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Economía

Acaba el plazo de EEUU a las empresas vinculadas a GAESA: ¿qué impacto tendrá para la economía cubana?

Las salidas empresariales responden a las sanciones estadounidenses, pero también a la inviabilidad de operar en una economía desastrosa.

Madrid
Vista del Hotel Melià Cohiba de La Habana.
Vista del Hotel Melià Cohiba de La Habana. Diario de Cuba

Este viernes 5 de junio acaba el plazo fijado por Estados Unidos para que empresas extranjeras cesen sus vínculos económicos y comerciales con entidades cubanas sancionadas, principalmente del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía nacional.

Primeras consecuencias

La medida ya ha comenzado a tener efectos visibles. Entre las empresas que han anunciado cambios en sus operaciones figuran las cadenas hoteleras españolas Iberostar y Meliá, dos de los principales operadores turísticos extranjeros en la Isla. También la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago dieron por concluidos sus negocios en la Isla. 

A mediados de mayo, las navieras internacionales Hapag-Lloyd, de Alemania, y la francesa CMA CGM dejaron de aceptar nuevos pedidos vinculados a Cuba "a la espera de analizar las posibles consecuencias de la Orden Ejecutiva de EEUU que amplía las sanciones contra La Habana".

Esta misma semana el Banco Central de Cuba (BCC) informó que a partir del 6 de junio dejarán de funcionar en el país determinadas operaciones con tarjetas Visa y Mastercard, después de que el banco extranjero que servía de intermediario rompiera relaciones con una financiera vinculada a GAESA.

Golpe a GAESA, no al consumo diario

Aunque el alcance definitivo de las restricciones aún está por verse, el economista cubano Elías Amor considera que los efectos directos sobre la vida cotidiana de los cubanos serán limitados, al menos en una primera etapa. Según explicó a DIARIO DE CUBA, los sectores afectados hasta ahora —hoteles de lujo, procesamiento de tarjetas y explotación del níquel— tienen una relación relativamente distante con el consumo diario de la mayoría de la población.

"El pueblo cubano paga en efectivo, no utiliza estas tarjetas como medio de pago en las transacciones", señaló. Del mismo modo, recordó que la mayoría de los cubanos no accede a los hoteles administrados por cadenas extranjeras debido a sus elevados precios y que la producción de níquel no tiene un impacto directo en el consumo doméstico.

Sin embargo, advirtió que la salida de estas empresas sí afecta directamente a GAESA, principal receptor de los ingresos generados por esos sectores. También podría repercutir sobre determinados empleos vinculados a las actividades turísticas, financieras o mineras.

No solo las sanciones, también la crisis de larga data

Para Amor, el elemento clave es que estas decisiones empresariales no pueden explicarse únicamente por el ultimátum de Washington. A su juicio, la profunda crisis económica que atraviesa Cuba ha pesado de forma decisiva.

"Estas salidas obedecen a la pésima situación económica que existe en Cuba", afirmó. El economista mencionó entre los factores determinantes el desplome del turismo, que situó en alrededor de un 50% respecto al año anterior, así como la falta de electricidad, agua y alimentos.

Según su análisis, resulta lógico que empresas hoteleras o financieras reconsideren su presencia en un mercado donde la actividad turística se encuentra en retroceso y las condiciones operativas se deterioran constantemente.

En cuanto a los posibles efectos indirectos, Amor reconoció que el repliegue de cadenas hoteleras podría afectar a algunos proveedores vinculados al sector turístico. No obstante, considera que el impacto sobre la economía cotidiana de los cubanos será relativamente reducido debido al carácter limitado y concentrado de las actividades controladas por GAESA.

"La ausencia o salida de estas empresas no va a suponer un deterioro muy grande de la economía del día a día para los cubanos", sostuvo.

¿Hay sustitutos?

Más incertidumbre existe en torno a la capacidad del régimen para encontrar sustitutos. Amor considera que en el sector hotelero podrían aparecer nuevos operadores, dado que la gestión hotelera no requiere tecnologías especialmente complejas y que La Habana ha acumulado décadas de experiencia trabajando con cadenas extranjeras.

No obstante, observa mayores dificultades en sectores como la minería. Sobre la salida de la canadiense Sherritt de sus operaciones vinculadas al níquel en Moa, señaló que sustituir a la compañía sería mucho más complicado, especialmente en un contexto de precios internacionales estancados y problemas estructurales en la economía cubana.

"Ahí sí que va a haber un agujero negro", advirtió Amor.

La salida de Sherritt de Cuba borró dos tercios de la producción de níquel de la Isla. La decisión "afectó una de las principales líneas de exportación de Cuba" en un momento crítico para el turismo y la exportación de servicios médicos, señaló Ricardo Torres a DIARIO DE CUBA.

El doctor en Economía de la Universidad de La Habana y profesor de la American University, en Washington, señaló que no puede perderse de vista que Sherritt es "el mayor inversionista extranjero individual en Cuba, con intereses de larga data en níquel y cobalto, generación de electricidad y, en diferentes momentos, extracción de petróleo y telecomunicaciones móviles a través de Cubacel, antes de su integración en ETECSA".

Torres precisó que las estimaciones disponibles muestran que la compañía "representaba entre el 70 y el 75% por ciento de la producción cubana de níquel. También había estado realizando inversiones para ampliar la capacidad de Moa". 

Respecto a los servicios financieros, Elías Amor insistió en que el uso de tarjetas bancarias sigue siendo muy limitado dentro de Cuba, donde predominan las operaciones en efectivo. Aun así, considera probable que el régimen haya intentado buscar alternativas con antelación, dado que este tipo de decisiones empresariales suelen prepararse durante meses y no se producen de manera repentina, añadió.

En cualquier caso, Amor cree que la discusión no debe centrarse exclusivamente en las sanciones estadounidenses. "Más que advertencias del Gobierno de Estados Unidos y mandatos y plazos, aquí lo que hay son decisiones legítimas empresariales que apuestan por el beneficio y no por estar haciendo operaciones que conducen al desastre", concluyó.

La entrada en vigor de las restricciones supone un nuevo desafío para GAESA y para una economía que atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas, marcada por apagones prolongados, inflación, escasez y una caída sostenida de la actividad turística.
 

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1 comentario

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Ahora sí el régimen está en una gran dificultad para mantener el ya desastroso nivel de vida del cubano de a pie. Hay que tener en cuenta que sobre todo aquellos operadores financieros y operativos que están en el exterior (muchos son familiares de los dirigentes), van quedando al descubierto, con peligro de congelamiento de cuentas y aún peor, que vayan a la cárcel. El caso de la hermana de la titular de GAESA - hoy presa - será algo que irá replicándose en estos días.