La Salud Pública en Cuba, esa que está muy lejos de la propaganda oficial, sigue mostrando su rostro más vulnerable y excluyente. A través de los testimonios de ciudadanos que enfrentan enfermedades crónicas, intervenciones quirúrgicas imposibles de costear o tratamientos suspendidos por falta de insumos, emerge una realidad dolorosa: un sistema colapsado que golpea con más saña a los más frágiles.
Desde la interrupción de sesiones de hemodiálisis por la falta de bicarbonato, hasta el caso de un niño que ha pasado diez años hospitalizado por no recibir el equipo médico necesario para ir a casa, y mujeres enfermas que deben elegir entre alimentarse o comprar insumos quirúrgicos en el mercado informal, estas historias muestran que el "bloqueo interno" del que hablan los ciudadanos tiene nombres, cargos y responsabilidades concretas.
Sin hemodiálisis por falta de insumos
Una grave denuncia sobre la interrupción de tratamientos de hemodiálisis por falta de insumos en el Hospital Clínico Quirúrgico Celia Sánchez Manduley en Manzanillo, Granma, ha generado indignación entre pacientes, familiares y personal del sector de la salud.
La doctora Roselin Moreno, madre de un paciente afectado, quien hizo pública la situación en redes sociales, alertó que este sábado 3 de agosto varios pacientes no recibieron su tratamiento debido a la ausencia de bicarbonato, un insumo esencial para el funcionamiento del sistema de diálisis.
"Todo el mundo sabe lo que significa para ellos dejarse de hacer tratamiento un fin de semana, cuando hasta el martes no pueden recibir el próximo", señaló Moreno, quien también denunció que no es la primera vez que se presenta una situación similar. "Estamos cansados de llegar y que no haya agua, concentrado, bicarbonato, dializadores, o que el tratamiento empiece tarde porque no hay personal de limpieza", lamentó.
Los pacientes sometidos a hemodiálisis en Cuba, como en cualquier parte del mundo, enfrentan múltiples complicaciones asociadas a su enfermedad, recordó. Desde edemas pulmonares y trastornos cardiovasculares hasta infecciones, sangramientos y crisis hipertensivas o hipoglucémicas. La interrupción de sus tratamientos pone directamente en riesgo sus vidas.
Moreno cuestionó duramente a las autoridades locales, así como a la empresa estatal ENCOMED, por su inacción frente a una situación que considera insostenible. "Lo más fácil fue decirle a los pacientes: váyanse para la casa, que no hay bicarbonato", denunció.
Ante la gravedad del problema, convocó públicamente a la primera secretaria del Partido en Granma y a los responsables del programa de Nefrología a una reunión con pacientes y familiares. "No para escuchar justificaciones", advirtió, "sino para exigir respuestas y soluciones reales. Porque el mayor bloqueo es el interno, y lo que falta es organización y sensibilidad".
"Mi hijo solo conoce la vida en un hospital"
Diez años internado, sin conocer el calor de un hogar. Así vive Evian David Herrera Almeida, un niño con una enfermedad neuromuscular que depende de ventilación mecánica y que permanece ingresado desde su nacimiento en el hospital pediátrico José Luis Miranda, en Villa Clara. Su padre, Yenis Herrera Rodríguez, ha convertido las redes sociales en su única tribuna para exigir al Gobierno lo que califica como un derecho elemental: que su hijo pueda vivir en casa.
"No me voy a cansar de exigir los derechos de mi hijo", escribió el 18 de julio en su perfil de Facebook. El mensaje, acompañado de una foto de Evian al aire libre, rompe con fuerza cualquier intento oficial de ocultar la realidad de muchas familias cubanas, el abandono institucional, la burocracia y la falta de recursos que impiden soluciones urgentes para personas vulnerables y necesitadas de cuidados.
Evian ha pasado toda su vida bajo techo hospitalario. Según su padre, niños en condiciones similares han podido regresar a sus hogares, pero él sigue esperando. "Se han reído de mí y de mi hijo como han querido", denunció Herrera Rodríguez, quien afirmó que funcionarios de Villa Clara han ignorado su caso, a pesar de haberlo planteado en múltiples ocasiones.
En publicaciones anteriores, Herrera relató que, aunque el director del hospital ha mostrado disposición para ayudar, le ha explicado que la decisión de otorgar un ventilador no depende de él. "El director provincial del Programa de Ayuda Materno Infantil (PAMI) me dijo que solo me darán el equipo cuando otro niño ventilado fallezca", escribió con rabia e impotencia.
Además, denunció la falta de respuesta por parte de autoridades del Ministerio de Salud y del Partido Comunista en la provincia, a pesar de que —según aseguró— han visitado el hospital sin siquiera acercarse a su caso.
