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Bolivia

Rodrigo Paz, de hijo de un expresidente controvertido a protagonista inesperado de la transición

Bolivia ha apostado a una transición serena, dando un voto de confianza a Rodrigo Paz Pereira, quien promete un gobierno pragmático.

Buenos Aires
A la derecha, Rodrigo Paz Pereira.
A la derecha, Rodrigo Paz Pereira. X/@Rodrigo_PazP

Hijo de una controvertida figura política, el expresidente Jaime Paz Zamora, cuyo gobierno (1989-1993) abrió paso a varias elecciones tras largos años de dictaduras militares en Bolivia, el ahora mandatario electo del país andino, Rodrigo Paz Pereira, tiene ante sí el gran desafío de desmontar el modelo que llevaron adelante Evo Morales y Luis Arce en las últimas dos décadas y conducir una transición compleja.

Las urnas hablaron de manera clara este 19 de octubre en Bolivia. Paz Pereira, un senador de centro y discurso pro capitalismo popular, obtuvo el 54,53% de los votos en el balotaje, ante el expresidente Quiroga, quien basó su campaña en la promesa de que llevaría a prisión a Evo Morales y refundaría al país andino. El exmandatario conservador obtuvo el 45,47% de los votos.

La notable diferencia entre ambos no había sido pronosticada por los sondeos, que mostraban escenarios de una disputa más reñida en la primera elección desde 2006 en la que no se impusiera el Movimiento al Socialismo (MAS).

Sin ser propiamente un outsider, ya que tiene una trayectoria política local de varios años, Paz Pereira logró consolidar una campaña fresca a favor de un cambio sin revanchismo y enfocada en el futuro de Bolivia, haciendo uso efectivo de las redes sociales. El hoy presidente fue la gran sorpresa este año, ya que no figuraba con chance de pasar a la segunda vuelta cuando tuvieron lugar las elecciones generales hace dos meses.

Paz Pereira, de 58 años y nacido en el exilio —su padre sufría persecución que sufrió por ser figura emblemática del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)—, sostuvo una narrativa sobria, hizo mucha campaña cara a cara, estuvo fuera de las ciudades principales de Bolivia y habló de la esperanza y la preparación para construir un nuevo modelo económico, que siendo inclusivo logre desmontar el estatismo que ha heredado tras 20 años de gobiernos del MAS.

Paz Pereira asumirá el 8 de noviembre y su llegada al poder pondrá punto final al dominio del izquierdista MAS, cuyos gobiernos de Morales y Arce convirtieron la bonanza de litio y gas en sinónimo de corrupción y empobrecimiento. El nuevo presidente encuentra un país con reservas negativas de 2.100 millones de dólares, como denuncia The Wall Street Journal, y una inflación acumulada de enero a septiembre que alcanzó el 18,33%, el nivel más alto en casi 40 años para ese periodo.

La gestión de Paz Pereira, especialmente en medidas de envergadura para desmontar el modelo de Morales y Arce, necesitará del respaldo parlamentario de otras fuerzas, aunque contará con una bancada propia sólida.

En la Asamblea Legislativa, que consta de 36 senadores y 130 diputados, el Partido Demócrata Cristiano de Paz Pereira tendrá 70 legisladores: 16 senadores y 54 diputados. Como segunda fuerza quedó Alianza Libre, encabezada por el expresidente Quiroga, con 53 representantes: 12 senadores y 41 diputados. El empresario Samuel Doria Medina, quien al conocer los resultados el pasado 17 de agosto, en la primera vuelta, inmediatamente anunció su respaldo a Paz Pereira para el balotaje, tendrá un rol importante en el Congreso bicameral de Bolivia, ya que su Alianza Unidad obtuvo 35 escaños, contando siete senadores y 28 diputados.

El MAS apenas tendrá un legislador y esto, sin duda, simboliza el cambio de era política que vive de forma serena Bolivia.

El nuevo mandatario ha luchado por marcar distancia de la gestión de su padre. Jaime Paz Zamora fue una figura de la izquierda que al llegar a la Presidencia llevó adelante un crudo programa de ajustes, que incluyeron privatizaciones controvertidas y reducción drástica del Estado.

Paz Zamora fue el puente entre los gobiernos militares que combatió antes de llegar a la Presidencia (y con los que tejió alianzas, en particular con el exdictador Hugo Banzer) y las figuras civiles que le siguieron en el poder en el fin del siglo XX, hasta la irrupción del MAS de Evo Morales.

Economista por la Universidad Mayor de San Andrés y con maestría en Relaciones Internacionales de la American University (Washington DC), Rodrigo Paz Pereira se movió profesionalmente en sector privado antes de llegar a la arena pública. Fue consultor de la brasileña Petrobras y actuó con la ONG internacional Oxfam. De acuerdo con Financial Times, tales experiencias resultaron clave para su conocimiento de la Bolivia rural, algo importante para él nacido durante el exilio de su padre en España.

Paz Pereira llegó a la vida política desde abajo, dejando en claro de que no heredaba conexiones de su padre. Se presentó como concejal en 2005 en Tarija, luego fue alcalde allí mismo durante diez años y desde 2021 es senador por ese departamento (provincia) que tiene fronteras con Argentina y Paraguay.

"No soy hijo de nadie; soy amigo de todos": su presentación en enero de este año, cuando anunció su candidatura, se viralizó en TikTok, alcanzando más de dos millones de visualizaciones en un país de 12 millones de personas.

A eso le sumó un podcast semanal, historias en Instagram de sus recorridos por el país, debates en la red social X y una campaña transparente en redes sobre los aportes monetarios a su campaña por parte de ciudadanos de a pie. Todo lo cual lo hizo una suerte de candidato de los millennials bolivianos, una camada de nuevos votantes a quienes la diatriba entre Morales y Arce por el control del MAS o los mensajes exaltados de Quiroga nada le decían.

Con un decrecimiento económico de 0,5% para este 2025, según la proyección del Banco Mundial, Paz Pereira ha dicho que en Bolivia no deben esperarse milagros y que su proyecto económico y social recién verá cambios sustantivos en 2027, cuando espera que el país alcance un crecimiento del 4%.

Cuatro son los ejes principales que pondrá en marcha: 1) Bajar el IVA del 13% al 10% para productos de primera necesidad y subirlo, de forma diferenciada al 20% para equipos tecnológicos. 2) Lanzar un programa de microcréditos, bajo la tesis del capitalismo popular, para beneficiar a medio millón de mujeres campesinas e indígenas, principalmente, y romper con la política de dádivas del Estado usadas como mecanismo de control político. 3) destinar el 50% del presupuesto nacional a las regiones para que sea administrado directamente por los gobiernos departamentales; y 4) Unificar el mercado cambiario, actualmente bajo un esquema de control que ha sido ineficaz y ha cultivado la corrupción.

La elección de Rodrigo Paz Pereira no borrará de inmediato la herencia de dos décadas de abusos desde el poder, corrupción y mal manejo de las finanzas públicas. Tampoco se presenta el nuevo presidente como un mesías salvador de los bolivianos. Su tono sobrio invita a la cautela, pero su propuesta central de que el capitalismo sirva a todos, podría dar un nuevo giro a la historia boliviana en lo económico. Su llegada al poder simboliza el giro político que se selló gracias al voto popular.

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Será esencial un fuerte apoyo del Partido Demócrata Cristiano y de Alianza Unidad, pero el éxito final dependerá de si puede restablecer rápidamente la confianza pública y la inversión internacional, cumpliendo al mismo tiempo su promesa de un modelo económico inclusivo pero orientado al mercado.