Algo más de 6,5 millones de hondureños están llamados a votar este domingo 30 de noviembre con la certeza de que habrá balotaje, dado que las encuestas muestran un empate técnico prácticamente entre tres candidaturas. La votación ha estado precedida por una crisis institucional que podría poner en riesgo a la propia democracia y con un árbitro electoral cuestionado.
Las elecciones generales, que incluyen la elección de presidente, 128 diputados al Congreso Nacional y 298 alcaldes, podrían marcar un nuevo rumbo para el país centroamericano, luego de que los hondureños hayan vivido una suerte de desilusión con la actual mandataria, Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, por la falta de resultados sociales y económicos en sus cuatro años de gobierno, sin derecho a reelección.
Según reportan diversos medios de prensa desde Tegucigalpa, se llega a esta votación en medio de un clima de tensión, con acusaciones de la oposición de un posible fraude, junto a intervenciones institucionales cuestionadas y una desconfianza marcada hacia las autoridades electorales.
Para los observadores, esta votación no es solo para elegir al mandatario de los próximos cuatro años, representa en verdad una suerte de referendo sobre el legado de Zelaya, derrocado en un controvertido golpe militar respaldado por sectores económicos y políticos tradicionales en 2009, y ahora figura central en la política de Honduras como coordinador general del Partido Libertad y Refundación (Libre).
Zelaya logró impulsar la candidatura de su esposa hace cuatro años, básicamente con la promesa de que ella llevaría adelante la gestión de cambio que él quería adelantar pero que el golpe de Estado le impidió.
Opositores de diversas facciones políticas lo acusan de maniobrar desde las sombras para perpetuar un modelo que, según ellos, deriva hacia el autoritarismo alineado con los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
En tanto, las encuestas coinciden en mostrar un empate técnico. El promedio consolidado de sondeos por el Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) al 28 de noviembre otorga un 29% de votos a Salvador Nasralla (Partido Liberal), 27% a Rixi Moncada (Libre) y 26% a Nasry Asfura (Partido Nacional).
CID Gallup, en su última medición publicada el 20 de noviembre, registra 27% para Nasralla, 26% para Moncada y 24% para Asfura. Hay un porcentaje elevado de indecisos o de personas que prefieren no dar a conocer su intención de voto, lo cual le agrega incertidumbre al proceso.
Analistas de organizaciones como el International Crisis Group (ICG) y la Washington Office on Latin America (WOLA) advierten que el riesgo de inestabilidad postelectoral es alto, con potenciales protestas violentas que podrían desestabilizar la región centroamericana.
La llegada de Xiomara Castro al poder en 2021, con un 51% de los votos, también en balotaje, representó un giro a la izquierda que prometía romper con la corrupción endémica del bipartidismo tradicional (Partido Nacional y Partido Liberal), salpicado por escándalos de narcotráfico y malversación.
Sin embargo, el mandato de Castro ha estado en medio de serias contradicciones. Por un lado, ha impulsado políticas sociales como el aumento del salario mínimo y programas de subsidios sociales, pero la economía no da señales de mejoría sólida que permita crear nuevos empleos de forma significativa.
Los críticos de su mandato señalan un retroceso en libertades: censura a medios opositores, uso de la Fiscalía para perseguir disidentes y una creciente influencia de Zelaya en decisiones ejecutivas.
"El Gobierno ha prometido un 'socialismo democrático', pero en la práctica ha profundizado la polarización y debilitado instituciones clave como el Consejo Nacional Electoral (CNE)", afirma un análisis de WOLA, a propósito de las elecciones.
Retrasos en la entrega de materiales electorales, fallos logísticos y acusaciones de manipulación llevaron a protestas, aunque no masivas, a una erosión de confianza en el CNE. La Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA) desplegaron misiones de observación temprana, advirtiendo sobre "presiones indebidas" a las autoridades electorales.
En Honduras, medios como La Prensa y El Heraldo han documentado cómo el CNE, dividido entre consejeros afines a Libre y a la oposición, paralizó el proceso durante semanas, retrasando la contratación del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares.
Esta crisis se intensificó en julio de 2025, cuando el fiscal general Johel Zelaya, quien es señalado por opositores de ser un "instrumento" del Gobierno, abrió investigaciones contra miembros del CNE por "traición a la patria".
Medios hondureños críticos como La Prensa han editorializado para hacer señalamientos en contra de Zelaya, a quien acusan de "profundizar la desinstitucionalización del Ministerio Público (Fiscalía), convirtiéndolo en herramienta de persecución".
Finalmente, el presidente de EEUU, Donald Trump, intervino directamente la discusión electoral del país centroamericano al respaldar públicamente al candidato conservador Nasry "Tito" Asfura, del Partido Nacional.
En un mensaje publicado el 26 de noviembre en su red social Truth Social, Trump lo describió como "el único verdadero amigo de la libertad en Honduras" y urgió a los votantes a apoyarlo para combatir conjuntamente [con EEUU] a los "narcocomunistas".
Siguiendo esta línea, el presidente argentino Javier Milei se sumó al respaldo el 28 de noviembre mediante un tuit en X, donde expresó su "apoyo total" a Asfura como el candidato que mejor representa la oposición a los "tiranos de izquierda que destruyeron Honduras" y llamó a consolidar, con el voto “el avance de la libertad en el continente”.
Cuando en Honduras ha habido democracia?