El éxodo definitivo de las hoteleras extranjeras que administraban instalaciones en Cuba ha obligado a las agencias turísticas estatales a redoblar sus campañas para echar mano a los veraneantes nacionales, el clavo caliente al que deben aferrarse tras el derrumbe del arribo de clientes extranjeros.
La agencia Havanatur, que desde junio comenzó la venta de reservaciones en ferias y eventos especiales en varias ciudades cubanas, anunció la campaña "Latidos de verano", que según su promoción busca "incentivar sus ofertas durante los meses de julio y agosto en toda Cuba".
Además de paquetes de estancia en los contados hoteles que siguen brindando servicio en la Isla, Havanatur está ofreciendo pasadías en Tarará, Santa María del Mar, en La Habana, y Varadero, que pese a la crisis de combustible que sufre el país, cuentan con transporte incluido.
Estas reservaciones pueden pagarse en dólares o pesos, según la agencia.
El venidero 25 de julio, la firma estatal hará una feria comercial que, además de la capital, llegará a Varadero, La Habana, Cienfuegos y Camagüey, tratando de captar clientes ofreciendo precios especiales, disponibles únicamente durante esta fecha.
A inicios de mes, Havanatur celebró en el céntrico Pabellón Cuba, en La Habana, una feria comercial denominada Umbrales, calificada como una iniciativa para vender esas mismas ofertas, también con precios de rebaja.
Según Havanatur, esas iniciativas reafirman "su compromiso con el turismo doméstico y la promoción de los destinos cubanos", algo que nunca ha sido prioritario para las empresas turísticas cubanas, ávidas por los veraneantes extranjeros, hoy casi extintos.
De acuerdo con datos de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), entre enero y marzo últimos, cuando aún la situación de la industria del ocio cubana no era tan grave como hoy, la tasa de ocupación en los hoteles de Cuba fue del 12,9%, casi la mitad que el 23,7% de igual periodo de 2025.
Por esa razón, los ingresos de las instalaciones turísticas cayeron un 42,4%, para una pérdida interanual de 14.785.686 pesos cubanos. En el primer trimestre de 2025 fueron de 34.865.048,9, pero en el mismo tramo de 2026 se redujeron a 20.079.362,1.
Lo anterior, teniendo en cuenta que estas cifras incluyen los números de enero, plena temporada alta, cuando visitaron Cuba 184.833 turistas, una disminución de apenas un 5,9% con respecto a enero de 2025. Pero en febrero, con la suspensión de vuelos de las aerolíneas de largo recorrido y el agravamiento de la crisis energética del país, ese desplome fue del 56,6%, de 178.793 visitantes a apenas 77.663.
Ello empeoró en marzo. En ese mes la caída fue del 82,1%. El tercer mes del año 2025 tuvo 198.225 turistas. Un año después, solo 35.561 veraneantes extranjeros visitaron la Isla.
Los totales comparados son terribles. Mientras que en los primeros tres meses de 2025 Cuba acumulaba 573.363 turistas, 12 meses después son apenas 298.057. Un 48% menos.
Las pernoctaciones en hoteles dan una idea del colapso antes descrito: estas cayeron de 3.601.511 a 1.817.952, un derrumbe del 49,5%.
La ONEI incluyó en su informe los números del turismo nacional. Y la realidad es semejante a la de los clientes extranjeros, con una disminución interanual del 34,9% (de 350.302 en el primer trimestre de 2025 a 228.072 en ese periodo de 2026) y un derrumbe del 46,7% en los ingresos de las instalaciones turísticas por ese mercado: de 13.576.384,6 pesos en 2025 a 908.229,4 en 2026.