Cambiar las leyes no bastará para atraer inversiones a Cuba. El país necesita una justicia independiente, garantías para la propiedad privada y libertad para decidir dónde invertir, sostuvo el abogado Ernesto Gutiérrez Tamargo en una entrevista realizada en el marco del III Foro DDC "Para la Cuba de mañana", organizado por DIARIO DE CUBA.
"No es posible que una empresa invierta en Cuba si no tiene la seguridad jurídica suficiente de que su propiedad, de que su inversión está garantizada", afirmó. Esa protección, explicó, debe incluir tanto el respaldo normativo y bancario como la posibilidad de resolver conflictos ante una justicia profesional y autónoma.
El abogado, doctor en Derecho por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y con doble licenciatura en Derecho, en Cuba y España, cuestionó que el Gobierno condicione la inversión a los sectores que considera de su interés. "El inversor no puede invertir en aquello que tú le dices que tiene que invertir", señaló. Quien arriesga su capital, añadió, busca rentabilidad y garantías para poder sacar su dinero del país.
Para Gutiérrez Tamargo, las restricciones estatales frenan tanto al inversor extranjero como al nacional. Sin una apertura respaldada por garantías jurídicas, advirtió, "jamás podrá haber un crecimiento económico serio".
Renegociar las deudas y auditar las cuentas
Un eventual gobierno de transición tendría que afrontar también los compromisos económicos heredados del sistema actual. "Es una losa que pesa (...) sobre el futuro gobierno transicional cubano", dijo acerca de las deudas y reclamaciones pendientes.
Entre las posibles salidas mencionó acuerdos extrajudiciales, arbitrajes, compensaciones y negociaciones para reducir los importes adeudados y ampliar los plazos de pago. Planteó, además, estudiar mecanismos como la emisión de deuda soberana o la concesión de derechos de explotación, sin convertir la búsqueda de financiación en "una pirámide Ponzi".
Preguntado por las cuentas del emporio militar GAESA y las informaciones sobre posibles fondos opacos, defendió una auditoría internacional sustentada en documentación fiable, no en especulaciones. El trabajo debería reconstruir el historial de las operaciones y producir pruebas susceptibles de verificación judicial.
"El imperio de la ley no lo puede subvertir nadie, ni cambiar nadie, ni alterar nadie", afirmó. Por ello, insistió en que los auditores independientes deben tener acceso a los documentos y sus conclusiones quedar sometidas al control de los tribunales.
Una apertura con cambios políticos
Gutiérrez Tamargo abogó también por acuerdos económicos con Estados Unidos y por la incorporación a mecanismos financieros regionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo. Pero advirtió que esa integración exigiría "un cambio político económico real" y una legislación interna capaz de hacer cumplir los compromisos internacionales.
Su apuesta para Cuba es una economía social de mercado que sustituya el control estatal y permita participar a los cubanos de dentro y fuera de la Isla.
"Mercado es la palabra en mayúsculas", resumió. Un cambio que, a su juicio, debe acometerse no de manera inmediata, sino "inmediatísima".
Da la impresión de que sólo saben revolver dentro de un cartucho viejo... La pregunta clave es: ¿Cuáles recursos tiene Cuba dignos de inversiones, fuera del turismo y el níquel-cobalto? Lo demás es blablablá, mercadotecnia demagoga.