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Cine

Primavera cinematográfica cubana en Barcelona

Dos mapas, dos modos de explicar la idea de Cuba a través del cine llegan a importantes espacios museísticos de la segunda ciudad más importante de España.

Madrid
Uno de los paneles que acompañan "Mi aporte" en La Virreina Centro de la Imagen de Barcelona.
Uno de los paneles que acompañan "Mi aporte" en La Virreina Centro de la Imagen de Barcelona. Dean Luis Reyes

El cine cubano es presencia ubicua en Barcelona, España, por estos días de inicio de primavera, con una exposición dedicada a la realizadora Sara Gómez y al cine de la década de 1960 en la Isla y una muestra que reúne obras del audiovisual independiente de los últimos años más un proyecto de la artista cubano estadounidense Coco Fusco.

La primera, bajo el título de "Mi aporte", abrió el pasado 16 de abril en La Virreina Centro de la Imagen, en la céntrica Rambla barcelonesa, y es una inmersión en el ambiente intelectual que rodeó al cine cubano de mediados del siglo XX tomando a la realizadora de De cierta manera (1974) como centro.

La exposición, que se extenderá hasta el 28 de septiembre, presenta por vez primera en un museo "la más completa revisión de la cineasta afrocubana Sara Gómez (Guanabacoa, 1942 - La Habana, 1974), una de las principales representantes del documentalismo hecho en Cuba durante los sesenta y setenta del siglo pasado", señala en el programa su comisario, Valentín Roma.

En las pantallas de la salas de La Virreina se exhibe una integral de la cineasta, 20 obras que van desde sus primeros ejercicios de dirección dentro de la serie Enciclopedia Popular, hasta De cierta manera, su primer largo y obra póstuma, pasando por la autobiográfica Guanabacoa: crónica de mi familia (1966), el tríptico sobre la Isla de la Juventud, la archivada por el ICAIC De bateyes (1971), y la poco apreciada Mi aporte (1972), que da título a la exposición.

La obra de Gómez es puesta a discutir en la museografía con temas que atraviesan sus preocupaciones y los de una generación intelectual cubana en la que fue una figura muy activa: cuestiones de género y clase social; el machismo; la racialidad; el lugar de lo marginal en la revolución socialista; la pregunta por el cine como instrumento de intervención en la realidad o la función del testimonio.

El curador de "Mi aporte" califica las películas de Gómez como "un sismógrafo de las tensiones que fueron generándose en la realidad cubana durante los primeros 15 años del triunfo de la revolución".

La exposición permite sumergirse en el telurismo de los 60 a través de la reunión de películas de cineastas extranjeros que filmaron en Cuba (Chris Marker, Agnès Varda, Joris Ivens, Mikhail Kalatozov, Theodor Christensen...) y de realizadores cubanos contemporáneos suyos (Fernando Villaverde, Fausto Canel, Néstor Almendros, Tomás Gutiérrez Alea, Santiago Álvarez, Nicolás Guillén Landrián...), así como de los estudios sobre etnografía que alimentaron la literatura, el teatro y la música de la época.

Se suman, poblando las paredes de las salas, muestras de la cartelística cubana de entonces, fotogramas y fotos que contienen instantáneas del cine allí reunido.  

"Mi aporte" es, por ello, la reproducción de un pliegue del tiempo histórico que, además de las películas de Sara, ofrece el contexto en que se hicieron y las ideas de las que bebieron. La obra de Gómez, que tras su restauración gracias a The Vulnerable Media Lab, de Queen's University, y de Arsenal Berlin, ha ganado nueva vida, encuentra en este un ejercicio de arqueología del arte delicioso que busca entender la obra de un artista como proceso que dialoga con una época.

La entrada a la exposición es gratis y abre de martes a domingo y festivos, de 11:00AM a 8:00PM.

La memoria es un paisaje derruido 

No lejos de La Virreina está el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), que a partir del 7 de mayo, y durante todos los miércoles de ese mes, a las 7:00PM, acogerá el ciclo de cine independiente cubano "La memoria es un paisaje derruido".

La muestra "plantea un recorrido por el cine independiente cubano de la última década, a partir de su relación crítica con el pasado y el archivo. Reúne una serie de películas fundamentales que, desde la Isla o su diáspora, cuestionan las narrativas oficiales que han marcado el imaginario fílmico cubano de los últimos sesenta años", explica a DIARIO DE CUBA el cineasta cubano José Luis Aparicio, su curador.

