El respaldo a la democracia en América Latina subió cuatro puntos hasta el 52%, según el Latinobarómetro de 2026. Sin embargo, pese a ese avance, la afinidad regional con regímenes iliberales como el de China parece echar raíces.
El estudio "Navegar la incertidumbre: miradas latinoamericanas sobre Europa y el mundo", de AMLAT Radar 2026, con la participación de Latinobarómetro y otras entidades, constata que el "modelo de desarrollo chino" es el preferido.
¿Cómo se concilian estas conclusiones con una supuesta mayor madurez democrática en la región?
China se posiciona como el referente principal con el 36,1%, seguida de naciones democráticas como Japón (31,8%) y Estados Unidos (31,5%). Las extravagancias no terminan ahí. El 9,2% de los latinoamericanos entrevistados elegiría a Rusia como modelo de desarrollo, con los mayores promedios en México y Venezuela.
"China no tiene un modelo de desarrollo, sino de generación de dependencia, a costa de depredar, sin ser controlado, con captación de elites políticas, empresariales, culturales, mediáticas e influencers", asegura a DIARIO DE CUBA Ricardo Ferrer Picado, profesor de la Universidad Nacional de La Plata y exdirector de Inteligencia Criminal de Argentina.
La académica Constanza Mazzina, profesora de la Universidad del CEMA en Buenos Aires, coincide: "Tiene que ver con el desinterés por informarse sobre cómo hacen las cosas los chinos, y, sobre todo, con el desinterés ciudadano por la vida democrática y la defensa de la libertad".
"Un peligro para las democracias latinoamericanas"
La encuesta AMLAT Radar 2026 se desplegó en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela.
"Veo un optimismo generalizado, pero el modelo chino es un peligro para las democracias latinoamericanas y sus instituciones", advierte Mazzina.
Guatemala (45,1%), México (43,9%), Colombia (41,6%), Bolivia y Venezuela (40,9%) lideran el idilio latinoamericano con Pekín. El país menos entusiasmado con la idea es Argentina (21,1%), que se decanta por los modelos de Alemania (32,2%) y Estados Unidos (27,4%).
"No hay una comprensión detallada de la estructura de beneficios y riesgos del modelo chino, sino la percepción de que China ha sacado de la pobreza a más de 800 millones de personas y de que la sociedad china da cierta modernidad y orden", explica Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de EEUU.
Dicha percepción contrasta, dice Ellis a DIARIO DE CUBA, con las frustraciones en América Latina por la "falta de desarrollo, oportunidades, modernización y seguridad", a lo que se suma "la percepción de que Estados Unidos está pasando por una época caótica".
En cuanto a la posible influencia de los líderes mundiales en los próximos cinco años, los encuestados también favorecen al régimen de Xi Jinping con 7,2 puntos, frente a los 6,9 de Estados Unidos y los 6,1 de la UE.
"Esto se corresponde a una realidad, pero complicada. Se entiende el poder de China como un comprador de commodities de América Latina, como inversionista o socio. Y esto da cierta influencia. Aunque siempre falta claridad sobre qué es realmente influencia, si es política, personal o ideológica", apunta Ellis.
China también lidera el sentimiento de "admiración" en América Latina, por encima de EEUU y la UE, una situación que genera inquietud entre los expertos consultados.
"China no es ejemplo, sino paradigma de incumplimiento de royalties y deslealtades comerciales, subvenciones, violaciones de derechos humanos y explotación de trabajadores", insiste Ferrer Picado.
Para el politólogo cubano Armando Chaguaceda, en la región "hay una constatación del crecimiento económico de China, la modernización, crecimiento del consumo y la provisión de bienes", pero también "una imagen de un Estados Unidos más agresivo".
"Para China, es un importante éxito de diplomacia cultural de imagen, y Estados Unidos tendría que intentar revertirlo, con una política para recuperar la influencia cultural", sugiere el académico.
Cuba aparece en el estudio únicamente para ser evaluada en términos de calidad democrática. Los latinoamericanos califican a la Isla con apenas 2,5 puntos en una escala de 10, situándola al mismo nivel que Venezuela.
Los encuestados desaprueban a China con 4,4 puntos, un ligerísimo repunte con respecto a 2024. El dato confirma una paradoja regional: América Latina reconoce la naturaleza autoritaria del régimen de Pekín, pero parece sucumbir a la eficacia de su marketing político.
Pero quien quiere se amigo de los EEUU ahora mismo, el agente Naranja de la casa blanca se comporta como un maton de barrio, chantajes, amenaza, y después promete y no cumple, miren como dejo tirado a Milei
Que BODRIO ... Michel debe ser prima de Perro Sánchez ...