La exintendenta del municipio Puerto Padre, Las Tunas, Maricela Alonso Sosa, fue condenada a siete años de privación de libertad por el delito de malversación, tras varios meses de cárcel durante los cuales habría disfrutado beneficios negados a prisioneros políticos.
Según informó este martes el medio oficial tunero Periódico 26 citando una nota de prensa del Tribunal Provincial Popular de Las Tunas, en el juicio quedó demostrado que Maricela Alonso Ojeda se apropió de una parte de los productos destinados a la venta a la población en las distintas cadenas de tiendas.
Para ello, se aprovechó de "(…) las facultades que su responsabilidad le propiciaba, tales como adoptar de forma excepcional decisiones sobre los asuntos ejecutivo-administrativos competencia del Consejo de la Administración Municipal cuando el carácter apremiante de la situación o el tema a solucionar lo exigiera (…)".
En la causa, celebrada en la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial, fue juzgado también Mario Quirino Infante Sosa, quien se apropió de los mencionados productos de conjunto con la entonces intendenta de Puerto Padre, y fue sancionado con seis años de privación de libertad.
"El tribunal calificó los hechos declarados probados constitutivos del delito de malversación, previsto y sancionado en el Artículo 297.1 del Código Penal. La acusada Maricela Alonso Ojeda fue considerada autora, debido a que era la persona que por razón de su cargo tenía la disposición de esos bienes. El acusado Mario Quirino Infante Sosa fue declarado partícipe, ya que fue el que realizó la búsqueda, traslado y venta de varios de los productos que se adjudicó la coacusada", informó el Tribunal Provincial en su nota de prensa.
Como sanción accesoria, a ambos se les impuso "la prohibición del ejercicio de una profesión, cargo u oficio que lleve aparejado la administración, cuidado o disponibilidad de recursos materiales y financieros; la pérdida del derecho al sufragio activo y pasivo, así como del derecho a ocupar cargos de dirección en los órganos correspondientes a la actividad político-administrativa del Estado, en unidades económicas estatales y en organizaciones de masas y sociales; y la prohibición de expedición de pasaporte y salida del país hasta el cumplimiento de la sanción", de acuerdo con la nota compartida por Periódico 26.
Pese a la gravedad de los hechos y a que Alonso Ojeda aprovechó su posición para apropiarse de bienes destinados al pueblo, en medio de la escasez crónica de comida y artículos de primera necesidad que sufren los cubanos, durante su encarcelamiento habría disfrutado beneficios negados a presos políticos.
De acuerdo con una publicación en la página de Facebook Revolico Puerto Padre, la exintendenta recibía pases de la prisión los fines de semana.
Esa benevolencia con una persona corrupta contrasta con el trato que les ha dado el régimen cubano a las opositoras Sayli Navarro y Sissi Abascal, condenadas a ocho y seis años de cárcel, respectivamente, por participar en las protestas antigubernamentales de los días 11 y 12 de julio de 2021.
A ambas integrantes de la organización femenina Damas de Blanco les han sido negados los pases carcelarios que sí reciben las reclusas comunes. También les ha sido negado el paso a un régimen de mínima seguridad.
También a la presa política cubana Mayelín Rodríguez Prado le fue negada en febrero la progresión a un estadio de mínima severidad, pese a que cumple con los requisitos para acceder a este beneficio.
Esta joven fue condenada a 15 años de cárcel por transmitir en Facebook las protestas que estallaron en Nuevitas, Camagüey, en agosto de 2022, por los interminables apagones que agobiaban y continúan agobiando a los cubanos.
Esa acción, por la que Rodríguez Prado fue acusada de "propaganda enemiga de carácter continuado" y "sedición", parece más grave que apoderarse de mercancías destinadas al pueblo, según el régimen.
Los comentarios a la publicación en la página de Facebook sobre la sanción impuesta a Alonso Ojeda —tras meses de prisión en los que, además de recibir pases los fines de semana fue profesora de otros reos— demuestran la pérdida de confianza de los cubanos en los dirigentes de la Isla y en el sistema comunista.
"Yo no me alegro del mal de nadie, pero esta señora hizo mucho daño a personas y fue una gran manipuladora mediante el uso del poder que gozó. Pero nada, tiene mucha influencia, y saldrá pronto. Su caso no es nada comparado con la gran élite de este país (…)", escribió el usuario Alex Sintax.
Por su parte, Vladimir Martin sentenció: "Eso es lo único que promueve el comunismo: hambre, miseria y desolación, mentiras y corrupción".
"Pero eso no es nuevo, todos los que dirigen este país debían de estar en cadena perpetua, porque todos son unos ladrones vive bien empezando por el presidente y terminando por el más chiquito, todos son unos delincuentes", criticó el usuario Raúli Castro.
La parte más cómica de esta película es cuando habla de sanciones accesorias.