En un contexto de creciente tensión global, el traspaso de mando presidencial en Chile —que debe ocurrir el 11 de marzo— ha sido eclipsado por una controversia que revela las fisuras de la soberanía nacional ante presiones externas, en medio de un debate sobre la dependencia comercial con China que tiene el país sudamericano.
El proyecto de un cable submarino de fibra óptica entre Valparaíso y Hong Kong, impulsado por la empresa estatal China Mobile International (CMI), no solo ha fracturado las relaciones entre el Gobierno saliente de Gabriel Boric y el entrante de José Antonio Kast, sino que ha colocado a Chile en medio de la disputa hegemónica entre EEUU y China.
El origen de esta crisis se remonta a finales de enero de 2026, cuando el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, bajo la dirección del ministro Juan Carlos Muñoz, firmó un decreto que concedía la concesión marítima para el tendido del cable submarino. El acuerdo, negociado en la etapa inicial del Gobierno de Boric, una figura de izquierdas que evitó condenar violaciones a derechos humanos en China durante su gestión, buscaba conectar directamente a Chile con Asia, diversificando las rutas de datos y potenciando la conectividad digital, según la versión de La Moneda.
En ese momento se sostuvo que el proyecto estaba en una fase preliminar de estudios de factibilidad, con un trazado aproximado de 22.000 kilómetros. Sin embargo, el 29 de enero, apenas 48 horas después de la aprobación, el decreto fue anulado. La razón oficial: un "error de tipeo". Pero la realidad era más compleja. Ese mismo día, el Ministerio de Medio Ambiente de China autorizó el inicio de obras para el primer segmento del cable, de unos 870 kilómetros, lo que indicaba que para Beijing el proyecto ya estaba en marcha plena.
Las condiciones del acuerdo eran claras en su ambición, pero vagas en sus implicaciones geopolíticas. El cable, promovido como una iniciativa basada en "necesidades mutuas" entre Chile y China, no afectaba directamente a terceros, según la embajada china en Santiago.
No obstante, el caso ha salpicado también a la gestión del conservador Kast incluso antes de que asuma la Presidencia de Chile. El Mercurio reveló que la empresa china CMI, encargada del cable submarino, registró el año pasado su filial en Chile por gestiones del bufete de abogados Barros & Errázuriz, fundado por Fernando Barros, quien asumirá este 11 de marzo como ministro de Defensa del nuevo Gobierno conservador.
Como canciller, Kast designó a Francisco Pérez Mackenna, un empresario de su entera confianza sin experiencia previa en la gestión pública. En un análisis de Radio Chile se sostiene que a partir de este 11 de marzo la Cancillería se enfrentará a un escenario particularmente complejo. "La rivalidad entre EEUU y China ya no es solo comercial, sino tecnológica, financiera y geopolítica", sostiene el medio chileno en relación al papel "para un país mediano como Chile".
EEUU terció en la controversia por el cable submarino y añadió tensión al periodo de traspaso de mando entre Boric y Kast. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, revocó las visas y prohibió el ingreso a su país a tres funcionarios del Gobierno del presidente Boric, y a sus familiares directos, entre ellos, al ministro de Transportes y Telecomunicaciones. El argumento es que los funcionarios "dirigieron, autorizaron, financiaron o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructuras críticas de telecomunicaciones y socavaron la seguridad regional".
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, dijo este jueves, antes de viajar a Miami para participar en la cumbre regional organizada por el mandatario estadounidense Donald Trump, que no es incompatible tener "las mejores relaciones" tanto con China como con EEUU, tratando de restarle importancia al caso que le podría afectar en su cercanía ideológica con Trump, de quien se ha declarado admirador.
"Nosotros en Chile lo que buscamos es tener las mejores relaciones con todos los países (…) Queremos honrar y respetar las relaciones comerciales que tenemos con China y también queremos respetar la relación que tenemos con EEUU y con el resto del mundo", indicó el mandatario electo desde el aeropuerto de Santiago.
Las repercusiones geopolíticas de este caso son profundas y multifacéticas. Chile, con sus 4.000 kilómetros de costa pacífica y su proyección insular, se posiciona como un actor clave en la Cuenca del Pacífico, donde la rivalidad entre Washington y Beijing se intensifica. El cable submarino no es solo infraestructura; es un vector de poder blando. EEUU ve en él un riesgo para la seguridad regional, argumentando que podría facilitar espionaje cibernético o el control de flujos de datos críticos.
