Cuba pone este miércoles en circulación billetes de 10.000 y 20.000 pesos, las mayores denominaciones incorporadas hasta ahora al cono monetario, mientras el Banco Central de Cuba (BCC) prueba nuevas fórmulas para el mercado cambiario con la entrada en funcionamiento de la primera casa de cambio privada del país, recogió el portal oficial Cubadebate.
La presidenta del BCC, Juana Lilia Delgado Portal, anunció durante el programa oficial Mesa Redonda que las nuevas denominaciones comenzarán a circular el 16 de septiembre. El billete de 10.000 pesos llevará la imagen de Haydee Santamaría y el de 20.000, la de Vilma Espín.
Los nuevos billetes se suman a los de 2.000 y 5.000 pesos, introducidos previamente, y completan la modificación del cono monetario anunciada por el Banco Central.
Según Delgado Portal, la ampliación de las denominaciones pretende adecuar el efectivo a las condiciones actuales de la economía, particularmente a los precios y a las necesidades de la circulación monetaria.
El anuncio confirma, al mismo tiempo, hasta qué punto las denominaciones tradicionales del peso cubano habían perdido capacidad para responder a las operaciones cotidianas en una economía marcada por la inflación y la depreciación de la moneda nacional.
Más efectivo después de meses de escasez
Ian Pedro Carbonell Karell, director del sistema de pagos del BCC, vinculó directamente los nuevos billetes con un cambio en la disponibilidad de efectivo.
Según explicó, durante meses el sistema bancario tuvo que racionar el efectivo disponible y priorizar pagos como jubilaciones, salarios y operaciones vinculadas con productores de alimentos. Ahora, dijo, la incorporación de billetes de mayor denominación permite atender una demanda más amplia de efectivo tanto de la población como de los actores económicos estatales y privados.
El cambio también modifica, al menos sobre el papel, la relación entre bancos y clientes. En lugar de administrar un efectivo escaso, las sucursales deberán anticipar la demanda mediante las solicitudes de extracción realizadas por los actores económicos y organizar la logística para satisfacerla.
La propia explicación oficial deja constancia de que durante meses determinadas operaciones no podían realizarse con normalidad debido a la falta de efectivo.
La noticia ha generado rápidas respuestas entre los cubanos. Esteban L Razo Salgado comentó con sarcasmo: "Esto me recuerda un capítulo del Conde Pátula, donde decía que 1.500.000 transilvanos eran un dólar... Vamos para ahí, derechito".
Leydis Cala Lamoru escribió: "Cada vez que abro las redes sociales hay un cambio en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Pero todavía no he tenido ni un billete de 5.000".
"Y se sigue inflando el globo"; "Con uno o dos fajitos de esos me voy pal yuma[sic]"; "Esto es una película de terror", fueron otros comentarios.
Raúl Alejandro Chinea Cárdenas añadió: "Mira, tengo cinco salarios estatales en un solo billete, Cuba avanza y eso les duele".
La primera casa de cambio privada ya funciona
En paralelo, el BCC confirmó que ya opera en Santa Clara, Villa Clara, la primera casa de cambio privada del país.
Carbonell Karell explicó que se trata de un programa piloto anunciado previamente por el Gobierno y que la entidad comenzó a funcionar después de cumplir los requisitos regulatorios establecidos por el Banco Central.
El funcionario presentó la experiencia como una fuente de información para el mercado cambiario. A diferencia de las referencias obtenidas de publicaciones en redes sociales o de ofertas de compra y venta, la nueva casa de cambio genera datos a partir de operaciones efectivamente realizadas, liquidadas y confirmadas, dijo.
Esos datos serán utilizados por el BCC para fundamentar la tasa de cambio oficial correspondiente al llamado segmento tres, que comprende fundamentalmente a personas naturales y actores económicos no estatales.
La relevancia de la experiencia va más allá de una nueva ventanilla para comprar o vender divisas. El propio Banco Central reconoce que necesita información procedente de transacciones reales para construir la tasa oficial de un mercado en el que durante años han coexistido tasas oficiales y referencias informales muy alejadas entre sí.
El vicepresidente del BCC, Alberto Javier Quiñones Betancourt, añadió que ya existen otras solicitudes para crear casas de cambio privadas, aunque insistió en que estas serán solamente una parte de la transformación prevista para el mercado cambiario.
Una transformación que también incluye las remesas
El BCC prevé incorporar nuevas plataformas para las operaciones con divisas y las remesas. Entre ellas figura una plataforma digital para la subasta de divisas, en la que podrán participar las personas interesadas.
La introducción de estos mecanismos se hará mediante proyectos piloto y de manera gradual, según los funcionarios.
La apuesta oficial es crear canales financieros que permitan captar operaciones que actualmente se realizan fuera del sistema bancario. En ese proceso, las casas de cambio privadas aparecen como uno de los instrumentos para obtener información de mercado y ampliar los puntos de acceso a las divisas.
La apertura es todavía limitada: se trata de un programa piloto, sometido a regulación y supervisión del Banco Central, y no de una liberalización general del mercado cambiario.
El peso cubano intenta recuperar funciones
La expansión del cono monetario forma parte de una transformación más amplia que el BCC presenta como un intento de recuperar las funciones del peso cubano.
Delgado Portal señaló que la moneda nacional debe volver a desempeñar de manera efectiva sus funciones como medio de pago y de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor.
En este último caso, el Banco Central pretende estimular nuevamente el ahorro en pesos mediante una revisión de las tasas de interés.
La recuperación de esas funciones, reconoció la funcionaria, está ligada a la recuperación de los equilibrios macroeconómicos.