En 2011 Sergio Membreño escribió un libro titulado Honduras: Visión de nación, Estado e integridad, que abordaba fundamentos para la construcción de un liderazgo ético en ese país centroamericano. Apostaba por un sueño hondureño que comenzara por construir familias sólidas, reconciliar padres con hijos y hermanos con hermanas, fortalecer matrimonios para que fueran un modelo permanente para sus hijos. "El sueño hondureño pasa por la reconstrucción de valores desde la familia", escribió entonces.
Membreño no olvidaba en ese futuro nacional deseado la dura realidad de su contexto: injusticia, pobreza, corrupción, violencia, desprecio por la vida y clientelismo político. Algo que vive hasta hoy.
Hace unas semanas la agrupación iberoamericana Foro de Madrid llamó a todas las fuerzas democráticas de Occidente a observar y denunciar el deterioro institucional que vive Honduras, "y a exigir que las elecciones de noviembre [de 2025] se realicen con total normalidad, transparencia y garantías democráticas, permitiendo así que los hondureños puedan expresar libremente su voluntad de cambio en las urnas".
Membreño, quien fuera secretario de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Honduras, director ejecutivo del Consejo Nacional Anticorrupción y encargado de negocios de la embajada hondureña en Washington DC, teme que el sueño de Honduras se vuelva en pesadilla otra vez.
El terremoto político actual, que incluye la detención de Nelson Márquez, uno de los líderes de bancada del Partido Nacional, la principal fuerza opositora al Gobierno de la socialista Xiomara Castro (admiradora de la Revolución cubana), hace que Membreño observe cuidadosamente qué ocurrirá en su país en el camino a las próximas elecciones presidenciales.
El Foro de Madrid, alertó hace poco sobre el llamado abierto a la violencia, mediante el anuncio del despliegue de 30.000 "colectivos" (grupos paramilitares armados que ejercen la violencia pública a favor del Gobierno) organizados, preparados y entrenados en todo el territorio hondureño. ¿Cuál es la situación con esos grupos actualmente?
Creo correcta la declaración del Foro de Madrid en torno al deterioro institucional que vive Honduras y la creciente radicalización que atraviesa el régimen de Xiomara Castro y Mel Zelaya. Pero para entender el panorama más completa y objetivamente, es fundamental plantear la génesis de parte del problema estructural iniciado en 2009, que abrió y profundizó la crisis política de la cual no hemos logrado salir y que se ha profundizado en 2025, de cara a las elecciones generales del 30 de noviembre.
En 2009 se produjo un golpe de Estado al Ejecutivo, cuando Manuel Zelaya Rosales fue removido de su posición de presidente. A 16 años de ese suceso se ha generado una crisis continua, de la cual el país no acaba de salir.
En calidad de secretario ejecutivo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), planteé recomendaciones tanto a los actores principales de la crisis, a las instituciones locales y a los organismos internacionales. Eran recomendaciones concretas para la reconciliación, partiendo del hecho que todos los actores nacionales, incluido Manuel Zelaya Rosales habían violado las leyes y la Constitución. Esa situación contextual hay que plantearla.
En ese sentido, los "colectivos" no contribuyen a la paz. No hay duda de que como nación no hemos podido solventar los problemas de gobernabilidad y de la crisis múltiple derivada de problemas estructurales de larga data. En ese contexto, alcanzar y mantener el poder debe ser confrontado por una búsqueda de la paz y la reconciliación. Necesitamos justicia y buen gobierno.
Hay una referencia bíblica para este tiempo en Honduras. Está en Proverbios 29:2: "cuando los justos gobiernan el pueblo se alegra, pero cuando los impíos están en el poder, el pueblo gime".
Los "colectivos", según la prensa hondureña, han asumido en los últimos años un rol agresivo en la arena política, destacándose especialmente por su vinculación con el partido actualmente en el poder, Libertad y Refundación (LIBRE). Además, traen el recuerdo de aquellos muy usados por el chavismo. ¿Podría Honduras caer en un ciclo político tiránico como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua?
Toda organización que genera violencia y desee entronizarse y tomar el poder para perpetuarse en él es nociva para una nación.
Los colectivos son vistos como entes generadores de violencia. La violencia (de cualquier signo político) es contraria a los principios de convivencia pacífica de una sociedad que aspira al respeto entre todos sus miembros.
Lo que ocurre en Honduras es un ejemplo de la tendencia actual del populismo que permea América Latina. Si bien es cierto que la crisis se ha profundizado, tenemos que comprender el autoritarismo como una vertiente de un fenómeno muy latinoamericano y muy hondureño. El caudillismo político deriva en falsos líderes, y como la democracia es subvertida para entronizar ese autoritarismo, más que una estrategia electoral o discursiva es un fenómeno que divide la sociedad mediante esos falsos líderes y una élite corrupta. La ciudadanía queda atrapada, indefensa y a veces indiferente.
Mel Zelaya Rosales, esposo de la actual presidente Xiomara Castro y coordinador del partido en el poder (Libre) encarna ese personaje caudillista —aunque no es el único, todos los partidos políticos los tienen—. El caudillo se contrapone al líder transformacional, uno que sí puede sentar las bases para una evolución real en términos de desarrollo y Estado de Derecho.
Otro elemento de preocupación ha sido el rechazo gubernamental a la supervisión internacional sobre la transmisión de datos que realizará la controversial empresa Smartmatic, que el candidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, llamó "una empresa de ladrones". ¿Qué consideraciones tiene al respecto?
De acuerdo con un principio de trasparencia electoral, una supervisión efectiva y que pueda asegurar resultados confiables, claros y rápidos es importante.
