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Opinión

No solamente los aliados de EEUU mueven ficha contra el narcotráfico

Las bombas del Comando Sur de EEUU, que han volado más de una decena de embarcaciones frente a costas de Venezuela, retumban a distancia.

Miami
Portaaviones USS Gerald R. Ford.
Portaaviones USS Gerald R. Ford. CNN

Las bombas de los drones del Comando Sur, que han volado más de una decena de embarcaciones frente a las costas de Venezuela, retumban a millas de distancias. Y no solo porque la Administración Trump ampliara el teatro de operaciones del actual avance contra el narcotráfico hacia EEUU, hundiendo varias lanchas en el Océano Pacífico.

Me refiero a que tras los atronadores ataques, en países con gobiernos de todo cariz político ha habido un alineamiento con la política de mano dura contra el tráfico de drogas.

No fue una sorpresa que el presidente de Ecuador y aliado de la Casa Blanca, Daniel Noboa, confirmara hace poco que las Fuerzas Armadas mantienen operativos contra la minería ilegal, que generalmente alimenta a los carteles, en el norte del país.

Circularon en redes espectaculares imágenes de cañonazos contra montañas que quedaban humeando a lo lejos, en la provincia andina de Imbabura. Hubo detenidos, entre ellos miembros del Frente Oliver Sinisterra, grupo disidente de la antigua guerrilla socialista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

En un comunicado Daniel Noboa dijo que no se detendría "ante presiones y amenazas". Esto, después que un coche bomba estallara en el centro financiero y comercial de Guayaquil, quitándole la vida a un viandante e hiriendo a otras 30 personas, lo cual se supone fue una "represalia" por los operativos realizados en los Andes.

En Brasil Claudio Castro, gobernador de Río de Janeiro, lanzó una operación contra el Comando Vermelho. Ese grupo criminal, nacido en la década del 80 aliado con carteles de Colombia y que trafica drogas como la cocaína, tiene su cantón principal en las superpobladas y empobrecidas favelas cariocas.

Hoy es un verdadero ejército, como la Operación Contención demostró: armas largas, drones lanzando bombas contra las fuerzas del orden, influencers que romantizaban la imagen del grupo criminal. El resultado fue una encarnizada batalla que dejó más de 100 muertos, cuerpos decapitados y desfigurados.

El Comando Vermelho ha trascendido los estrechos pasajes de las favelas para convertirse en una amenaza nacional e internacional, con gran influencia en prisiones de todo el país, según la organización InSight Crime con la región de Amazonas y el oeste de Mato Grosso como bastiones secundarios, y una fuerte presencia en Bolivia, donde consigue "buena parte de su cocaína".

No en vano el gobernador Castro expresó: "Ya no es crimen común, es narcoterrorismo", usando un término muy en línea con el usado por el secretario estadounidense de Guerra, Pete Hegseth, que compara a los carteles con Al Qaeda.

Claudio Castro reveló, en una nota interesante, que el Gobierno federal del socialista Lula da Silva lo dejó solo en su guerra contra el narco. No hubo intervención de fuerzas federales en el operativo, que fue planeado de antemano.

Del otro lado del continente, el Gobierno de México, regido por el partido izquierdista Morena, también dio pasos (aunque con rezongos) para cooperar con los esfuerzos estadounidenses. Después de que Hegseth informara que el Ejército de EEUU eliminó a 14 personas y cuatro lanchas pertenecientes al narcotráfico en aguas internacionales del Pacífico Oriental, la Armada Mexicana mencionó que participaba en la búsqueda de un sobreviviente.

Además, México puso en alerta a su socio regional, Cuba, cuando un importante narcotraficante de origen chino Zhi Dong Zhang (asociado con los carteles de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación) se fugó de su arresto domiciliario en el país azteca a La Habana.

El capo, que tenía más de una docena de alias y era responsable de traficar grandes cantidades de metanfetamina, cocaína y fentanilo, fue entregado por Cuba a México y después a EEUU.  El castrismo, que por décadas ha asilado a terroristas, "coopera" ahora bajo coacción de las movilizaciones de tropas en el Caribe Sur.

Cuba ha tenido un largo hábito de apoyo al narcotráfico hacia EEUU como arma para debilitar a la nación norteña, cuyo pico se dio en los años 80 con el dictador panameño Manuel Noriega y con carteles colombianos.

Pero ya ven, no hay medicina mejor que el sonido de drones volando bajo para que casi cualquier tipo de gobierno coopere con la ley internacional o "abandone" sus malos hábitos.    

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Ahora DDC se está convirtiendo en el Fox News Latino, que si suena un pedo salen corriendo a olerlo, y si es anaranjado te dicen que huele a Chanel 5.
Antes de los bombazos de Trump, todos estos paises rutinariamente hacian operaciones contra narcotrafico, pandillas, bandas criminales y otros actos ilegales.