El Gobierno de EEUU y el régimen venezolano de Nicolás Maduro completaron este viernes un intercambio de prisioneros a gran escala, en el que 252 venezolanos que habían sido deportados y encarcelados en El Salvador fueron enviados de regreso a Caracas a cambio de diez ciudadanos estadounidenses retenidos en el país sudamericano y de la excarcelación de 80 presos políticos, informó en su perfil de X el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.
"Gracias al liderazgo de Donald Trump, diez estadounidenses que fueron detenidos en Venezuela están en camino a la libertad. Quiero agradecer a mi equipo en el Departamento de Estado y especialmente al presidente Nayib Bukele por ayudar a asegurar un acuerdo para la liberación de todos nuestros detenidos estadounidenses, además de la liberación de los presos políticos venezolanos", indicó Rubio.
"Es inaceptable que representantes del régimen venezolano arrestaran y encarcelaran a ciudadanos estadounidenses en circunstancias altamente cuestionables y sin el debido proceso. Todos los estadounidenses detenidos injustamente en Venezuela ahora están libres y de regreso en nuestra patria", agregó.
Bukele, por su parte, afirmó en su perfil de X que los venezolanos que habían permanecido encarcelados en El Salvador están acusados de pertenecer a la organización criminal Tren de Aragua, "muchos de ellos enfrentan múltiples cargos por asesinato, robo, violación y otros delitos graves", indicó.
Sin embargo, una investigación de The New York Times encontró acusaciones penales graves solo para 32 de los hombres. La mayoría de los 252 migrantes devueltos a Caracas no tenían antecedentes penales en EEUU ni en ningún otro lugar de la región, más allá de la transgresión migratoria, reveló dicho medio.
Bukele sostuvo, además, que "tal como se le ofreció al régimen venezolano en abril, realizamos este intercambio a cambio de un número considerable de presos políticos venezolanos, personas que ese régimen tenía mantenidas en sus cárceles durante años, así como todos los ciudadanos estadounidenses que tenía retenidos como rehenes".
"Esta operación es el resultado de meses de negociaciones con un régimen tiránico que durante mucho tiempo se había negado a liberar una de sus monedas de cambio más valiosas: sus rehenes", agregó el presidente salvadoreño.
En tal sentido, Caracas reconoció haber pagado un "alto precio" con la liberación no solo de los ciudadanos estadounidenses sino también de los presos políticos venezolanos. Así lo confirmó el máximo representante del ala más dura del chavismo, Diosdado Cabello, quien, al recibir en el aeropuerto de Maiquetía los dos aviones con los 252 migrantes venezolanos, les dijo: "Entregamos a unos asesinos por ustedes".
"Hemos rescatado de los campos de concentración a los 252 venezolanos, que fueron salvajemente torturados, trajimos a uno que perdió un riñón por las palizas", dijo Maduro. "Estos venezolanos fueron secuestrados en EEUU y llevados a El Salvador sin haber cometido ningún delito en ese país. Migrar no es un delito, secuestrar y torturar migrantes sí".
Sin embargo, en una clásica estrategia de acusaciones cruzadas y en aras de rebajar la victoria propagandística que esto pudiera representar para Caracas, según varios expertos, Rubio apuntó que "el uso de la detención injusta como herramienta de represión política por parte del régimen debe cesar. Reiteramos nuestro llamado a la liberación incondicional de los presos políticos y ciudadanos extranjeros detenidos injusta y arbitrariamente".
Según apuntaron las autoridades venezolanas, en las negociaciones para llevar a cabo este intercambio, también participaron el papa León XIV, el cardenal salvadoreño Gregorio Chávez y el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.