El Banco Central de Cuba (BCC) anunció un nuevo paquete de medidas para intentar aliviar la crisis de efectivo que afecta al sistema bancario de la Isla, entre ellas recurrir a comercios estatales y privados para que paguen directamente las jubilaciones a los pensionados de sus comunidades, en un reconocimiento implícito de que los bancos no logran atender la demanda de dinero en efectivo, recogió el portal oficial Cubadebate.
La presidenta del BCC, Juana Lilia Delgado Portal, admitió en conferencia de prensa que más del 80% de los salarios y pensiones se depositan en tarjetas bancarias, pero millones de personas acuden después a retirar simultáneamente su dinero, una presión que "sobrepasa" la capacidad de las sucursales y afecta especialmente a jubilados y asalariados.
Según explicó, los comercios podrán actuar como agentes de pago mediante el servicio de Caja Extra. El banco transferirá digitalmente el importe de las pensiones al establecimiento y este entregará el efectivo al jubilado, a cambio de una comisión. La experiencia ya funciona de manera limitada en algunos municipios de La Habana y en Granma.
La medida forma parte de un paquete con el que el régimen intenta corregir las distorsiones creadas por su fallido proceso de bancarización, lanzado en 2023 para reducir el uso del efectivo y obligar a canalizar las operaciones mediante los bancos estatales.
El Banco Central eliminó también el límite de 5.000 pesos para pagos en efectivo entre actores económicos, impuesto por la Resolución 111/2023. En su lugar, el monto de efectivo autorizado será negociado entre cada cliente y su banco según el volumen de operaciones, depósitos y uso de medios de pago electrónicos.
El BCC justificó el cambio alegando que la prohibición dejó de responder a las condiciones actuales de la economía y reconoció que la escasez de efectivo es consecuencia del déficit fiscal financiado con emisión monetaria, la inflación, la falta de divisas y la creciente exigencia de pagos en efectivo dentro de las cadenas comerciales.
Entre las medidas anunciadas figura además la puesta en circulación de billetes de 2.000 y 5.000 pesos, con el argumento de facilitar las operaciones de caja en un contexto de fuerte inflación. Según la entidad, estos billetes ya comenzaron a distribuirse en todas las sucursales del país, priorizando el pago de salarios y pensiones atrasados.
El Banco Central modificó asimismo los incentivos para el uso de pagos digitales. La bonificación al consumidor por pagar mediante la plataforma Pago en Línea baja del 6% al 4%, mientras que, por primera vez, los comercios recibirán una bonificación del 2% por las operaciones cobradas por esa vía y la comisión bancaria se reducirá del 1,5% al 0,8%.
En contraste, el organismo anunció que cobrará una comisión del 0,2% por la extracción de efectivo, alegando los costos asociados a la impresión, transporte y custodia del dinero, aunque eliminó el cobro por depósitos en efectivo realizados por comercios.
Otra modificación eleva de 120.000 pesos mensuales a 2,5 millones de pesos el límite para operaciones bancarias por cliente, un reconocimiento de que los umbrales fijados hasta ahora habían quedado desfasados por la inflación.
Las autoridades insistieron en que estas medidas no significan un abandono de la bancarización, sino un intento de hacerla "más inteligente".
Sin embargo, el propio Gobierno reconoce que la crisis de liquidez, los problemas del sistema electroenergético, la escasez de divisas y el aumento de los pagos en efectivo han deteriorado el funcionamiento del sistema financiero, obligándolo ahora a flexibilizar varias de las restricciones que había impuesto hace apenas tres años.
En Cuba todo es estrafalario.