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Desabastecimiento

Cuba: carniceros furtivos, hijos de la 'revolución'

¿Había en la Cuba de 'antes' carniceros en las calles medio escondidos de la Policía entre arbustos vendiendo carne de res a precios astronómicos?

Miami
Carne vacuna en Paraguay.
Carne vacuna en Paraguay. Cinco Días

¿Había en la Cuba de "antes" carniceros en las calles medio escondidos de la Policía entre arbustos vendiendo carne de res a precios astronómicos?

¿Se ven hoy en Chile, Costa Rica, Japón, Bangladesh, Francia, o Australia?

En la Cuba prediluviana no solo no había matarifes furtivos perseguidos en las calles, sino que de no haber asaltado Fidel Castro el poder seguramente los cubanos seguirían hoy siendo uno los tres pueblos que más carne bovina consumen en América Latina.

Al grano: en la Isla últimamente se realizan aparatosas redadas policiales para arrestar a carniceros clandestinos, a quienes el régimen culpa del exiguo y ya casi extinguido consumo de carne bovina por parte de los cubanos de a pie.

Una de esas redadas ocurrió recientemente en Santa Clara. Gracias al "pitazo" de un periodista que actuó como un agente del MININT arrestaron a tres personas que sorprendieron vendiendo carne de res en "dos puntos de la ciudad rodeados de vegetación". Les ocuparon unas 300 libras.

El coronel Héctor de la Fe, jefe del MININT en la ciudad, calificó de peligrosas bandas delictivas a los furtivos comerciantes. Dijo que "tenían contactos en los campos de la provincia y en el sector ganadero", y que el arresto era "un ejemplo de cómo la unión entre la Policía y la comunidad puede lograr grandes resultados en la lucha contra el delito".

Y el periodista en cuestión, Henry Pérez, exhortó a la población a chivatear, a dar información al respecto "para evitar la desestabilización de la producción ganadera".

¿La escasez de carne es culpa de campesinos y bandidos?

O sea, que la escasez de carne nada tiene que ver con la destrucción castrista del mejor ganado tropical del mundo, según la FAO (Cuba exportaba más sementales cebú que EEUU), sino que es culpa de los campesinos, que en vez de entregar todo su ganado al monopolio comunista de Acopio, a precios miserables, lo venden "por la izquierda" a clientes privados, o a ellos les roban las vacas en sus fincas, o los propios campesinos las matan y venden la carne a riesgo de ir a la cárcel.

Con severo daño antropológico, o las neuronas adormecidas, muchos cubanos aún se lo creen. No se han percatado de que esos carniceros furtivos son hijos legítimos de la "revolución", que fue el castrismo-comunismo el que "inventó" el robo masivo en los campos y el comercio subterráneo de alimentos en general.

Al atornillarse en el poder los hermanos Castro había en Cuba 6,6 millones de bovinos para 6,6 millones de habitantes, una vaca por habitante. Pronto se invirtió la ecuación a tres cubanos por vaca, y tan flacas que desde lejos se les ven las costillas.

En 1958 el consumo cubano per cápita de carne bovina fue de 6,7 libras mensuales, el tercero más alto en la región luego de Argentina y Uruguay. ¿Cuánta se consume hoy? Ni el Gobierno lo sabe. Lo que sí se sabe es que hoy Cuba es uno de los países con más bajo consumo de carne a nivel planetario, lo que contrasta con la arraigada tradicional "cultura carnívora" cubana, que incluía también pollo, cerdo y chivo.

Actualmente el consumo de carne bovina en Cuba se estima que puede ser inferior a las 2,2 libras mensuales de Botswana, o estar cerca de las 1,2 libras de Gambia. Y va aquí otro contraste, en República Dominicana en 2024 el consumo per cápita de carne de res fue oficialmente de 8,1 libras mensuales. Y el promedio para toda América Latina es de unas 7,1 libras per cápita al mes.

Hay ahora en la Isla unos 3,4 millones de bovinos para 9,7 millones de habitantes. Es decir, proporcionalmente hay menos vacas que hace 122 años (en 1903), cuando pese al destrozo ocasionado en los campos por la guerra de independencia había 1,2 millones de bovinos para 1,2 millones de habitantes.

Volviendo a los carniceros subrepticios, son ellos un efecto, y no causa de ¡nada! Son comerciantes sui géneris engendrados por el socialismo. Conforman el mercado minorista de carne de res que el régimen no permite. Y punto.

