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América Latina

¿Qué hay tras la erupción de protestas que desafían democracias en América Latina?

¿Están relacionadas entre sí? Esto piensan los analistas.

Madrid
Joven participante en las protestas de Chile.
Joven participante en las protestas de Chile. Reuters

Si algo parece común en la ola de protestas que sacude América Latina —algunas con más resonancia mediática que otras— es que dejan al desnudo que el bienestar democrático y social está lejos de alcanzarse en la región.

Con menos repercusión pública, la ola comenzó en septiembre en Haití, donde luego hubo réplicas en octubre. Durante varias semanas, miles de haitianos se han volcado a las calles para pedir la renuncia del presidente Jovenel Moise.

Las denuncias sobre casos de corrupción y narcotráfico, por otro lado, enardecieron a la sociedad hondureña, y una parte de esta se ha movilizado en las calles para pedir que se vaya del poder el actual jefe de Estado, Juan Orlando Hernández.

En Ecuador, en este mes de octubre, estalló una protesta para exigir la derogación de medidas económicas que incluían reducir el subsidio al combustible, y tras varias jornadas violentas se alcanzó una salida negociada entre el presidente Lenin Moreno y los movimientos indígenas.

La subida de las tarifas del metro y otras alzas en servicios públicos fueron el detonante para protestas sin precedentes desde que retornó la democracia a Chile. El jefe de Estado ha manifestado disposición al diálogo y se prevé una profunda reforma del sistema de pensiones, de la salud pública y de los servicios.

En el caso de Chile, sin embargo, los disturbios siguen una semana después de los primeros hechos de violencia, manteniéndose un estado de excepción que incluye un toque de queda en horas de la noche.

"No puede decirse que todas estas protestas están conectadas. No tenemos pruebas de que haya un factor determinante común, pero obviamente estamos en presencia de movimientos radicales que aprovechan las condiciones, las circunstancias, y echan más leña al fuego. Lo que se busca, en realidad, es desestabilizar sistemas democráticos, minar la democracia", opina desde Caracas el exdirector de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Félix Arellano.

Consultado por DIARIO DE CUBA, Arellano recuerda que "la protesta social es un derecho en democracia, pero no así la protesta destructiva, aquella que acaba con infraestructura pública o privada, aquella que destruye servicios públicos o que promueve saqueos".

A su juicio, es un desafío para las democracias en América Latina poder construir puentes de diálogo con los actores que reclamaban justas reivindicaciones, y tener una política de cero tolerancia con los actores radicalizados que promueven la violencia. Es un error meter a todos en un mismo saco.

"No podemos ser ingenuos. Hay grupos en los países latinoamericanos que están jugando de forma perversa a minar la democracia, con la intención de sacar del poder a gobiernos electos democráticamente", recalca Arellano.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, emitió un duro comunicado este 21 de octubre señalando la presunta responsabilidad de los regímenes de Venezuela y Cuba en la ola de protestas en América Latina.

"Las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social", sostuvo Almagro.

En relación con el papel de Venezuela en esta coyuntura de protestas, algunas con un carácter claramente violento y destructivo, los voceros de Caracas parecen contradecirse.

Desde Moscú, el 17 de octubre, el número dos del régimen venezolano, Diosdado Cabello, descartó que la mano de Venezuela estuviese detrás de los sucesos de Haití y Ecuador.

Tres días después, en Caracas, Nicolás Maduro lanzó un menaje críptico al referirse a las protestas. "Foro de Sao Paulo, el plan va en pleno desarrollo. Vamos mejor de lo que pensábamos. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro de Sao Paulo las vamos cumpliendo una por una. No puedo decir más. Secretos de 'superbigote'", dijo.

Sectores conservadores en Venezuela, donde se debate intensamente sobre la influencia o no de Maduro en este proceso, le adjudican un peso mayor al Grupo de Puebla —de reciente creación por iniciativa del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador— que al Foro de Sao Paulo.

"No hay pruebas de que el Foro de Sao Paulo, por ejemplo, esté detrás de esta ola de protestas, pero si uno lee todas las declaraciones de este foro se da cuenta de que un punto coincidente es su disposición a poner fin, a destruir gobiernos que ellos llaman neoliberales. En esas declaraciones no hay una preocupación por la democracia y los derechos humanos", comenta Arellano a DIARIO DE CUBA.

El papel que pudieran estar jugando los gobiernos de Cuba y Venezuela se debate con intensidad en estos días. El editor senior del prestigioso THe Economist, Michael Reid, recordó que no es un mito, sino que está documentado históricamente, cómo La Habana "financió (y armó) a la extrema izquierda por años en América Latina".

En debate con Reid, sin embargo, Marta Lagos, chilena y fundadora del Latinobarómetro, señala causas endógenas no atendidas oportunamente por la democracia, como las razones profundas de lo que se observa en Chile en los últimos días.

Un caso aparte, a juicio de analistas, lo constituye Bolivia, que también está envuelta en una ola de protestas, pero con un enfoque político claro por la acusación de fraude contra el presidente Evo Morales en las elecciones del fin de semana.

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5 comentarios

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Profile picture for user Ares I

Almagro está clarísimo. Si los gobiernos democráticos de AL no dejan a un lado su comportamiento "políticamente correcto" y su tibieza, en menos de un quinquenio -al paso que van- el foro de Sao Paulo alcanzará sus metas. AL será un imperio de comunismo y narcotráfico con su metrópolis en la Habana.
Eso va a tener repercusiones a nivel mundial, el fantasma que "recorre el mundo" de Carlos Marx, y la "brisita bolivariana" de Diosdado Cabello van a ser mucho más devastadores que la carrera nuclear de la guerra fría. El mundo va a regresar a la noche de los tiempos. Imaginen un socialismo cubano a nivel continental.

Profile picture for user Ares I

George Orwell fue un visionario de verdad. El imaginó que el socialismo iba a incluir continentes enteros en guerra permanente contra un "enemigo" y una vida, que el que haya vivido en la Cuba de las últimas décadas calificaría de realmente visionaria, pues era punto por punto, la vida de Cuba.
Como dice el padre ignacio: Dios nos agarre confesados. Que mundo le dejaremos a nuestros hijos...

Que interesantes interrogación en verdad ? Almagro? Un traidor !!! Pregúntate ,preguntése por que esas " democracias estan en juego? Hermanos ,el capitalismo y usd lo saben ,es inhumano en escencia ,el socialismo ,dejalo fluir ,no bloquees a cuba ,no la sanciones ,veras si es viable o no el comunismo ,usd ,saben lo que es el capitalismo,no puede haber un pueblo errado !! Un puñado? Como usd? Siiiii

¿Qué hay detrás de las protestas... ? ¡¡MUCHA MIERDA!!

Profile picture for user padre Ignacio

Obviamente los disturbios en Chile obedecen a un plan bien elaborado, una tropa de manganzones no pueden haber estado de acuerdo para incendiar varias estaciones de metro simultáneamente, no cabe la menor duda de que La Habana y Maduro están detrás de toda esta guarapera. EU, que tiene un excelente servicio de inteligencia , lo sabe y ha empezado a aplicarle sanciones a la familia Castro, cuyas sanciones van a ir endureciéndose si Raul Castro no llega al convencimiento de que tiene que dejar caer a Maduro.