"Lo que une a estas obras no es solo su independencia en términos de producción, sino también una profunda inquietud por la memoria. Una memoria colectiva fracturada, desplazada o silenciada, que los cineastas intentan recuperar a través de lenguajes muy personales, a menudo híbridos, que combinan documental, ficción y experimentación", subraya. 

"Más que ofrecer un panorama cerrado, la selección propone una diversidad de búsquedas estéticas que hallan nuevas formas de contar y representar el país. Hay un gesto común en todas estas películas: la necesidad de volver sobre las ruinas —materiales, emocionales o simbólicas—, sobre los vestigios y los espectros, y desde ahí reinventar/reimaginar las imágenes de Cuba", precisa Aparicio.

La selección incluye La obra del siglo (2015), de Carlos Quintela; A media voz (2019), de Patricia Pérez y Heidi Hassan, y Mafifa (2021), de Daniela Muñoz, y cierra con dos cortometrajes recientemente restaurados de Fernando y Miñuca Villaverde, pioneros del cine del exilio cubano: Apollo, Man to the Moon (1970) y Tent City (1980), el primero y el último de los realizados por la pareja durante su exilio en Estados Unidos.

Curiosamente, son Miñuca y Fernando la conexión entre el cine nacional posible que se pensaba en los años 60 y el momento actual, como también el enlace entre la exposición de La Virreina y la del MACBA. Caprichos del azar. O no.

Al finalizar cada exhibición, los cineastas, todos residentes en España, estarán presentes para dialogar con el público. 

Con la clausura de "La memoria es un pasaje derruido", quedará abierta la exposición He aprendido a nadar en seco, de Coco Fusco, que estará en el MACBA entre el  23 de mayo y el 11 de enero de 2026.

Tomando en préstamo para su título la frase inicial de microrrelato Natación, de Virgilio Piñera, "se articula una exposición cuyo núcleo central son la palabra, el uso simbólico del silencio y la inversión de lengua y lenguaje en una confrontación histórica —y del presente—, entre la expresión artística y el poder. Un lugar crítico aquí lo ocupa la poesía y la literatura cubana", señala la presentación de la muestra.

Fusco, cuya obra interdisciplinar ha vuelto una y otra vez al tema del poder y la creación artística, se sirve de las vidas e imaginarios de creadores como el propio Piñera, María Elena Cruz Varela, Heberto Padilla, Néstor Díaz de Villegas, Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, todos blanco del aparato represivo del régimen cubano, para tejer "un recorrido audiovisual, performativo y documental, en el que la Cuba postrevolucionaria, se nos presenta en una compleja articulación de nociones como revolución o patria".  

"Cuba es central en el proyecto, como también lo es Estados Unidos, sus políticas migratorias, el auge de la derecha  y su insistencia de una monocultura estructural. Una miríada de documentación, proyectos curatoriales, efímeras y objetos de sus performance, darán también cuenta de sus investigaciones, algunas capturadas en publicaciones como English is Broken Here (1995) y Dangerous Moves: Performance and Politics in Cuba (2015), o en exitosas exposiciones como Only Skin Deep. Changing Visions of the American Self (2004 – 2003)", precisa.

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2 comentarios

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Hola Dean Luis Reyes. Gracias por su artículo alertando a los lectores sobre este importante programa cinematográfico. Sin embargo, no veo ninguna necesidad de insinuar que no existe ninguna relación entre mi exposición y el programa de cine que usted ha descrito. De hecho, he abogado desde el momento en que comencé mi trabajo con el MACBA por una serie de programas que presenten a artistas, cineastas y poetas cubanos. He buscado todos los medios posibles para incluir a artistas cubanos, especialmente los radicados en España, en los programas públicos asociados a mi exposición. Por esta razón pedí al MACBA que se pusiera en contacto con José Luis Aparicio. Mi exposición incluirá una obra de arte en colaboración en la que participarán diez artistas cubanos que ejecutarán las instrucciones de Luis Manuel Otero Alcántara. Antonio José Ponte ha contribuido con un ensayo a mi catálogo y Sandra Ceballos participará conmigo en actos públicos durante los días de inauguración de la exposición.

Hola, Coco. Muchas gracias por los detalles sobre el magnífico proyecto que llevará al MACBA. Precisamente por esos detalles que menciona, decidí que merecía un texto solo para ello. Así que no era mi propósito agotarlo en este. Por ello, no insinúo "que no existe ninguna relación" entre la muestra de cine y su pieza, como lee usted. Más transparente no puedo ser. En el mismo tono, una pizca de humildad nunca viene mal. Saludos y por nada.