"Evian merece saber lo que es el calor de un hogar. Él nunca lo ha experimentado", dijo el padre, quien también pidió públicamente la intervención directa del gobernante Miguel Díaz-Canel.
En Cuba, donde las autoridades suelen alardear de un sistema de salud "gratuito y universal", historias como la de Evian evidencian profundas grietas. Más allá del personal médico, al que Yenis agradece sinceramente, la incapacidad del sistema para garantizar equipos vitales y condiciones básicas para la vida familiar expone la profunda precariedad estructural.
"Si fuera el hijo de un dirigente, estoy convencido de que ya le habrían resuelto el problema", consideró el padre, prometiendo seguir publicando "día a día hasta que alguien escuche".
Los cuidados paliativos utilizan el trabajo en equipo para brindar apoyo a los pacientes y a quienes les proporcionan cuidados. La asistencia paliativa ofrece un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte. Estos cuidados están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud, deben proporcionarse a través de servicios de salud integrados, centrados en la persona y que presten especial atención a las necesidades y preferencias del individuo.
El modelo en Cuba, creado en los años 90 con respaldo internacional, prometía acompañamiento integral. Sin embargo, en la práctica, ese acompañamiento ha desaparecido. Lo que debía ser un sistema compasivo y humano se ha transformado en una experiencia de abandono, carencias materiales y sufrimiento prolongado, como ha recogido DIARIO DE CUBA en un reportaje publicado este mismo lunes.
Mujeres enfermas y abandonadas a su suerte
La crisis del sistema sanitario en Cuba va más allá y testimonios desgarradores como el de Yamisledis, residente en Buenaventura, Holguín, lo evidencian. Diagnosticada con cáncer de mama, esta joven asegura estar desamparada por las autoridades de salud. Vive en condiciones de extrema pobreza junto a su madre, sin ingresos estables, y no ha recibido tratamiento alguno.
En declaraciones a Univisión Noticias, expresó con incertidumbre: "Aún no sé si me puedan operar, si es demasiado tarde ya". Su caso revela una práctica común en el país: la imposibilidad de acceder a intervenciones quirúrgicas o terapias sin aportar insumos por cuenta propia, muchas veces comprados a precios desorbitantes en el mercado informal.
Yamisledis, como tantas otras pacientes, enfrenta una doble condena, la enfermedad y el colapso de un sistema que obliga a los más vulnerables a elegir entre la salud y la supervivencia económica.
Otro caso es el de Yanet Pérez, madre de tres hijos, quien también denunció públicamente la exigencia de insumos médicos para poder operarse de una hernia vaginal. Pérez subsiste con una pensión mínima y no tiene forma de costear los materiales requeridos. "Los médicos me piden cosas y yo tengo una situación crítica, vivo de una chequera. No puedo comprar las cosas que lleva mi tratamiento", relató.
En su caso, la presión mediática surtió efecto. Tras hacerse pública su situación, el Hospital Lenin de Holguín le programó la operación sin condicionarla a la entrega de insumos, una excepción que demuestra que, ante la exposición pública, las instituciones se ven obligadas a actuar.
Ambos testimonios confirman una realidad que miles de cubanos viven a diario. La Salud Pública, lejos de ser gratuita y universal como proclama el discurso oficial, se ha vuelto inaccesible para quienes no pueden pagar por ella.
Una reciente investigación del proyecto periodístico cubano Casa Palanca de conjunto con Cubadata reveló que, "bajo la narrativa oficial de gratuidad y universalidad, el Sistema Nacional de Salud se encuentra inmerso en un proceso de privatización encubierta, sostenido por la corrupción, los pagos informales y la creciente desigualdad en el acceso a los servicios médicos".
Entre los principales hallazgos, está que, si bien el 80,1% de las personas encuestadas necesitó atención médica durante el último año, solo el 9,2% pudo acceder siempre a los servicios necesarios.
De igual forma, más del 74% tuvo que pagar por servicios o medicamentos que, en teoría, son gratuitos, al tiempo que el 78% recurrió a contactos personales para conseguir atención médica. Mientras, el 52,2% dejó de buscar atención por los costos ilegales, y el 45% declaró que estos pagos impactaron significativamente en su economía.
Pero si buscan en internet,verán los comerciales de Turismo de Salud de "La Pradera" " Cira García"y otros emporios de la dictadura dedicados al extranjero.Sumemosle los millones robados a los esclavos de bata blanca que prestan servicios por todo el mundo .Si se le saca lo que dicen invertir en salud pública,la diferencia es abismal en cuanto al dinero " desaparecido" .Al final ,este fracaso de 66 años es pagado por los nietos y algunos sobrevivientes de más de siete década de vida y algunos escasos octogenarios que gritaron : " Paredón" y hasta apretaron el disparador,nada que Cuba está sufriendo su karma......
“Salud Pública en Cuba sin maquillajes” es una pesadilla.