La directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior (DGACCRE), Ana Teresita González Fraga, reiteró este domingo el llamado del régimen cubano a la diáspora para que participe en proyectos económicos dentro de la Isla, una iniciativa que La Habana impulsa en medio de una profunda crisis económica y financiera y la desbandada de empresas extranjeras, entre ellas hoteleras como la española Melià.
A través de la red social X, la funcionaria afirmó que los cubanos residentes en el exterior "pueden participar de diferentes maneras en el desarrollo económico de la nación" e invitó a los interesados a presentar proyectos de negocios a través de las embajadas cubanas.
Según González Fraga, los emigrados pueden invertir en "sectores priorizados" como la producción de alimentos, la industria nacional, el sector energético y el desarrollo territorial. También dijo que pueden invertir y administrar hoteles, ser socios o propietarios de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), asociarse con entidades estatales y privadas, y beneficiarse de incentivos arancelarios para importar materias primas e insumos.
La funcionaria añadió que las embajadas cubanas servirán como canal para tramitar propuestas de inversión y prometió que organismos e instituciones estatales, junto a la DGACCRE, ofrecerán acompañamiento a quienes decidan participar en esos proyectos.
Las declaraciones se producen semanas después de que el Gobierno cubano aprobara nuevas disposiciones para "facilitar" la participación de ciudadanos cubanos residentes en el exterior en actividades económicas dentro del país. Entre ellas figura la creación de una condición migratoria específica para inversores y personas de negocios.
Sin embargo, el anuncio ocurre en un contexto marcado por el agravamiento de la crisis económica, los apagones prolongados, la escasez de alimentos, combustible y medicamentos, así como por la creciente necesidad de captar divisas.
En un análisis publicado por DIARIO DE CUBA tras la entrada en vigor de las nuevas regulaciones, el experto en asuntos jurídicos Edel González Giménez advirtió que la condición de inversor no constituye un derecho, sino una autorización administrativa revocable y condicionada por la aprobación de las autoridades cubanas.
El especialista alertó además sobre la dependencia estructural del Estado en cualquier proyecto de inversión, la inseguridad jurídica, los riesgos patrimoniales y la amplia discrecionalidad administrativa y política que enfrentan quienes decidan invertir en la Isla.
De acuerdo con el análisis, el Estado cubano puede actuar simultáneamente como regulador, socio, supervisor y eventual sancionador de las actividades económicas de los inversores procedentes de la diáspora.
Por otra parte, un editorial de DIARIO DE CUBA calificó la estrategia oficial como un intento de captar liquidez en medio del deterioro económico del país y cuestionó que el Gobierno pretenda atraer capital sin acometer reformas estructurales profundas.
El texto sostuvo que la apertura a las inversiones de cubanos residentes en el exterior carece de las garantías jurídicas, económicas y políticas que normalmente demandan los inversores, y argumentó que una transformación real requeriría cambios integrales en el sistema económico, financiero y legal de la Isla.
Pese a las reiteradas invitaciones de las autoridades, el Gobierno no ha anunciado modificaciones sustanciales en aspectos señalados por economistas y expertos como esenciales para generar confianza inversionista, entre ellos la independencia judicial, la aceptación de arbitrajes internacionales, la eliminación de restricciones ideológicas para la actividad económica o una reforma integral del modelo estatal.
El nuevo llamado de González Fraga tiene lugar después de que al menos cinco hoteleras extranjeras, así como la minera canadiense Sherritt International, dos navieras y el banco intermediario de las tarjetas Visa y Mastercad suspendieron sus negocios con el régimen de Cuba en las últimas semanas.
Son tan idiotas como lo que traten de apostar en un casino controlado por una mafia. No tienen que salir a buscar inversionista afuera, solo tienen que liberar la fuerza productiva de adentro al estilo Vietnam.