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Pobreza

Santiago de Cuba: Carnaval en tinieblas

Luces y cerveza para las zonas centrales; apagón, soledad y escasez en los barrios: así fue el 'Rumbón Mayor'.

Santiago de Cuba
Una carroza en el carnaval de Santiago de Cuba.
Una carroza en el carnaval de Santiago de Cuba. Diario de Cuba

Renier es un profesor de vacaciones que vive en la avenida Martí en Santiago de Cuba, una las arterias más populares en días de carnaval, pero no disfrutó del Rumbón Mayor: estuvo cargando agua en medio de los apagones de más de siete horas.

"El carnaval ha sido una vergüenza", dice. "¿Quién tiene ganas de carnavalear sin agua, sin corriente y sin comida?", pregunta mientras empuja una carretilla con porrones plásticos.

La popular avenida Martí, donde se encuentra la sede de la icónica Conga de Los Hoyos, parecía un área fantasmal durante la mayor parte del carnaval. Pasadas las 6:00 de la tarde, la oscuridad comenzaba a apoderarse del barrio. Había un contraste evidente entre los kioscos iluminados de las MIPYMES con plantas eléctricas propias, las casas oscuras y la calle vacía.

"Esta avenida en los carnavales se llenaba tanto que no se podía caminar, era música por todos lados, cerveza de todo tipo, juegos para niños, comida... Aquí no se dormía durante el carnaval", recuerda Renier. Este año daba "pena ver la avenida vacía, quisieron imponer una alegría que no sentimos", dice.

Según el semanario provincial Sierra Maestra, las autoridades de la provincia potenciaron la festividad, que se celebró de 21 al 27 de julio, "en saludo al 72 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, al 510 Aniversario de la Fundación de la villa y a la declaratoria del Carnaval Santiaguero como Patrimonio Cultural de la Nación".

El 22 de julio, un día después de inaugurado el festejo, el Gobierno impuso apagones de 2:00 de la tarde a 10:00 de la noche, en respuesta a la situación energética provocada por la salida inesperada de la central termoeléctrica Antonio Guiteras. Las áreas del carnaval no quedaron exentas, pero mientras la avenida Garzón, sede de los desfiles de comparsas y congas, y el reparto Sueño apenas fueron afectados, las sedes periféricas, como Martí, Trocha y el distrito José Martí, si quedaron apagadas.

"El día 21 un amigo me invitó y llevé a mis hijos", cuenta Suri, quien vive en la avenida Martí y se arriesgó a salir en apagón. "Dejé el móvil en casa por los arrebatadores (ladrones), no había mucha gente en la calle porque la verdad esa oscuridad mete miedo. Quería que los niños montarán aparatos, pero qué va, la corriente nunca apareció. Compré chucherías y una cerveza de lata para mí, nos fuimos como a las 8:00 de la noche. En la hora y pico que estuvimos, nos gastamos como 1.500 pesos… con esos precios es mirar y no comprar", señala.

Los precios de las cervezas de lata ofertadas por las MIPYMES en el carnaval oscilaron entre 250 y 300 pesos, según las marcas, mientras los platos de pollo o pescado frito con mariquitas o boniato frito salían a entre 400 y 500 pesos. El arroz no estuvo entre las ofertas alimenticias. La mayoría de los kioscos pertenecían a MIPYMES, aunque también había kioscos estatales que ofertaban la cerveza Parranda a 600 pesos, y cerveza dispensada de producción rápida a 60 pesos el vaso plástico y 150 pesos una "balita" (botella plástica de un litro y medio).

"¿A quién se le ocurrió hacer un carnaval en las condiciones en qué está Cuba?", se pregunta Idania, quien estuvo en el distrito José Martí. "Eso no fue un carnaval, esto fue torturar a un pueblo que no tiene dinero para consumir las ofertas", dice. El día 25 debía comenzar la música en vivo, "estaba anunciado JG (Juan Guillermo Almeida), y no vino porque dicen que iba a actuar con Maikel Blanco en La Alameda. En su lugar pusieron a un grupo de viejos que parecían de la trova. Y para colmo, no había cerveza porque la dispensada llegó a las 10:00 de la noche cuando cerraba el carnaval. Apagaron todo, así que no hubo nada ese día".

Una funcionaria del Poder Popular que pidió anonimato señaló que la cerveza dispensada "se estaba produciendo en la cervecería Hatuey, que se incluyó en un circuito especial sin apagón, y aunque su calidad no es buena, es la cerveza popular debido a su bajo costo".

Es sábado 26 de julio, la incorporación de la Guiteras al sistema electroenergético nacional por lo menos estabilizó el fluido eléctrico en las principales áreas del carnaval, aunque los barrios periféricos seguían apagados. Mientras la avenida Martí continuaba desolada, mal iluminada, con kioscos vacíos y vecinos cargando agua, la avenida de Céspedes, en la barriada de Sueño, cercana al área de los desfiles, contrastaba por su luminosidad, sus kioscos y visitantes.

Yanileisis participó con la conga de San Pedrito. "Por lo menos este año dieron un poco de telas para mejorar los trajes viejos", cuenta. "El mío estaba muy descolorido, le pusieron unos ribeticos de colores y quedó bastante bien".

En su edición del sábado 26 de julio, Sierra Maestra describió al carnaval santiaguero como "una fiesta compleja...pero necesaria". La población cuestiona la necesidad del gasto.

"Este invento nunca se va parecer al carnaval santiaguero, esto no sirve", dice la cuentapropista Libia, quien vive en Santa Rita, al lado de la avenida Garzón, donde se realizan los desfiles. "Salí al reparto Sueño como a las 7:00 de la noche, esperando que se pusiera el sol. Nosotros no pedimos carnaval, el Gobierno decidió hacerlo para demostrar que nos quiere. Tres horas de carnaval para decir que nos dieron una alegría por nuestra 'resistencia'. El pueblo no pidió carnaval porque no hay comida, ni agua, ni corriente. Con cuatro horas de corriente al día, este carnaval es una distracción para acallar cualquier tipo de protestas", opina.

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1 comentario

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La vergüenza está en asomarse por ese “carnaval”, que lo celebren, pero sin público.