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Economía

Pavel Vidal: 'La parte más difícil del ajuste económico en Cuba ya se ha producido'

¿Cómo frenar y revertir la caída libre de la economía cubana? Un economista presenta su propuesta.

La Habana
Cubanos rebuscando en la basura.
Cubanos rebuscando en la basura. AP

Tres serían las fases que debería tener una hoja de ruta para la reforma de un sistema económico como el de Cuba, exhausto y en una crisis crónica sin reversión. Según el economista cubano Pavel Vidal, profesor de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, esa transformación es inevitable.

La primera fase sería la estabilización, que estaría acompañada por "transformaciones de emergencia". Su propósito sería "detener el deterioro macroeconómico, corregir los desequilibrios y carencias más críticos y restablecer las condiciones mínimas para el funcionamiento de la economía", señala en un análisis para la organización Cuba Study Group. Este periodo tomaría de dos a tres años aproximadamente.

Le seguiría una reactivación productiva, consistente en "impulsar las transformaciones estructurales e institucionales necesarias para mejorar sustancialmente la eficiencia en la asignación de recursos, la competitividad y la credibilidad financiera, logrando una recuperación sostenible de la capacidad productiva, la inversión, el empleo y los ingresos familiares".

Por último, vendría "definir una ruta clara hacia la reintegración internacional, sectores estratégicos productivos, mecanismos para la redistribución de la riqueza, el papel del Estado en la economía y otros elementos de un nuevo contrato social".

Según Vidal, esas fases se solaparían, estarían interconectadas, pero "definir esta hoja de ruta ayuda a organizar, secuenciar y dar coherencia al conjunto de cambios que el país necesita".

El economista señala que la la fase inicial "parte de una situación especialmente crítica. La economía cubana acumula más de una década de deterioro significativo, que se agravó drásticamente después de 2020 y se ha vuelto aún más grave en 2026. Además de la crisis de productividad y la caída de las exportaciones y el turismo, se ha producido un endurecimiento de las sanciones estadounidenses, la interrupción de los envíos de petróleo desde Venezuela tras los acontecimientos políticos de enero de 2026, la suspensión de los suministros desde México y una profundización de la crisis energética. La red eléctrica, la infraestructura de transporte, los sistemas de agua, los servicios de salud, la vivienda y las fábricas industriales se encuentran en un estado deplorable".

"Por lo tanto, los objetivos de esta primera etapa deben ser realistas y coherentes con esta situación inicial. No deben plantearse como metas a corto plazo excesivamente ambiciosas o inalcanzables, sino como objetivos de emergencia orientados a detener el deterioro y reconstruir las condiciones mínimas para el funcionamiento económico y la recuperación de la confianza de los inversionistas".

Pese al panorama descrito, según Vidal hay tres elementos que favorecerían los efectos positivos de las reformas en la fase inicial: "la existencia de un sector privado que, a pesar de operar bajo severas restricciones regulatorias, bancarias, cambiarias y fiscales, ha demostrado una capacidad significativa para adaptarse, innovar y responder a la crisis". 

Su expansión, señala, sería "uno de los pocos motores internos con potencial inmediato para reactivar la oferta, el empleo, la disponibilidad de bienes y la generación de ingresos. No se trata de un sector privado plenamente desarrollado ni exento de obstáculos, pero sí constituye una base económica existente sobre la cual se puede construir una parte importante de la transformación inicial".

Otro elemento prexistente es la "la contribución de una parte significativa de la diáspora cubana. Muchos cubanoamericanos y emigrantes en otras regiones poseen experiencia empresarial, conexiones financieras y comerciales, y capital, que podrían ser de gran ayuda para el crecimiento del sector privado en la Isla. En algunos casos, ya existen precedentes de inversión o vínculos económicos con el sector privado en Cuba. Un proceso creíble de liberalización económica fortalecería el aprovechamiento de estas capacidades".

Por último, está la posibilidad que se abre de obtener beneficios a partir de las negociaciones con Estados Unidos.

"Es decir, alivio a corto plazo o beneficios extraordinarios asociados a una posible flexibilización de las sanciones. Dependiendo del alcance de la negociación, estos beneficios inesperados podrían traducirse en mejores condiciones para el acceso a divisas, turismo, remesas, inversión, comercio, financiación externa y suministro de energía. Esto representa una posible oportunidad que, si se aprovecha adecuadamente, podría aumentar la probabilidad de éxito de las medidas de emergencia y reducir algunos costos de transición", advierte Vidal.

Para el economista, "al diseñar las medidas y políticas para la primera fase, es necesario reconocer que la economía cubana ya ha experimentado un ajuste distorsionado y socialmente muy costoso. El Estado se ha retirado de los mercados de bienes y servicios, reduciendo al mínimo su capacidad de provisión a través de la libreta de racionamiento y deteriorando la cobertura, la calidad y el valor real de servicios esenciales como la salud, la educación, el transporte, la electricidad y la recolección de residuos". 

