste en su capacidad organizativa y en la "preparación del sistema de Defensa Civil".

En comunidades como El Cristo o Sigua, los testimonios coinciden: "no hay comida, no hay luz, no hay ayuda". Y, como apunta un vecino a DIARIO DE CUBA, "aquí lo único que reparte el Estado es desesperación".

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2 comentarios

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No se puede generalizar porque en Cuba hay muchisimas personas que no son comunistas pero por diferentes circunstancias personales han quedado atrapadas en aquel campo de exterminio Castro FASCISTA, pero es cierto que también hay miles de Cubanos que son perros chivatones, que merecen desprecio y merecen también que estén pasando hambruna y todo tipo de vida infrahumana como el resto del pueblo. Si el pueblo hambreado de Cuba no se decide a terminar con la dictadura cientos de miles pereceran de inhanicion y enfermedades.
ABAJO EL SINGAO DIAZ CANEL, ABAJO LA YEGUA RAUL CASTRO, ABAJO EL COMUNISMO

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Los contenedores de comida ya deben estar listos para apaciguar las protestas que se avecinan. Y por 'contenedores' entiéndase las dos o tres libras escuálidas de algo que no llega a la bodega hace medio año.