Los primeros 11 meses de 2025 ratificaron la tendencia en las inversiones estatales en Cuba: la mayor suma de dinero fue destinada a tratar de contener la grave crisis eléctrica que sufre el país, mientras la agricultura, la salud, la educación y la ciencia recibieron menos recursos.
Según cifras publicadas por la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la actividad "Suministro de electricidad, gas y agua" se disparó del 12,7% en 2024 al 37,0% de la inversión total entre enero y noviembre de 2025. Pese a ello, los apagones siguen siendo extensos y prolongados y los cubanos no ven la mejoría prometida por las autoridades.
Lo anterior, mientras "Servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler" caía del 26,4% al 17,3% en igual periodo, y "Hoteles y restaurantes" lo hacía del 11,3% al 5,2%.
Pese a que esa tendencia inversionista ilustra un cambio de patrón, que benefició de manera extrema durante más de cinco años a los indicadores antes mencionados, que resumen la prioridad que ha tenido el turismo en el gasto estatal cubano, una lectura más a fondo arroja otra conclusión.
"La inversión turística ha perdido peso relativo en la inversión total, pero todavía representa algo más de la quinta parte, un nivel muy alto en el contexto de una sostenida crisis turística, con exceso de capacidades hoteleras", advirtió al respecto el economista Pedro Monreal, al evaluar las cifras.
Para el experto, "el necesario salto inversionista en 'electricidad, gas y agua' mantiene un desbalanceado patrón de inversiones en Cuba, que no contribuye a resolver la crisis estructural" que sufre la Isla.
Para Monreal, "la gran perdedora es la actividad agropecuaria, que sigue reduciendo su peso relativo en la inversión nacional, con menos de 2,1%, récord a la baja en los últimos 30 años".
Advierte el economista que "en 1994, durante el 'Periodo especial', la inversión agropecuaria representó 16,3% de la inversión total" en Cuba.
Asimismo, apunta, "en enero-noviembre de 2025, tres sectores claves (salud, educación y ciencia e innovación) registraban una participación muy baja en la inversión total de Cuba, que reflejaban escasa prioridad real en el fomento de la infraestructura de esas actividades".
Los datos de la ONEI muestran que la agricultura y ganadería cayó en un año del 3,2% al 2,1% de la inversión total, pese a la grave escasez de alimentos que sufren los cubanos y el llamado de las autoridades a reducir las importaciones de productos que pueden producirse en el país.
Por si no fuera suficiente, la pesca cayó del 0,6 al 03% del total; la industria azucarera del 0,5 al 0,3%; la construcción, del 1,6 al 1,4%; la ciencia e innovación tecnológica, del 0,7 al 0,5%; la educación, del 1,0 al 0,4%; la salud pública del 1,9 al 1,3%, y cultura y deporte del 1,5 al 1,0%.