Frente a la fragilidad del sector agropecuario y en medio de propaganda oficial que no acaba con la precariedad en la mesa de las familias cubanas, un grupo de productores y científicos ha presentado una propuesta a la Comisión Asesora de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional del Gobierno para intentar salvar a la ganadería del desastre en que se encuentra.
Según publicó el diario oficial Granma, se trata de reorganizar la ganadería bajo un esquema cooperativo a escala municipal, que articule a las empresas estatales con el sector cooperativo y privado.
La idea, surgida del grupo de WhatsApp Ciencia Ganadera, fue coordinada por el doctor en Ciencias Raúl Ruiz Pierrugues, académico con más de seis décadas de experiencia, quien asegura que "la mayoría de los criterios considera pertinente la unión entre las empresas ganaderas y el sector cooperativo". Este último controla el 36% del área agrícola del país y dos quintas partes de las tierras cultivadas, según datos oficiales.
La propuesta, sin embargo, no oculta su complejidad ni su dependencia de factores políticos e institucionales. Para concretarse, requeriría del "acompañamiento proactivo de los gobiernos locales", la activación real de las Comisiones Municipales de Soberanía Alimentaria y una capacitación directa y sostenida a los productores en sus propias comunidades.
Uno de los pilares de la iniciativa apunta a dotar de plena autonomía a los actores locales para la gestión de las cadenas de valor de la carne y la leche, y garantizar un marco legal que respalde las negociaciones directas del productor. Pero en un país donde la centralización ha sido históricamente un obstáculo para la toma de decisiones locales, la efectividad de ese "entorno normativo" queda en entredicho.
La experiencia personal del propio Ruiz Pierrugues en países como México, Belice y República Dominicana —donde colaboró en la creación de más de 50 fincas escuela— es puesta por Granma como referencia para destacar la urgencia de una estrategia de capacitación práctica y territorializada. "Cuando no existe contacto directo con el productor en la base, no se puede formar una idea veraz y objetiva de las líneas que constituyen debilidades en su gestión", advirtió el especialista jubilado.
Aunque el documento presentado se enmarca dentro del Decreto 67 que reglamenta la Ley de Soberanía Alimentaria, su implementación requeriría una voluntad institucional que ha fallado en el pasado. El propio investigador recordó un intento similar de 1994, cuando el CITMA autorizó a las empresas a destinar hasta un 15% de sus fondos a aplicar resultados científicos. El resultado fue, según sus propias palabras, muy inferior a lo esperado.
Los municipios identificados como tradicionalmente ganaderos —entre ellos Vertientes (Camagüey), Martí (Matanzas), San José de las Lajas (Mayabeque), Cumanayagua (Cienfuegos), y Jiguaní (Granma)— serían los escenarios ideales para poner en práctica esta reorganización cooperativa.
La ganadería cubana vive uno de sus peores momentos en décadas, con una pérdida sostenida de cabezas de ganado y un impacto directo en la disponibilidad de leche y carne para la población. A finales de 2024, la masa ganadera nacional había disminuido en casi 400.000 animales.