En medio de una crisis sostenida de abastecimiento, las autoridades cubanas reconocen una vez más la imposibilidad de garantizar el pan que forma parte de la canasta básica familiar racionada, un alimento esencial cuya ausencia golpea directamente la mesa de los hogares más humildes en la Isla.
Según confirmó Luis Camacho, director provincial de la Empresa Alimentaria (EPIA) en Camagüey, citado por el periódico oficial Adelante, la crítica escasez de harina de trigo ha provocado reiterados incumplimientos en la entrega del pan racionado en la provincia, un producto de consumo masivo cuya distribución ya fue recortada en tamaño y peso desde finales de 2024.
La provincia requiere más de 36 toneladas diarias de harina para cumplir con la demanda básica, pero actualmente se recibe solo una fracción de esa cifra.
Así, las autoridades han priorizado los recursos hacia instituciones sociales como hospitales, escuelas y el Sistema de Atención a la Familia (SAF), dejando a la población general en espera de una mejoría que, según algunas estimaciones oficiales, podría llegar a fin de mes, aunque sin garantías.
La situación es similar en otras regiones del país. En Santiago de Cuba, donde el consumo diario alcanza las 51,8 toneladas, solo se han recibido cuatro entregas de harina en lo que va de mes, provenientes de La Habana, ya que los molinos locales están paralizados por falta de trigo. La llegada de la materia prima es irregular e impredecible.
"Puede venir hoy, puede venir mañana", explica un funcionario santiaguero en un reporte de CMKC Radio Revolución. El pan se reparte en turnos rotativos entre los municipios, dependiendo de cuándo y cuánto llegue. Por ejemplo, una entrega reciente de 20 toneladas apenas cubrió el consumo de la capital provincial por un día y dejó a otros municipios a la espera de la siguiente llegada.
Desde 2024, las autoridades decidieron reducir el gramaje del pan de 80 a 60 gramos, y su precio de un peso a 75 centavos, en un intento por estirar los escasos recursos disponibles. Sin embargo, la falta crónica de harina ha obligado a interrumpir incluso esas producciones mínimas.
Cuba necesita al menos 20.000 toneladas mensuales de trigo solo para cubrir la elaboración del pan normado. En Camagüey se plantea la posibilidad de priorizar su distribución a escolares menores de 13 años, siempre que las condiciones lo permitan, una medida que ya estableció hace varios días la provincia de Guantánamo, otra que sufre el desabastecimiento de harina de trigo.
La causa esgrimida por las autoridades en el territorio más oriental de Cuba fue que "las restricciones en cuanto al arribo del trigo al país, imposibilitan una adecuada estabilidad de entrada de harina a la provincia y con ello la vitalidad en los principales consumos priorizados".
El Gobierno guantanamero indicó que se trata de una medida "temporal", "hasta que las condiciones y la estabilidad en la entrada de la harina permitan retornar a la distribución habitual para toda la población".
Hay restricciones para la entrada de trigo al país, pero las MIPYMES comercializan harina de trigo de distintas marcas y procedencias.
En un artículo reciente al respecto publicado por DIARIO DE CUBA, la economista Rafaela Cruz recalcó: "En nuestras narices el Gobierno socialista está privatizando ese pancito que, aunque duro y ácido, rellenaba con carbohidratos de la peor calidad el estómago de miles de niños que solo tenían para desayunar ese mendrugo con… ¿con nada?".
Sobre la reducción del gramaje del pan, anunciada en septiembre de 2024, dijo: "¿Les importará a las autoridades del régimen que ese pan que jamás llegaba a los oficiales 80 gramos y que ahora reducen, era para muchos jubilados su plato fuerte del día, la contracara de su osteoporosis, matador del hambre crónica de quienes, encorvados, desandan ciudades vendiendo maní porque 35 años trabajando para una empresa socialista les dejó como pensión 12 huevos al mes? ¿Les importará? Quizás debería importarles.