La profesora Mayra y su hijo de ocho años abandonaron el Hospital Infantil Norte Juan de la Cruz Martínez de Santiago de Cuba, conocido como la Ondi. Fue enviada para su casa hasta nuevo aviso, la cirugía programada del niño por una obstrucción urinaria había sido cancelada por falta de agua. "Como en el hospital no hay disponibilidad de sondas ni bolsas, el doctor me ordenó que pusiera a orinar al niño cada 25 minutos y para que echara las pocas gotas de orine que pueda", dice.
La Empresa de Acueductos y Alcantarillado Aguas Santiago anunció "prioridad en el servicio para hospitales y centros imprescindibles", pero sin suficientes carros cisternas no puede mantener cumplir el abastecimiento de los centros hospitalarios.
La sequía y vaciamiento de los embalses en Santiago de Cuba agudizan las penurias de la población, golpeada ya por los apagones y el hambre. El Gobierno local reconoce que "los embalses que abastecen el municipio cabecera apenas rondan el 17,8%", lo que les impide cumplir con los ciclos de abastecimiento del agua para los consejos populares y barrios.
En un hogar promedio el agua acopiada en los tanques suele durar de cinco días a una semana, y es entonces que comienza la agonía de buscarla y cargarla. En vías alternativas de aprovisionamiento porque las pipas (carros cisternas) son un milagro que aparezcan. Buscan en cisternas de empresas, edificios y escuelas, sobre todo en barrios donde priman edificios multifamiliares, como el Distrito José Martí, el Antonio Maceo y el Abel Santamaria. En las barriadas tradicionales, como Martí o Sueño, a los vecinos no les queda otra opción que acudir a las empresas asentadas en su localidad.
René, que vive en Martí, se queja porque ya no se puede cargar agua en la tubería de la fábrica de ron Matusalén ubicada en la Avenida de la Patria. "Parece que al Gobierno le molestó que los visitantes vieran a la gente cargando agua porque eso se llenaba de carretillas y hasta coches, y ahora hay que buscar un sitio nuevo que es más lejos", lamenta.
La Avenida de la Patria es la vía principal de acceso al Cementerio Santa Ifigenia, un recorrido obligatorio para las delegaciones oficiales y turistas que llegan a la ciudad y visitan el monumento funerario de Fidel Castro.
Una de las preocupaciones de los santiagueros es la calidad del agua que sacan de las cisternas debido a la ausencia de control e higiene en su extracción.
"Aquí todo el mundo mete su cubo con su soga", dice Carlos, que carga agua de los edificios conocidos como VICOA en el Distrito José Martí. "La cisterna no tiene tapa. Yo les digo a mis clientes que esa agua no es para tomar, pero a muchos no les importa y la utilizan para cocinar. Ya ese es su problema", explica Carlos, que vende los porrones de agua a 80 pesos y los tanques a 250, aunque otros aguateros los llenan por 500 pesos en dependencia de la lejanía y la calidad del agua.
A los edificios VICOA, construidos a raíz del paso del huracán Sandy en 2012, se les construyeron cisternas, pero no tienen las turbinas que lleven el agua a los tanques elevados.
"A casi ningún edificio se les puso las turbinas, y a los que se la pusieron ya están rotas", señala Graciela que vive en los VICOA. "Como el ciclo del agua era de cuatro o cinco días nos alcanzaba con el agua de los tanques elevados y los que tenemos en la casa, pero ahora podemos estar un mes sin agua, aquí se perdieron los ciclos y hay que sacar agua de las cisternas con lo que tengas", señala.
Las cisternas de los edificios solían estar cerradas y hasta con candados, pero en las urgencias por extraer agua se dejan destapadas. Las cisternas que se encuentran en centros educacionales son más controladas debido a la presencia de custodios que limitan el acceso, y en algunas de ellas solo se puede sacar agua con la vasija del lugar.
"El que coja esa agua para beber está loco", dice un trabajador del Combinado Deportivo Micro 2 del Distrito José Martí, que tiene una de las mayores cisternas de la ciudad, que debía servir a la piscina olímpica. "Esta piscina se usó muy poco, pero a la cisterna sí que viene a cargar gente de toda la zona, y nunca se le acaba el agua. No creo que sea para beber, aunque la gente lo haga", comenta.
Aunque para esta cisterna hay un mayor control, tiene muchos años de extracción manual del agua, y según el trabajador nunca se ha limpiado. "Yo digo que para beber esa agua hay que hervirla minímamente, pero sin gas y con el carbón tan caro dudo que alguien pueda hacerlo", dice.
La preocupación por la escasez y la calidad del agua que consume la población en Santiago de Cuba llevó al Gobierno a autorizar la venta de agua. En la fábrica de refrescos de la Avenida Los Pinos, el kiosco donde vendían sirope vende ahora agua tratadada a 2.10 pesos el litro.
"Es el agua que se usaría para los refrescos, y no hay sirope hace tiempo. Vendiendo el agua por lo menos la fábrica tiene un ingreso", dice un trabajador. "Y la verdad que es una ayuda y una seguridad, con tanta agua de dudosa calidad que cogen de cualquier lado, por lo menos pueden asegurar la de tomar aquí", concluye.
ESTO ES LA CUBADE HOY:
Heladerías sin helado
Restaurantes sin comida
Farmacias sin medicinas
Carnicerías sin carne
Colmados sin comida
Hoteles sin huéspedes
Librerías sin libros
Bares sin cerveza
Zapaterías sin zapatos
Tiendas sin ropas
Muchos piensan que Cuba está como iglesia abandonada, o sea, sin cura😀😃😄, pero todo se juntará para que Cuba vuelva a ser lo que era. Pronto vendrá: el apagón nacional, la muerte de Raúl, la rivalidad dentro de la cúpula. La coyuntura ideal se está formando. Después, a comer abundante y sabroso🍎🍏🍐🍌🍍🍔🌮🍦🍽🍶, a vestirse elegante🥼🦺👔👕👒🎩🥼 a gozar la vida🕺💃💃👯♂️🤺🏌♀️🏄♂️con gran variedad de transportes🛻🚚🛺✈️🛫🚔, abundantes empleos🪓🛡🪚🔧🧹🪠🛒🚿🪠en una patria libre 🇨🇺🇨🇺🇨🇺. Policías y militares, podéis ser parte de la Cuba que se avecina; no usen sus armas contra el pueblo. Muerte a Raúl Castro, a López Mierda, a Ramiro Vaļdés.
PATRIA Y VIDA.