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Desastres naturales

Imelda dejó casi mil viviendas dañadas en Santiago de Cuba: 35 personas lo perdieron todo

Cientos de cubanos siguen esperando materiales a casi un año del huracán Oscar, mientras los últimos desastres añaden presión a la crítica situación de la vivienda.

La Habana
Puente dañado por las intensas lluvias de Imelda en Guantánamo.
Puente dañado por las intensas lluvias de Imelda en Guantánamo. Periódico Girón/Facebook

A casi un año del paso del huracán Oscar y poco después de la tormenta tropical Imelda, miles de cubanos siguen sin recuperar sus viviendas, según cifras divulgadas por el diario oficial Juventud Rebelde. Pese a los reportes oficiales de avances, los propios datos del régimen revelan un panorama de precariedad estructural y demoras que afectan a comunidades enteras del oriente del país.

En Guantánamo, una de las provincias más golpeadas, aún se necesitan unas 25.000 tejas (20.000 de asbesto cemento y 5.000 de zinc) para reparar los techos dañados por el huracán Oscar, que provocó más de 5.800 afectaciones en viviendas —324 derrumbes totales y 1.045 parciales—. La gobernadora Alis Azahares Torreblanca reconoció que "los mayores problemas se concentran en los techos" y que todavía hay familias esperando materiales un año después del desastre.

La propia funcionaria añadió que las intensas lluvias de septiembre —asociadas a la tormenta tropical Imelda— dejaron 14 acueductos dañados, de los cuales dos siguen fuera de servicio porque los ríos cercanos continúan crecidos. Además, 57 viales de montaña permanecen en reparación, y 14 comunidades siguen con acceso restringido o sin paso para vehículos automotores.

En Santiago de Cuba, el gobernador Manuel Falcón Hernández reportó 985 viviendas afectadas por Imelda. Solo unas 500 han sido inspeccionadas y cuentan con dictámenes técnicos; el resto sigue esperando atención. En esa provincia 35 personas permanecen en un centro de evacuación tras perder sus casas, y tres comunidades —María del Pilar, 13 de Agosto y Alta Gracia— continúan sin acceso terrestre, dependiendo del transporte por mar o por arrias de mulos y caballos.

Aunque las autoridades celebraron que las lluvias aportaron el 70% del llenado de los embalses, los que abastecen a la capital santiaguera apenas llegan al 36% de su capacidad, una señal de la fragilidad del sistema de abasto.

En Granma, donde un sismo en noviembre de 2024 provocó centenares de derrumbes totales y parciales y cerca de 8.000 afectaciones menores, la gobernadora Yanetsy Terry Gutiérrez admitió que aún "quedan muchos pendientes", entre ellos familias que esperan por una vivienda definitiva o por soluciones "alternativas" como el uso de contenedores de mercancías.

A los problemas de vivienda se suman los daños persistentes en infraestructura y servicios básicos. En Guantánamo, 21 instituciones sociales resultaron perjudicadas por Imelda —16 escuelas y varios centros de salud—. Solo cinco centros educativos han reabierto, mientras otros 11 funcionan en locales improvisados. En los caminos de montaña, el Gobierno trabaja "con soluciones locales" para restaurar el acceso a los asentamientos más aislados.

El reporte oficial concluye con una admisión tácita de la magnitud del atraso: "aún queda mucho por hacer y miles de familias que necesitan respuestas". Pese a los llamados del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, a "planificar todo lo que se hará en 2026", la cifra de afectados se cuenta por decenas de miles y la mayoría de las soluciones dependen de materiales importados —como material impermeable y tejas— cuya compra requiere divisas que el Estado dice que no tiene.

Mientras el régimen exhibe las reuniones como ejemplo de "seguimiento sistemático", las cifras oficiales confirman lo contrario: un país donde los desastres naturales de los últimos años siguen dejando huellas sin reparar y miles de cubanos continúan viviendo bajo techos provisionales o en albergues estatales con precarias condiciones de vida.

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