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Agricultura

México amplía su ayuda al campo cubano, relegado por la inversión del Gobierno

Sembrando Vida llegará a más productores mientras persisten la falta de insumos y los obstáculos para producir.

Madrid
Inauguración de la segunda fase del proyecto Sembrando Vida en Villa Clara.
Inauguración de la segunda fase del proyecto Sembrando Vida en Villa Clara. Cubadebate

El Gobierno de México amplió el programa agropecuario Sembrando Vida en Cuba con entregas de insumos, semillas, maquinaria y capacitación, mientras La Habana exige resultados inmediatos a un campo deteriorado por años de baja inversión, escasez de combustible y restricciones a los productores.

La segunda fase del proyecto, cuestionado en México, beneficiará a unos 1.500 productores de Ciego de Ávila y a otros 1.500 de los municipios holguineros de Calixto García, Báguano y Cacocum, según los reportes de EFE y la oficial Prensa Latina. La agencia estatal cubana indicó que esta etapa abarcará ocho provincias.

La directora ejecutiva de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), Alejandra del Moral Vela, explicó que la iniciativa incluye asistencia técnica, intercambio de prácticas agrícolas y mejoramiento de semillas. El objetivo anunciado es buscar incrementos de producción o cosechas de entre el 50% y el 80%, una meta cuya concreción dependerá de las condiciones en que puedan trabajar los campesinos.

"No venimos a regalarles nada, venimos a fortalecer lo que ustedes durante generaciones han aprendido", afirmó Del Moral, según Prensa Latina.

El programa ya había beneficiado a unos 5.000 campesinos de Artemisa y Mayabeque y comenzó a aplicarse en Villa Clara a finales de 2025. Los reportes publicados no coinciden sobre su inicio en Cuba: EFE lo sitúa en 2022 y Prensa Latina menciona beneficios a productores occidentales a partir de 2023.

Ayuda mexicana frente a la baja inversión estatal

La ampliación forma parte de la segunda fase para la que México autorizó 588 millones de pesos mexicanos, casi 35 millones de dólares, según informó DIARIO DE CUBA en abril. Los recursos se canalizan mediante un contrato de donación bajo el Fondo México, con participación de instituciones financieras y de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana.

El respaldo llega a un sector que La Habana presenta como prioritario para la alimentación, pero al que ha relegado en la asignación de recursos. En 2025, la agricultura recibió menos del 2,1% de la inversión estatal, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) citados por este diario.

No se trata de un rezago de un solo año. Datos oficiales citados por el economista Pedro Monreal muestran que, entre 2014 y 2024, el índice de inversión en agricultura, ganadería y silvicultura cayó hasta 33,3, mientras el del turismo llegó a 151,4.

El deterioro tiene consecuencias productivas. La cosecha de arroz, producto básico y fundamental en la dieta de los cubanos, pasó de 304.000 toneladas en 2018 a 111.000 en 2025. La propia Agricultura reconoció que ese último volumen ya no tenía "ningún impacto" en el cereal distribuido mediante la libreta. La falta de combustible también obligó a productores a recurrir a la tracción animal y otras soluciones de emergencia.

Insumos sin incentivos suficientes

Las versiones oficiales sobre Sembrando Vida atribuyen las dificultades agropecuarias al embargo estadounidense. Sin embargo, los antecedentes recogidos por DIARIO DE CUBA señalan problemas internos que la cooperación extranjera no resuelve por sí sola: precios estatales poco remunerativos, dificultades para comercializar, falta de combustible y reglas que limitan la capacidad de decisión del productor.

Monreal lo advirtió en septiembre, después de que Miguel Díaz-Canel reclamara al campo un "cambio de lógica" tras las 176 medidas anunciadas por el Gobierno: "Sin modificar los incentivos, el 'cambio de lógica' que el Gobierno cubano exige a los agricultores no puede concretarse".

Su cuestionamiento apunta a la rentabilidad de sembrar. El agricultor adelanta semillas, recursos y trabajo, pero necesita saber a qué precio podrá vender, si se cumplirán los contratos y si tendrá acceso estable a insumos. Ampliar formalmente su autonomía no garantiza que pueda asumir más riesgos.

Esa discusión coincide con la campaña de frío, entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. Monreal señaló la falta de información suficiente sobre áreas preparadas, combustible, riego y perspectivas productivas, pese a la urgencia oficial por obtener más alimentos.

Las semillas, herramientas y equipos mexicanos pueden aliviar carencias concretas. Pero el reto sigue siendo convertir ese apoyo en cosechas sostenidas y alimentos asequibles. La autosuficiencia que promueve el programa requiere algo más que cooperación externa: inversión continuada y condiciones que hagan rentable producir en Cuba.

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