Para Chile las consecuencias económicas son alarmantes. China es el principal socio comercial del país, absorbiendo el 40% de las exportaciones de cobre y litio, recursos esenciales para la transición energética global. Un alineamiento estricto con Trump podría traducirse en aranceles punitivos o restricciones comerciales, como ha amenazado el mandatario estadounidense contra naciones que no se plieguen a su agenda contra China.
Analistas como Robert Funk, de la Universidad de Chile, advierten que Kast no será "tan fanático" desde la Presidencia como el presidente argentino Javier Milei en su alineamiento con Trump, y que estará obligado al pragmatismo para equilibrar relaciones: "Chile debe comerciar con el mundo entero, diversificando sin subordinarse". Sin embargo, la gestión del mandatario conservador se iniciará con una decisión polémica heredada de Boric.
La presencia de Kast en la reunión de mandatarios convocada por Trump en Miami, enfocada en hacer frente a la "interferencia extranjera", podría obligar a Kast a compromisos que afecten el comercio con China.
Entretanto, la interferencia china en el traspaso de mando en Chile se evidencia en el quiebre bilateral entre Boric y Kast. El 3 de marzo, una reunión en La Moneda duró solo 22 minutos: Kast exigió que Boric se retractara de una afirmación que hizo y negó haber sido informado previamente sobre el cable, lo que derivó en la suspensión del proceso de transición. Para los analistas, esta ruptura sin precedentes desde el fin de la dictadura no es solo un rifirrafe interno, sino el eco en América del Sur de la pugna geopolítica global de este tiempo.
Es cierto que China ha aprovechado el „encanjillo“ para introducirse en Latinoamérica con muchas inversiones y jugosos créditos a dos manos en un terreno fértil donde la UE y USA han abandonado su influencia No es una casualidad.
El artículo es coherente y objetivo, pero siempre salen los perros a ladrarle a la caravana acusando de liberal e izquierda al autor cuando solo pretende dar un enfoque de la realidad. El troglodismo es algo que no termina aunque vivas en Jayalia, al contrario. Qué nivel Maribel!!
Amarilix no entiende lo del cable. Ni yo tampoco.
Ya el territorio peruano ha sido invadido por el régimen comunista chino, aprovechando los gobiernos de izquierda, hace unos meses idieron por concluido un Megapuerto en la costa peruana con el fin de expandirse aún más por letrioamerica, al menos en Chile Kast no “se comió el cable” chino que los comunistas quisieron regalarle.
FreeCuban _Los chinos no pretenden cambiar las democracias en esos países, sino controlarlos económicamente para que les sirvan de granero de materias primas. Mientras más pobres los países, más créditos y más invierten, porque así los someten a la dependencia de la deuda. Generan empleo con la inversiónes y eso „se ve bien“ y si no pagan, me quedo con todo. No hay ningún truco, es explotación matrera. Saludos.
Los comunistas le querían dejar este regalito chino a Kast, lo acaban de firmar, menos mal que el Departamento de Estado de USA se enteró y dio la alerta al presidente electo; los comunistas siempre tratando de hacer daño a la democracia, no es nada nuevo.
Dejen que los narrascomuñangas empiezen a tirar el cable desde hongkong, saquen la marina de guerra y hundanle el barco con todo cuando se entren al limite de 200 millas (dejen una boya que diga "Hasta Aqui Llegaron"
Los articulistas liberales en el sentido izquierdista, no pueden ocultar el profundo rechazo que sienten contra todo lo que se ubique del "otro lado" y así lo demuestran cada vez que un presidente del signo ideológico contrario es electo.
El cable submarino al igual que la base de espionaje china en la Patagonia fueron proyectos refrendados por gobiernos socialistas, dejándoles un campo minado a sus sucesores y obligándoles a moverse con cautela, pero no representan ninguna zona de fricción insalvable con EU
Kast es un empresario y político conservador y pragmático que logró vencer a la opción del fabricante de miseria que pretendía cambiar la constitución para atornillarse en el poder.
Por eso, más allá del alambre o las maripositas chinas en esta hora de celebración, hubiera sido muy esclarecedor que Ignacio también describiera la titánica labor que tiene por delante para frenar el desempleo galopante, el aumento de la criminalidad y la inflación, y todo el desmadre del saliente.
Por algo Trump apuesta tanto a Milei. Kast tendrá en buena medida las manos atadas si desde Washington le exigen exclusividad.