El Paradisus Los Cayos es el único de los 21 hoteles que llegaron a operar en Cayo Santa María, Villa Clara, que continúa funcionando, tras la huida de las compañías internacionales, cuenta a DIARIO DE CUBA una profesional del turismo que laboraba en ese polo turístico y se encuentra interrupta, como resultado de la debacle del sector.
Paradisus, propiedad del Grupo Gaviota, que está bajo el control del conglomerado de los militares cubanos, GAESA, era administrado por la cadena hotelera española Meliá, que el martes anunció el cese definitivo de sus operaciones en Cuba.
Sin competencia, sin cadena hotelera extranjera… y sin mercado internacional
La española fue una de las hoteleras que protagonizaron una estampida de Cuba antes del 5 de junio —fecha límite fijada por Washington para que las empresas que tuvieran negocios con el conglomerado de los militares cubanos, GAESA, los liquidaran.
A inicios de ese mes, Meliá abandonó 15 de los hoteles que operaba en la Isla. También suspendieron sus operaciones Blue Diamond Resorts, Iberostar, que estaban a cargo de instalaciones en el cayo villaclareño.
Meses antes, las aerolíneas canadienses habían asestado el golpe que dejó moribundo el turismo en Cayo Santa María, al sacar a Cuba de sus itinerarios, luego de que el Gobierno anunciara en febrero que el país se quedaba sin combustible para los aviones.
Con todo lo anterior, Paradisus Los Cayos se quedó sin competencia en el polo turístico villaclareño, sin empresa extranjera que lo administre y casi sin huéspedes extranjeros.
"Ya no tiene ninguna cadena hotelera extranjera, por supuesto", dice la trabajadora del sector, que pide hablar bajo anonimato por temor a represalias.
"Solamente está operado por la parte cubana y administrado también por la parte cubana, que es el Grupo Gaviota y lo que tiene generalmente es mercado interno", apunta la fuente.
El efecto dominó del cierre de hoteles en la cayería norte
"Casi todo el personal que trabajaba en la cayería norte ahora mismo está interrupto en su casa, desde el mes de febrero", explica la profesional desempleada
No se refiere solo a los empleados de los hoteles, pues los cierres han tenido un efecto dominó en el resto de las actividades asociadas al turismo en los cayos.
Por ejemplo, la agencia de viajes Gaviota Tour no está operando en ese polo turístico. Actualmente no vende ninguna de las excursiones marítimas o de ciudad —a Trinidad, Santa Clara, La Habana u otras más cercanas— que solía ofertar.
"Esas ofertas estaban dirigidas al turismo extranjero. Como solo está abierto el Paradisus, con clientela fundamentalmente nacional, el servicio es solo de hotelería. No está la agencia con sus opciones, que incluían el delfinario, por ejemplo", comenta la trabajadora interrupta.
¿Cuánto están pagando los pocos cubanos que pueden costearlo, por hospedarse el Paradisus Cayo Santa María?
En julio y agosto, meses de calor y periodo vacacional en Cuba, "siempre ha habido un alza del mercado interno, que es este sector privado que ha logrado desarrollarse en esta crisis —los dueños de MIPYMES, algunos cuentapropistas— y las personas que están en el extranjero y tienen una solvencia económica, que mandan el dinero para que su familiar se pase tres, cuatro días o una semana en el hotel", explica la profesional desempleada.
"Para estas fechas, sacaron primeramente ofertas en moneda nacional, con unos precios desorbitantes. Entonces, cuando vieron que había demanda, quitaron la moneda nacional y pusieron los precios en divisa. Pero hay un pequeño sector que lo puede costear y está vacacionando allí", añade.
El hotel tiene dos nuevas ofertas de tres noches con tarifa de fin de semana o con tarifa de lunes a jueves. En la primera, por ejemplo, una habitación doble para dos adultos y un menor, con todo incluido cuesta 420 dólares. En la segunda, la misma habitación cuesta 378 dólares.
Sin salario, ni siquiera "simbólico"
Esta profesional del turismo, interrumpta desde febrero, cuenta que el primer mes recibió el 60% de su salario, que describe como "simbólico". A partir del segundo mes, ni siquiera esa pequeña cantidad de dinero.
"Te mandan para la casa con el primer mes, del que te pagan un 60% de interrupción, y después te empiezan a dar opciones de trabajo en el municipio", explica.
En mayo entró en vigor en Cuba el Decreto 149/2026, firmado por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz. Según el primer Por Cuanto de la norma, su objetivo es responder a la necesidad de "adoptar medidas que permitan preservar la fuerza de trabajo en las entidades y garantizar la protección de los trabajadores que no es posible reubicar a partir del segundo mes de interrupción laboral".
El Artículo 78.1 establece que si se estima que la interrupción laboral puede extenderse durante dos meses o más y no se prevé una solución, el jefe de la entidad estatal tiene la obligación de "tramitar la autorización de la declaración de trabajadores disponibles que corresponda".
Esos trabajadores deben tener prioridad en la contratación, si se restablece la actividad y reúnen "todos los requisitos establecidos", según el punto 2 del Artículo.
El siguiente establece el pago del 60% del salario, a partir del segundo mes de interrupción para los trabajadores disponibles, pero solo con carácter excepcional.
"Excepcionalmente, cuando las circunstancias así lo aconsejen, después que el empleador agote todas las opciones para la reubicación de los trabajadores y se demuestre que no existe empleo que ofertar, los trabajadores declarados interruptos perciben una garantía salarial equivalente al sesenta por ciento (60%) de su salario básico diario a partir del segundo mes de interrupción, computado de forma consecutiva o no hasta su reubicación", dice textualmente el Artículo 78.3 del decreto, que fue aprobado por el Consejo de Ministros a propuesta del ministro de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Jesús Otamendiz Campos.
El propio Otamendiz Campos insistió en marzo, al intervenir en una emisión del programa oficial Mesa Redonda, en que la prioridad "no es la interrupción laboral, sino la reubicación", en referencia a los trabajadores que no pueden desempeñar sus funciones habituales debido a los apagones y la falta de insumos.
"Como todas las empresas también están afectadas por el tema energético, pues no hay opciones laborales disponibles", señala la profesional que, como otros trabajadores de los cayos que han quedado interruptos, solo ha recibido ofertas para trabajar en la agricultura, la recogida de basura o ser auxiliar de limpieza.
Al rechazar esas opciones, ajenas a su formación profesional y pésimamente remuneradas, los empleados llevan meses sin tener fuente de ingresos.
"Aunque el salario en Cuba es simbólico, era una garantía, porque sabes que todos los meses algo te cae. Ahora mismo, sin tener por lo menos esa garantía, estar en opción cero", lamenta la profesional.