La segunda vuelta electoral en Bolivia, que tendrá lugar este domingo 19, no solo elegirá al nuevo presidente del país andino para los próximos cinco años, sino que marcará el fin de una era política, dejando en el pasado a Evo Morales, cuyo proyecto estatista y socialista estuvo en el tapete a lo largo de lo que han transcurrido en este siglo XXI.
Evo Morales gobernó el país entre 2006 y 2019, y su mano derecha en el poder, como ministro de Economía, Luis Arce, luego ejerció la Presidencia entre 2020 y 2025. El proyecto político que ambos encarnaron en el seno del Movimiento Al Socialismo (MAS), y la disputa intestina que llevaron adelante ambos, poniendo sus egos personales por encima del partido que fue hegemónico, terminaron por sepultar al estatismo.
Bolivia no sólo deberá hacer frente a la necesidad de una refundación política e institucional, sino también a una económica. Eso se sellará este domingo en las urnas cuando el electorado elija presidente entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta.
Este domingo, los bolivianos decidirán entre Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y el expresidente Jorge "Tuto" Quiroga, de Alianza Libre, siendo la primera vez que se realiza una segunda vuelta en Bolivia, ya que pese a estar establecida esta figura, el MAS terminaba siempre triunfando holgadamente.
El precedente de este balotaje está en la primera vuelta del 17 de agosto, donde Paz sorprendió con el 32,08% de los votos y Quiroga lo siguió con el 26,94%, relegando al MAS a una minoría sin peso específico. El voto nulo, promovido por Evo Morales como acto de resistencia a su inhabilitación judicial, alcanzó un impactante 19,29%, superando incluso al empresario Samuel Doria Medina (19,93%), quien respaldó a Paz en la recta final.
El voto nulo, sin embargo, no debe adjudicarse exclusivamente al llamado de Morales, ya que en la historia de Bolivia ocurrieron votaciones con una evidencia de este descontento al sistema como tal.
Por primera vez desde 2009 (cuando se introdujo el balotaje en la Constitución), Bolivia no resolverá su liderazgo en una sola ronda, un síntoma de la erosión del consenso que Morales y Arce construyeron —y luego demolieron— durante sus mandatos.
En este escenario, las encuestas más confiables proyectan un duelo ajustado, pero con un claro favorito: Quiroga. La medición más reciente de Ipsos-Ciesmori para Unitel, publicada el 11 de octubre y basada en 2.500 entrevistas con un margen de error de 2,2% y un nivel de confianza del 95%, otorga al exmandatario el 47% de las preferencias, frente al 39,3% de Paz.
El 13,7% restante corresponde a indecisos, un porcentaje que refleja el alto nivel de abstencionismo potencial, que podría llegar al 20% de acuerdo con un sondeo de Captura Consulting del 6 al 9 de octubre entre 2.500 personas.
Estas cifras contrastan con encuestas previas al balotaje, que mostraban un empate técnico, pero el avance de Quiroga se atribuye a su retórica anti-MAS más agresiva y a alianzas con sectores empresariales en Santa Cruz, el motor económico del país.
Aunque Paz ha ganado terreno entre votantes urbanos moderados gracias a su binomio con Edman Lara, un ex policía anticorrupción popular en redes sociales, el espectro de un voto útil de centro podría inclinar la balanza hacia él si el rechazo a las posturas duras de Quiroga se materializa.
Paz tiene a su favor de que las encuestas no lograron mostrar su verdadero peso electoral en la primera vuelta.
La corta campaña para este balotaje, limitada a seis semanas por el TSE para evitar fatiga electoral, ha sido un ejercicio de contrastes que, paradójicamente, ha profundizado la crítica al legado de Morales y Arce. Quiroga, de 64 años y expresidente entre 2001 y 2002, ha centrado su estrategia en un discurso de "ruptura radical" con el MAS, prometiendo arrestar a Evo Morales, contra quien pesa una orden de aprehensión por presunto estupro desde diciembre de 2024, así como eliminar subsidios a combustibles.
Paz, por su parte, de 42 años e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ha optado por un tono más conciliador, posicionándose como "capitalista popular" que busca seducir al voto nulo de Morales sin alejar a los votantes moderados. En encuentros con sindicatos en La Paz, prometió resolver la escasez de combustible en 100 días mediante acuerdos con EEUU e Israel, y recortes selectivos al gasto público, pero sin desmantelar el Estado del todo.
Sin embargo, Paz ha evitado confrontaciones directas con el MAS, enfocándose en críticas veladas a la "división izquierda" que, según él, "condenó al país al estancamiento". Ha destacado más las rencillas entre Morales y Arce como foco de su crítica, con lo cual se diferencia de Quiroga quien se enfoca en cuestionar a Morales.
Pese a que quería postularse de nuevo, Evo Morales fue inhabilitado por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) en mayo de 2025, bajo el argumento de que la reelección indefinida no es un derecho humano, fallo avalado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En esta campaña por el balotaje, Morales ha mantenido un silencio estratégico, negando apoyos a Paz o Quiroga, a quienes tilda de " serviles al "imperio".
Arce, cuyo mandato concluye el 8 de noviembre, ha sido igualmente reprobado por su manejo de la crisis. Tras declinar la reelección en mayo, en vista de que sondeos lo ubicaban por debajo del 4%, respaldó a Eduardo del Castillo, quien obtuvo solo el 1,5% como candidato del MAS oficialista.
En última instancia, este balotaje trasciende la elección entre Paz y Quiroga. Para diversos observadores se trata de un juicio al modelo que Morales impulsó con carisma indígena y Arce administró con rigidez técnica, colapsando bajo el peso de sus contradicciones y ambiciones personales. Quien asuma el poder, sea Paz o Quiroga, tendrá ante sí además del desafío económico como prioridad. Bolivia es una de las dos naciones latinoamericanas sin crecimiento previsto para 2025, según el Banco Mundial.
Si el Evo se hubiera propuesto desprestigiar su raza todo lo posible, no hubiera podido hacerlo mejor. No hay por donde cogerlo. Desastre total de persona.
El proximo Presidente de Bolivia, mejor Tuto Quiroga (el otro huele a myelda con su vice) tiene que ABOLIR la "constitucion del huevo y todas sus leyes" y regresar a la anetrior Contitucion para consolidar el Poder y establecer el Estado de Derecho.
Mientras no lo haga los huevinos penderan sobre El como una espada de damocles y no lo dejaran gobernar. Le puede pasar como a Jeanine Áñez y terminar en la carcel.
De huevo inmoral nos ocupamos despues (o se escondera otra vez en la guarida de los piratas del Caribe si quiere salvar su pellejo....
Ese indio analfabeto y pedófilo va acabar linchado y quemado vivo que es como esos indígenas asalvajados suelen lidiar con los criminales cuando tienen chance.
Estaría bien que se lo entregasen a un grupo de cholas de esas que se dan de piñazos y patadas en las plazas como espectáculo dominguero para que lo arrastren entre todas y de paso se entretenga el populacho.
Ya jodió bastante.
Que le den por el culo al indio de mierda.
Y al Evo no lo han ahorcado aun?????????????
El Bevo Morrales debía decir diós, pero bajo cadena perpetua, por pederasta, ladrón y bobovariano.
Good riddance!, como dien por acá.