Rusia y Ucrania mantienen los ataques contra instalaciones energéticas una semana después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara una tregua en ese ámbito. Los bombardeos coinciden con nuevas discrepancias entre Washington y Kiev por la decisión estadounidense de aplazar sanciones contra Moscú y facilitar la comercialización de diésel ruso, reportaron AFP y AP.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el domingo que Rusia había atacado instalaciones energéticas, petroleras y gasísticas de su país 76 veces desde el anuncio de Trump del 11 de octubre. Según el mandatario, los ataques más recientes alcanzaron infraestructuras en cuatro regiones y dejaron a decenas de miles de familias sin electricidad.
Kiev sostiene que suspendió durante tres días los bombardeos contra instalaciones petroleras rusas, pero los reanudó ante la continuidad de los ataques de Moscú. La tregua anunciada por Trump no incluyó detalles públicos sobre sus condiciones ni mecanismos de verificación.
En ese contexto, ataques ucranianos provocaron el domingo incendios en una terminal de exportación de petróleo y un depósito de combustible en San Petersburgo, según la agencia norteamericana AP. Las autoridades rusas también informaron de una persona muerta en los ataques sobre la ciudad y la región de Leningrado, mientras las empresas Vkontakte y Ozon comunicaron daños en un centro de datos y un complejo logístico, respectivamente, recogió la AFP.
El gobernador de la región de Leningrado, Alexandr Drozdenko, aseguró que las defensas antiaéreas derribaron 144 drones ucranianos. Los medios estatales rusos describieron la ofensiva como la mayor contra San Petersburgo desde el inicio de la invasión en 2022, según la agencia francesa.
Trump aplaza sanciones
Trump defendió el domingo su decisión de no aplicar por ahora nuevas sanciones contra Rusia. Según dijo, no quiere adoptar medidas que alejen a Moscú de la mesa de negociación. También volvió a criticar los ataques ucranianos contra las refinerías rusas, a los que atribuye efectos negativos sobre el mercado mundial de diésel y los consumidores estadounidenses.
Lo anterior se suma al desacuerdo por la autorización estadounidense para comercializar diésel ruso. El viceprimer ministro de Rusia, Alexandr Nóvak, afirmó el domingo que los suministros a Estados Unidos podrían comenzar entre 15 y 20 días después de la firma de los contratos con las compañías estadounidenses, informó EFE.
Zelenski conversó el domingo con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner. Según la AFP, abordaron, entre otros asuntos, el suministro de sistemas de defensa antiaérea Patriot. El presidente ucraniano afirmó que su Gobierno está dispuesto a trabajar de manera constructiva para poner fin a la guerra y reclamó la misma disposición de sus socios.
Zelenski también agradeció la reanudación del intercambio de inteligencia con Estados Unidos tras una interrupción, aunque advirtió, en declaraciones a NBC recogidas por la AFP, que un respaldo formal de Washington a Rusia constituiría un "error histórico". Por su parte, el Kremlin sostuvo que los ataques ucranianos no modificarán sus objetivos de guerra.
Por supuesto que Moscú no va a variar "sus objetivos de guerra". Los vaivenes de TACO con Moscú han favorecido al Kremlin, sobre todo en los últimos días con lo de la compra de diesel y en contraste han llovido las humillaciones a Zelensky. Ahora hasta se rumora una cumbre Rusia, China y USA --en la que Ucrania no participará-- para presentar una propuesta de paz, de la que se sabe de antemano Moscú sacará ventajas. Se puede hacer un recuento de los comentarios desfavorables a Zelensky que ha hecho Trump, no así sobre Putin. Pero el país invadido es Ucrania, o así me parece.