Alimentarse en Cuba se ha convertido en un lujo. Según el más reciente informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), un ciudadano necesita al menos 30.000 pesos mensuales para malcomer, una cifra que equivale a cinco salarios de un profesor universitario o un médico. La crisis alimentaria ha alcanzado tal magnitud que, incluso con el incremento de la pensión mínima anunciado para septiembre, los jubilados solo podrán costear tres días de comida al mes.
Estos datos forman parte del dossier "Sin campo no hay país y con GAESA no hay futuro", publicado este lunes por el laboratorio de ideas Cuba Siglo 21, y en el que el OCAC lanza un diagnóstico: "El hambre en Cuba no es un problema económico ni climatológico, sino esencialmente político".
La situación, asegura, es el resultado de un sistema económico colapsado, con una agricultura asfixiada por el control estatal, una industria alimentaria improductiva y una planificación gubernamental que prioriza el turismo de lujo sobre las necesidades básicas de la población.
Una canasta básica inalcanzable
La inflación, disparada desde la implementación de la llamada Tarea Ordenamiento en 2021, ha superado el 220% acumulado, pulverizando el poder adquisitivo. En los mercados informales de La Habana, los precios de productos esenciales son inasumibles para la mayoría de los cubanos.
El OCAC cita los siguientes valores: Libra de arroz, hasta 375 pesos; cartón de 30 huevos, entre 2.700 y 3.500; libra de carne de cerdo, más de 1.000 pesos. Incluso alimentos considerados de subsistencia, como el boniato o el plátano macho, han multiplicado su precio por diez en solo dos años.
Mientras tanto, la libreta de "abastecimiento", otrora pilar del racionamiento estatal, es prácticamente testimonial. En junio, los productos entregados se limitaron a dos libras de azúcar prieta, una libra de chícharos y un paquete de sal por persona. Desde mayo, los huevos no se distribuyen. "El aceite, el café o la carne son una quimera", denuncia el OCAC.
El problema es GAESA
Para el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana, el corazón del problema es estructural: la ausencia de libertad económica y la concentración del poder en conglomerados militares como GAESA, que absorbe la mayor parte de los recursos sin rendición de cuentas ni beneficios para la ciudadanía. "Mientras el régimen destina 13 veces más recursos a construir hoteles vacíos que a la agricultura, millones de cubanos carecen de una alimentación mínima", denuncia el documento.
Por ello, el OCAC propone una transformación profunda del modelo de gobernanza, que pasa por una serie de medidas inmediatas y de fondo. Entre ellas incluye una auditoría e intervención del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), con vistas a su futura disolución; creación de un Banco de Fomento Agropecuario; reconocimiento constitucional de la propiedad privada y entrega de títulos permanentes a los campesinos.
También sugiere la eliminación del monopolio estatal en la compra y fijación de precios agrícolas; apertura a la inversión extranjera, en especial de la diáspora cubana, con supervisión internacional imparcial.
Asimismo, se retoman las demandas ignoradas desde 2020 por el régimen, formuladas por campesinos independientes en el proyecto "Sin campo no hay país": libertad para producir, fijar precios, comerciar directamente y una moratoria fiscal de diez años.
Política deliberada
"El hambre no es un accidente ni un efecto colateral: es una política deliberada", subraya el OCAC. En su análisis, la actual crisis alimentaria es inseparable del sistema político autoritario, donde la falta de libertades impide cualquier reforma económica real y sostenible.
"El hambre seguirá siendo la norma, y no la excepción" —concluye el informe—, mientras no se produzca una transformación integral del sistema político y económico cubano.
?Un gobierno “ que prioriza el turismo de lujo” dicen los de Cuba siglo XXI? ?Turismo de lujo? Si están atrás de cualquier rusito, mexicano o canadiense “corrientico” y ni eso…
Pero esas “frases de efecto” sin dudas se la debemos al súper-consultor en temas cubanos Emilio Morales que dirige Cuba Siglo 21 y escribe mirándose en el espejo: “!Turismo de lujo!”, dice mientras observa su reflejo y piensa: “ !Turismo de lujo es lo que busca GAESA! A nadie se le ocurrió antes…La verdad es que soy un genio”
Efectivamente, el turismo de lujo se va a Venecia, Miami, Bahamas y cualquier islote privado y aislado que pueda acoger a los centenares de personas de servicio.
En el campo de concentración van los incrédulos y los crédulos, los incrédulos de las barbaridades de los castrenses y los crédulos de las bondades del comunismo de ultra-derecha.
Y el servicio... trabaja en el extranjero.