"A esto se suma la casi desaparición de la inversión pública en infraestructura y vivienda, así como la pulverización del valor real de los salarios y las pensiones del sector público. En términos agregados, esto ha significado una contracción muy significativa del gasto real del Estado, trasladando una proporción cada vez mayor de los costos de la crisis a los hogares".

Por ello, advierte Vidal, "parte de los desequilibrios fiscales y monetarios ya se ha corregido, pero no como resultado de un programa de estabilización coherente. Más bien, la corrección se ha producido a través de un ajuste asimétrico que ha afectado al consumo, el ingreso real y el bienestar general. La inflación y el ritmo de depreciación del peso cubano han tendido a moderarse en relación con sus máximos anteriores, principalmente debido a que el deterioro de los salarios reales, las pensiones y el gasto público ha comprimido la demanda interna y forzado un ajuste a través del empobrecimiento".

Los objetivos generales de la estabilización que sugiere Vidal para los próximos tres años son "detener la contracción productiva y sentar las bases para una recuperación gradual de la oferta en algunos sectores"; "promover la expansión del sector privado como motor de la reactivación productiva, la generación de empleo y el aumento de la oferta interna"; así como "fomentar la corrección de los precios relativos y el tipo de cambio para que se establezcan señales económicas de mercado que permitan la asignación de recursos".

Se suman a los anteriores "transformar el mercado laboral para facilitar la reasignación del empleo, preservando al mismo tiempo la estabilidad del salario real promedio"; "generar condiciones mínimas de confianza y previsibilidad para la llegada de capital extranjero y la reactivación de la inversión", y "maximizar las oportunidades económicas derivadas de una posible flexibilización de las sanciones y una mayor apertura externa".

El economista reconoce que el grado de deterioro de la infraestructura económica y social de Cuba apunta a que "es improbable que las reformas de mercado y el levantamiento de las sanciones por sí solos produzcan resultados suficientes a corto plazo. Es muy probable que esta primera fase requiera algún tipo de apoyo extraordinario de la comunidad internacional, idealmente a través de un fondo multilateral de emergencia para mantener unas condiciones de vida mínimas para la población y respaldar la etapa inicial de reconstrucción productiva".

Advierte Vidal que, pese a lo anterior, "aún no está claro cómo se desarrollaría dicha transformación desde una perspectiva política, ni cuáles serían sus implicaciones institucionales y de poder". 

No obstante, enfatiza, "la economía cubana ya no tiene el tiempo político, social ni material para seguir posponiendo las reformas estructurales e institucionales. Tampoco tiene sentido continuar con las reformas fragmentadas, parciales y excesivamente lentas que han predominado en el pasado. La magnitud de la crisis exige avanzar con decisión, pero no de forma improvisada ni caótica".

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6 comentarios

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Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

¿Qué economía?

Excelente articulo economico. Ahora empezar por el cambio politico, de poder. Despues volveremos a este articulo

Lo único positivo que ha traído el deterioro tan grande de la economía en los últimos años, es que le han facilitado al futuro gobierno de transición que asuma las riendas, tener que cargar con el peso de eliminar las supuestas bondades de la que tanto se llenaron la boca los Castros respecto a la seguridad social, salud y educación, pues ellos mismos ya se encargaron de ir eliminando estos tan cacareados beneficios. La parte del pueblo que temió en algún momento a perder esa relativa seguridad, ya en estos momentos no tiene que preocuparse, lo están viviendo y peor de lo que pudo haber sido un cambio en un momento oportuno, como lo fue por ejemplo el Periodo Especial.

Todo eso teóricamente es correcto. Pero hay algo que lo invalida . En Cuba no es posible salir de la crisis económica asfixiante y ya terminal, con la misma dirigencia gubernamental que la causó y sigue mandando en el país. O sea, SIN CAMBIO DE REGIMEN POLITICO, no es posible un cambio de REGIMEN ECONOMICO viable. Y Pavel Vidal lo sabe.

Profile picture for user Balsero

Creo que hay un tema de edición incorrecta que posiblemente haya omitido algo tan importante como que EL PODER POLITICO DEBE CAMBIAR. Jamás el régimen anacrónico pudiera hacer algo para mejorar la agonía cubana.

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Agradezco el comentario de Roberto Alvarez Quiñones porque al leerme el artículo me asombró que Vidal hablase con tecnicismos económicos y de fases necesarias como si ya no existiera la dictadura. Señor, Vidal, hay que hablar claro: con ese régimen obsoleto, represor y autocomplaciente, no hay futuro para Cuba. Fases ni fases para endulzar al régimen. Abajo la dictadura y después los cubanos sabremos levantar al país y a su economía.