No solo eso, las "bandas delictivas" de las que habla el coronel del MININT favorecen finalmente a la dictadura, pues en alguna medida logran atenuar la desnutrición que sufren los cubanos de a pie, sobre todo de ancianos y niños, los más necesitados de proteína animal. ¿Cuántos podrían morir sin esos comerciantes agazapados entre arbustos o callejones citadinos?

Claro, esos carniceros ambulantes básicamente alivian el hambre de personas que pueden pagar entre 700 y 900 pesos por una libra de carne vacuna. Tres libras pueden devorar de un tirón el 128% de un salario mínimo.

Pero ojo, también esos altísimos precios van a la cuenta de la "revolución socialista". La existencia misma de esos comerciantes subterráneos es elocuente. Encima de que hizo trizas la agricultura, la mafia a cargo del totalitarismo castrista invierte 15 veces más en construir hoteles para lavar dinero sucio que en las fértiles tierras cubanas, ociosas en un 40%.

El resultado es la escasez insólita de alimentos. Obviamente los carniceros furtivos operan bajo la ley de la oferta y la demanda. Y encima cobran una prima extra por el riesgo que corren al robar la carne, o comprarla cara "por la izquierda", y de ser sorprendidos y puestos tras las rejas, como ocurrió a los tres villareños mencionados.

En Cuba nunca hubo carniceros escondidos

Recuerdo muy bien que antes de 1959 no había en Cuba revendedores clandestinos, ni de carne, ¡ni de nada! Era imposible vender una libra de carne bovina en 65 dólares (equivalentes a pesos a 1x1), es decir la mitad de un salario mensual promedio de un obrero industrial, que según la OIT a fines de los años en Cuba era de 130 dólares, ni a 32 dólares, la mitad de un salario promedio agrícola en Cuba, de 65 dólares mensuales.

Y llegamos así a la peor cara del ausentismo de la carne en la mesa familiar cubana. Estudios independientes muestran que hoy el más peligroso déficit en la dieta cubana es el de proteína animal, y es la carne bovina la que más contiene.

La proteína animal es imprescindible para el crecimiento, el mantenimiento de los músculos, tejidos, huesos y dientes. Contiene aminoácidos esenciales que nuestro organismo no crea por sí mismo. La proteína vegetal no tiene esa cualidad.

En los niños la deficiencia proteica impide su crecimiento y desarrollo normal, incluso del cerebro, causa delgadez, son enfermizos al afectarse su sistema inmune. Puede causar retardo mental, o dificultades para el aprendizaje. A propósito, el activista Michael Valladares, de Pinar del Río, recientemente destacó que allí ahora los alumnos de secundaria "parecen niños de primaria".

Y en todo esto es necesario precisar algo muy importante. Hoy se recomienda no comer mucha carne roja, pues contiene grasa saturada y colesterol, y mundialmente disminuye su consumo. Pero eso solo es válido en países normales, donde la gente puede comer carne de pollo, de cerdo, de cabra, pescados y mariscos, etc. En la Cuba "revolucionaria" eso no es posible. No se producen, ni hay divisas para importarlas en cantidades suficientes.

Un ser humano, según los científicos, debe ingerir diariamente 0,8 gramos de proteína animal por cada kilogramo de peso corporal, para no sufrir de desnutrición, y de todo lo demás ya señalado. Quien pesa 165 libras debe consumir entre 55 y 60 gramos de proteína. Pues bien, un solo bistec de res promedio de ocho onzas contiene 60 gramos de proteínas, toda la que se necesita en el día, aunque no coma nada más.

Es indignante que en la tercera década del siglo XXI muchos cubanos casi no conocen la carne de res. Muchos niños y adolescentes nunca han comido un buen bistec filete. Ni ropa vieja, carne con papa, picadillo a la habanera, bistec empanizado, o en cazuela, albóndigas, carne asada mechada, etc.  

Sin embargo, Raúl Castro y toda la casta oligárquica dictatorial disfruta de esos platos mencionados y de muchos otros ignotos ya para las familias cubanas. ¿Y de dónde sacan tanta carne? Sin duda la mayor parte es ¡robada al Estado!, y en menor cuantía quizás es suministrada por carniceros furtivos de "toda confianza". ¿Qué viva la "revolución"?

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1 comentario

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RAQ: Muy bueno el dato sobre el consumo per cápita de carne de res antes de 1959 en Cuba ¿Y qué me dices sobre el consumo de mariscos y pescado? Mi padre era un humilde pescador que mantenía a la familia con su trabajo y en mi infancia comí mucho camarón, pargo, cherna, etc., además de carne de res, de carnero, de cerdo, de pollo. Nunca faltó la proteína en la.mesa, siete bocas para alimentarnos con lo que proveía el humilde trabajo del viejo.