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Bolivia

Paz Pereira forma un Gobierno netamente técnico y enfocado en la economía

La selección responde a la necesidad de atraer inversión extranjera y estabilizar la economía de Bolivia, al borde del colapso.

Brasilia
Rodrigo Paz Pereira (izq.) en su toma de posesión.
Rodrigo Paz Pereira (izq.) en su toma de posesión. X/@Rodrigo_PazP

La nueva era política que vive Bolivia tras la nítida victoria del centrista Rodrigo Paz Pereira registró un hito simbólico con la designación de un nuevo Gabinete, enfocado en la economía y de carácter netamente técnico, sin cuotas para gremios ni para representación indígena, una práctica extendida en las dos décadas de los gobiernos izquierdistas de Evo Morales y Luis Arce.

Paz Pereira recibió respaldo con su decisión de recortar el número de carteras ministeriales, de 19 con Arce a 15 a partir de este domingo, así como en su ruptura con la conformación de un Gabinete construido a partir de cuotas de grupos de presión o aliados del Gobierno. Empero, su decisión de incluir apenas a tres mujeres en el primer Gabinete de la transición democrática generó cuestionamientos de organizaciones de la sociedad civil que esperaban un mayor equilibrio de género.

Con un énfasis explícito en la "meritocracia" y la eficiencia técnica, Paz Pereira ha conformado un equipo predominantemente de economistas, exfuncionarios de organismos internacionales y empresarios, marcando un giro radical respecto a las dos décadas de administraciones del Movimiento Al Socialismo (MAS), que bajo las presidencias de Morales y Arce se caracterizaron por la cuotificación sectorial y la politización de los cargos públicos.

"Recibimos un país agotado y en crisis, con la peor situación económica en cuatro décadas", afirmó Paz Pereira, culpando directamente al modelo estatista y clientelar que priorizó la lealtad ideológica sobre la competencia profesional. Y anunció que desde el Gobierno se dispone a darle un giro de 180 grados a la gestión pública.

Predomina un perfil de expertos con trayectoria en el sector privado, bancos multilaterales y academia, algunos vinculados al periodo neoliberal previo a 2006, cuando el MAS alcanzó el poder por primera vez. Observadores destacan que esta selección responde a la necesidad urgente de atraer inversiones extranjeras y estabilizar una economía al borde del colapso, heredada de un régimen que, pese a iniciales éxitos macroeconómicos, terminó atrapado en una cadena de subsidios insostenibles y una corrupción rampante.

El núcleo duro del Gabinete se concentra en el área económica, reflejando la prioridad de Paz Pereira de alivia la crisis en sus primeros 100 días de gobierno. José Gabriel Espinoza Yáñez, economista con maestría en Desarrollo Económico por la Universidad Católica Boliviana y exdirector del Banco Central, asume el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

Apoyando a Espinoza está José Luis Lupo Flores en el Ministerio de la Presidencia, un veterano economista cruceño con maestría en la Universidad de Colorado y experiencia en cinco gobiernos previos (incluidos los de Jaime Paz Zamora, padre del presidente). Lupo, exrepresentante del Bando Interamericano de Desarrollo y de la Corporación Andina de Fomento, será el articulador político y enlace con el Parlamento, donde el oficialismo es la primera minoría.

El rol de Lupo Flores será crucial para negociar alianzas y empujar reformas como la reducción de subsidios al combustible, que el MAS mantuvo artificialmente bajos a costa de un déficit fiscal galopante.

Con 47 de 130 diputados y 16 de 36 senadores, Paz Pereira necesitará coaliciones con exrivales electorales como el expresidente conservador Tuto Quiroga o el empresario Samuel Doria Medina para aprobar reformas de envergadura como las que se plantea para los próximos cinco años.

Estas dos figuras, que también adversan abiertamente a Morales y al MAS serán determinantes para la gobernabilidad de la presidencia de Paz Pereira.

En Hidrocarburos y Energías, Sergio Mauricio Medinacelli Monroy, exministro en 2005-2006 y coordinador en la Organización Latinoamericana de Energía, deberá hacer frente a una producción de gas en retroceso y los fondos públicos de este sector dedicados a la política populista. Medinacelli, con estudios en el exterior, deberá renegociar contratos y atraer inversión para revertir el declive que dejaron Morales y Arce como herencia.

En tanto la estratégica Cancillería recae en Fernando Hugo Aramayo Carrasco, economista con maestría en Gestión de Políticas Públicas y excoordinador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia.

Las tres mujeres que están en este primer equipo de gobierno de Paz Pereira son Marcela Tatiana Flores Zambrana, ministra de Salud y Deportes, quien es médica de profesión con especialidad en Salud Pública; Beatriz García, ministra de Educación, una economista y docente universitaria con trayectoria en procesos de empoderamiento y administración de empresas; y Cinthya Yáñez, a cargo de Turismo y Gastronomía.

Como ministro de Gobierno (Interior), el nuevo mandatario escogió a Marco Antonio Oviedo Huerta, quien sirvió estrechamente durante la gestión de su padre, Paz Zamora.

Medios bolivianos como la red de emisoras católicas ERBOL han destacado la ausencia de líderes sociales, interpretándola como riesgo de desconexión con bases populares, pero necesario para profesionalizar un Estado capturado por el MAS.

El analista político y periodista Santiago Espinoza coloca como un enorme desafío lo que se enfrentará en un sector movilizado como el educativo, por demandas y beneficios salariales: "La cartera de Educación era históricamente botín del magisterio urbano-rural, un sector politizado. Este gabinete técnico rompe con eso, pero en términos políticos es un riesgo porque la capacidad de negociación con sectores demandantes será crítica".

Espinoza y la politóloga Gabriela Keseberg Dávalos, desde La Paz, enfatizan el simbolismo que ha rodeado el ascenso de Paz Pereira y la conformación de su nuevo Gabinete, el cual representa el fin definitivo del evismo como fuerza hegemónica, aunque Evo Morales, desde su refugio cocalero en El Chapare y prófugo de la Justicia, aún intenta atribuirse influencias indirectas en la toma de decisiones.

Paz Pereira ha prometido "capitalismo para todos", pero el camino será arduo: debe reducir burocracia, atraer inversión internacional y reconstruir la institucionalidad, especialmente en el ámbito judicial, que había sido capturada por el MAS. Todo ello mientras atiende y responde al deseo de cambio de la sociedad que le hizo ganar de forma inesperada las elecciones este año en Bolivia y terminar siendo protagonista de esta transición.
 

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1 comentario

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Estuve en Bolivia 4 años y vi la transición al primer gobierno del indio Morales. Me parece excelente lo que busca este nuevo gobierno. Sin embargo, hay un aspecto donde debe tener cuidado: si trae a la misma gente de antes, entonces tendrá los mismos problemas de antes que generaron todas las condiciones para que el indio ganara. Ojalá encuentre recetas renovadoras y efectivas. No se resuelven los problemas de hoy con los métodos del pasado.