La hotelera española Meliá Hotels International anunció este martes el cese definitivo de todas sus operaciones en Cuba, una decisión que marca el final de más de tres décadas de presencia en la Isla y confirma el deterioro del principal destino de inversión turística extranjera del régimen.
En una comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la compañía informó que su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo dejará de prestar, a partir del 24 de julio, todos los servicios de gestión y comercialización hotelera que aún mantenía en Cuba.
La decisión supone la retirada completa de las marcas de Meliá del mercado cubano, el fin de su actividad receptiva y de la cadena de suministro vinculada a su operación en la Isla.
La empresa justificó el repliegue por las "notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero" que afectan al país y que, según indicó, "imposibilitan de hecho y de derecho una mínima estabilidad operativa".
El anuncio culmina el proceso iniciado el pasado 3 de junio, cuando Meliá comunicó la cancelación inmediata de los contratos de gestión y del uso de su marca en un primer grupo de 15 hoteles, entre ellos el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Paradisus Varadero y Sol Varadero Beach.
Con esta nueva decisión desaparece el resto de la estructura operativa que la cadena mantenía en Cuba.
Meliá indicó además que evalúa el impacto financiero de su salida total del mercado cubano, incluida una posible revisión del valor contable de los activos relacionados con la Isla. La compañía prevé ofrecer más detalles al presentar los resultados del primer semestre de 2026.
La empresa aseguró que "continuará implementando los procesos necesarios para garantizar una transición ordenada, llevando a cabo las actuaciones requeridas para que ese cese de sus servicios represente el menor impacto posible, así como la implementación de protocolos para informar de manera transparente a colaboradores, proveedores y clientes".
La retirada se produce apenas unas semanas después de que trascendiera que las principales cadenas hoteleras españolas mantienen entre 80 y 100 millones de euros bloqueados en el sistema bancario cubano, beneficios que no han podido repatriar debido a la falta de divisas del régimen y que muchas de ellas ya consideran pérdidas contables.
Durante décadas, Meliá fue el mayor operador turístico extranjero en Cuba. Llegó a administrar 34 hoteles con cerca de 14.000 habitaciones, primero mediante empresas mixtas con el Estado cubano y posteriormente a través de contratos de gestión de instalaciones propiedad de entidades estatales, incluidas empresas controladas por el conglomerado militar GAESA.
Sin embargo, la combinación de la crisis económica, la escasez de combustible, los apagones, el desplome del turismo internacional y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses terminó por hacer inviable el negocio.
En su informe correspondiente al primer trimestre de 2026, la propia compañía ya había advertido de que su actividad en Cuba se encontraba "comprometida de forma significativa".
La empresa atribuyó entonces ese deterioro a las nuevas restricciones derivadas de la política estadounidense hacia la Isla, que, según señaló, dificultaron el acceso al combustible y agravaron las limitaciones comerciales, provocando incluso la cancelación de numerosas conexiones aéreas, incluidas rutas desde Canadá, principal mercado emisor de turistas hacia Cuba.
Ese escenario obligó a Meliá a cerrar progresivamente establecimientos hasta operar, a finales de marzo, aproximadamente a la mitad de su capacidad.
La salida definitiva de la hotelera coincide con el profundo deterioro del modelo turístico impulsado por el régimen durante las últimas décadas. Mientras La Habana continúa destinando cuantiosos recursos a la construcción de nuevos hoteles, el número de visitantes internacionales permanece muy por debajo de los niveles previos a la pandemia y numerosas instalaciones permanecen semivacías o han cesado sus operaciones.
La decisión de Meliá representa además un nuevo revés para una de las principales fuentes de captación de divisas del Estado cubano, en momentos en que la crisis financiera impide al régimen cumplir con sus compromisos de pago frente a empresas extranjeras y limita incluso la repatriación de beneficios obtenidos por los inversores que aún permanecen en la Isla.
La mejor noticia del día, y les digo a los gallegos aliados de la dictadura en Cuba a través de Melia: "No los queremos, no los necesitamos."
JO-DAN-SE!!!! VAYANSE PA LA P....!!!!
para lograr esto Luis Posada Carriles contrató a los salvadoreños que pusieron los petardos en los hoteles allá a fines de la lejana década de los 90's... es una gran noticia... claro que queremos más pero celebremos esta... 👏🍾🪇🎉🪘🎶👍👍😀😁
Pa'fuera, pa' la calle!
Despidanse para siempre HeP's, Uds no tienen espacio en una Cuba Libre despues de años apoyando la dictadura dek familiango kagastro