La realidad económica en la Isla se ha vuelto una estructura de contradicciones profundas entre 2024 y 2026. Según los resultados de la segunda encuesta de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata, los cubanos están atrapados en un sistema donde el Estado sigue siendo el empleador mayoritario, pero ha dejado de ser el sustento principal de la familia.
Más dependencia, menos estabilidad
Los datos recogidos entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026, con entrevistas a 1.807 personas en todo el país, muestran que la dependencia salarial del Gobierno ha aumentado. El 39% de los encuestados afirma que sus ingresos provienen total o mayoritariamente del empleo estatal, una cifra superior al 35% registrado en diciembre de 2024.
Sin embargo, este aumento no significa bienestar. Traducido a una fórmula cotidiana: cuatro de cada diez cubanos dependen del Estado para su salario, pero casi nueve de cada diez (86,6%) tienen que "inventar" para no pasar hambre. Desglosando este último número, el 56,5% de los entrevistados realiza actividades independientes "siempre" o "frecuentemente" y el 30,1% lo hace "ocasionalmente".
[ACCEDE AQUÍ A LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA 1 Y LA ENCUESTA 2 DE DIARIO DE CUBA, REALIZADAS POR CUBADATA]
La actividad económica independiente, aunque necesaria, se ha vuelto más precaria. Mientras que en 2024 el 24,1% de la población podía sostenerse "siempre" con actividades autónomas, en 2026 esa cifra cayó al 16%. Por el contrario, quienes deben recurrir a estas vías de forma "frecuente" subieron del 29,8% al 40,5%. Esto indica que el emprendimiento ya no es una opción de crecimiento, sino un recurso de emergencia intermitente ante la inflación y los apagones.
El mito de las remesas
Frente a la idea de que los hogares se sostienen gracias al dinero enviado desde el exterior, la encuesta realizada por Cubadata arroja cifras contundentes: las remesas no son un mecanismo de protección amplio.
Solo el 5,4% de los participantes recibe remesas mensualmente; el 64,2% asegura no haber recibido ninguna ayuda económica del exterior en los últimos 30 días, y un 43% de los consultados afirma que nunca recibe este tipo de ingresos.
Incluso sumando a quienes las reciben de forma esporádica, el flujo de dólares no alcanza para frenar el deterioro de los servicios y el ajuste cotidiano que sufren las familias.
Sobrevivir fuera del control estatal
A pesar de que el 55% de los ciudadanos se siente total o parcialmente dependiente de la economía controlada, la sobrevivencia se resuelve mayoritariamente en la informalidad. Solo el 13,4% de los encuestados afirma no realizar nunca actividades económicas independientes del Estado.
En conclusión, la Cuba de 2026 presenta una economía doméstica bajo máxima tensión. El hogar cubano se sostiene hoy sobre un sistema híbrido: una base estatal insuficiente y un sector informal forzado que, aunque extendido, es cada vez más difícil de mantener de forma estable.
Fiabilidad de Cubadata: medir la realidad cubana desde dentro