Un Gobierno que rechaza la veeduría internacional no cree en la democracia o la transparencia ciudadana, o evita injerencia porque ha pensado hacer algún tipo de fraude electoral.
El principal problema de Honduras, como nación, es la falta de ética. La ética ciudadana tiene que ser fortalecida y las elecciones son un momento propicio para la ética. El vínculo entre la política y la ciudadanía no es permanente ni sólido sin la ética como guía.
Es oportuno tener instituciones diversas, que no tengan ninguna objeción ética, monitoreando el proceso electoral. No será fácil, pero puede evitar contiendas en los resultados finales.
¿Cómo describiría el clima político en la nación tras el regreso de los Zelaya-Castro? ¿Ha habido un giro al autoritarismo de izquierda?
Sí, considero que más allá de la retórica hay un giro a un autoritarismo, contra valores cristianos como la integridad, la paz y la reconciliación. Se usa la democracia para subvertir el orden y las leyes, no es reciente, ni exclusivo de este Gobierno, pero sí consideramos que profundiza un clima político tenso y de antivalores en una sociedad más polarizada.
Hay un temor al diálogo, los políticos usan sus estrategias para obtener resultados de corto plazo. Se ha perdido completamente la vinculación de los políticos con la ciudadanía y la polarización alcanza también a organizaciones de la sociedad civil.
Necesitamos urgentemente establecer parámetros éticos en muestra sociedades, para favorecer la reconciliación y paz. Hay una retórica izquierdista, no hay eficiencia en la gestión pública, ni un ejercicio democrático respetuoso de la ciudadanía.
Sin dudas vivimos tiempos tumultuosos, somos ciudadanos sin una República y una República (meta idónea como muestra proceres lo soñaron) sin ciudadanos. Es una construcción de un Gobierno con el aporte ciudadano cumplir con una República y construir ciudadanía, la administración Castro-Zelaya no ha cumplido esas expectativas.
Honduras sigue debatiéndose en esa tradición heredada de su historia: el caudillismo, pero en un mundo muy diferente, en el siglo XXI. Es necesario volver a una Diplomacia del Desarrollo. Una nación sin visión perece, dice Proverbios 29:18, y ser como los hijos de Isacar, de los que habla 1 Crónicas 12:32, entendidos en los tiempos espiritual, política, económica y socialmente, y hacedores de lo que su nación necesitaba, en favor del pueblo.
Tenemos que sustituir la desconfianza, el odio y la violencia (palabras y hechos) por reconciliación, esperanza y paz. Para países como Honduras, como decía Desmond Tutu, "No hay futuro sin reconciliación".
Cree que el matrimonio Zelaya-Castro, ¿busca perpetrar un fraude electoral en Honduras?
12 años fuera del poder y casi cuatro años en el poder les motiva, como a otros caudillos, a mantenerse a toda costa. Ello supone manipular leyes sin consulta democrática e irrespetando la voluntad de la ciudadanía.
La administración Castro-Zelaya ha hecho y controlado todos los estamentos institucionales para el 30 de noviembre del 2025 y, así, mantenerse en el poder a través de su candidata a la Presidencia de la República.
La pauta política seguida por otros caudillos latinoamericanos está presente, no hay duda de ello.
Para América Latina y Honduras es clave sustituir estos caudillos (que a través de la historia le han hecho tanto daño a la sociedad) por nuevos liderazgos trasformadores con visión, ética y eficiencia.
¿Cómo la corrupción está afectando a la credibilidad de la sociedad para con la clase política?
Personalmente, creo que un país como Honduras la corrupción impera prácticamente en todos los sectores. Los indicadores de organismos como Transparencia internacional y Freedom House, evidencian una corrupción contundente.
Por ejemplo: los fondos de la Cuenta del Milenio (Millennium Challenge Account) no los ha podido recibir Honduras desde junio del 2005, hace 20 años. Ese período ha abarcado a los partidos mayoritarios en el país: el Partido Nacional, el Liberal y Refundación y Libertad (LIBRE). Esos fondos no fueron recibidos precisamente por el indicador de la corrupción, que continúa estando en rojo.
Recientemente participé de una gira invitado por la organización Cristiana Visión Mundial (World Vision) y tuve la oportunidad de compartir con liderazgos comunitarios comprometidos con Dios y el desarrollo trasparente de sus comunidades, pero ese potencial se pierde, se desvanece porque existe una disfuncionalidad a nivel macro, con el sistema político existente.
Ejemplos de la corrupción sobran. Desde 2017 la Misión de Apoyo contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH), apoyada por la OEA, destapó casos entre políticos sobre fondos otorgados por diputados sin respaldo en la ejecución de los proyectos. El reciente caso de corrupción de LIBRE en la Secretaría de Desarrollo Social (que desvió fondos millonarios a negocios inexistentes y redes políticas) es un caso más. En el caso de fondos departamentales y locales, sin excepción, todos los partidos se han beneficiado de ellos, y la mayoría de los diputados hondureños han sido señalados por recibir fondos sin liquidaciones y transparencia de los proyectos beneficiados.
Mientras no haya una justicia vinculada a la lucha frontal de la corrupción, no será posible avanzar hacia una trasformación del país.
Un análisis muy necesario sobre la importancia de la transparencia electoral, la justicia independiente y el fortalecimiento de las instituciones democráticas en Honduras. Sin confianza pública y sin una lucha real contra la corrupción, cualquier proceso electoral queda bajo sospecha.
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Xiomara Castro, hija de la gran puta.