"La decisión anunciada hoy por la empresa canadiense Sherritt International Corporation de suspender su participación directa en sus empresas conjuntas cubanas es significativa y no debe pasarse por alto", advirtió el economista cubano Ricardo Torres.
El doctor en Economía de la Universidad de La Habana y profesor de la American University, en Washington, señaló que no puede perderse de vista que Sherritt es "el mayor inversionista extranjero individual en Cuba, con intereses de larga data en níquel y cobalto, generación de electricidad y, en diferentes momentos, extracción de petróleo y telecomunicaciones móviles a través de Cubacel, antes de su integración en ETECSA".
Torres precisó que las estimaciones disponibles muestran que la compañía "representaba entre el 70 y el 75% por ciento de la producción cubana de níquel. También había estado realizando inversiones para ampliar la capacidad de Moa".
"Por lo tanto, su decisión afecta una de las principales líneas de exportación de Cuba en un momento en que otras fuentes de divisas, incluyendo el turismo y las exportaciones de servicios médicos, también se encuentran bajo una fuerte presión", advirtió.
Las exportaciones de mineral de níquel de Cuba en 2022, según cifras de Naciones Unidas, alcanzaron los 961 millones de dólares, pero la sobreoferta internacional del mineral hizo desplomarse los precios, al tiempo que las dificultades operativas de Sherritt en Cuba complicaron la producción.
No obstante, en 2024, de acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica, esas ventas fueron de 88.6 millones de dólares, con China (53.1 millones) como principal comprador, seguido por Países Bajos (más de 24.6 millones).
En un texto del propio Torres, publicado en su perfil de Substack en diciembre de 2025, este señaló que las reservas cubanas del mineral "siguen siendo abundantes. De hecho, la provincia cubana de Holguín posee alrededor del 34% de las reservas mundiales".
"Sin embargo, la caída de los precios podría obligar a las plantas estatales a reducir la producción", advirtió.
A fines de 2025, Sherritt International revisó a la baja su previsión anual de producción en un 10%, hasta las 26.000 toneladas de níquel y 2.800 toneladas de cobalto, "niveles que supondrían el rendimiento más débil de la planta en más de dos décadas", apuntó Torres.
En febrero pasado, la empresa advirtió sobre el riesgo de interrupciones en Moa, tras la suspensión de envíos de petróleo venezolano hacia la Isla, con el consiguiente agravamiento de la crisis energética en el país.
"Aunque Sherritt históricamente ha operado por encima de su capacidad de diseño (30.000 toneladas), la producción ha tendido a bajar en los últimos cinco años. El descenso está vinculado a interrupciones operativas en Cuba, especialmente el suministro intermitente de energía, así como al impacto más reciente del huracán Melissa", recordó el economista.
Luego de que en 2012 La Habana decidiera el cierre definitivo de la planta de Nicaro, el país "solo ha tenido otra instalación operativa: la planta Che Guevara, gestionada por la Unión del Níquel. Inaugurado en los años 80, nunca ha alcanzado su capacidad de diseño y ha mostrado una tendencia descendente constante, según los datos oficiales disponibles. Esto contrasta fuertemente con el histórico pico del país, de 76.529 toneladas, alcanzado en 2001".
Apuntó Torres que, tras superar brevemente los 40.000 dólares por tonelada en 2022, "los precios del níquel han bajado de forma constante, situándose en torno a los 15.000 dólares en 2025. Esta caída no refleja una demanda más débil, sino un superávit estructural de oferta liderado por Indonesia, que ahora representa casi dos tercios de la producción mundial de níquel".
Esos precios se han estado recuperando en los últimos meses. A la altura de mayo, rozan los 19.100 dólares la tonelada.
"El níquel es esencial para la producción de acero inoxidable y cada vez más vital para tecnologías bajas en carbono, incluyendo baterías de vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía, pilas de combustible e infraestructuras de energías renovables. Según Wood Mackenzie, se espera que la demanda de baterías de níquel aumente aproximadamente un 13% anual en los próximos años. En 2024, el 65% de la demanda de níquel provenía del acero inoxidable y alrededor del 15% de baterías de ion de litio", señaló.
Si bien lo anterior es una oportunidad para Cuba, "el país enfrenta importantes limitaciones estructurales, incluyendo escasez de energía, un descenso de mano de obra cualificada y una inversión extranjera limitada", indicó Torres.
El economista apuntó que la historia reciente del sector en la Isla "incluye dos proyectos significativos que nunca se completaron. En 2004, China y Cuba anunciaron una inversión conjunta de más de 500 millones de dólares para modernizar la planta de Camarioca y producir 68.000 toneladas de ferroníquel a través de una empresa conjunta con Minmetals. El proyecto se estancó".
"En 2007, Cuba revivió la iniciativa con Venezuela como parte de la alianza estratégica Caracas–La Habana. El plan contemplaba una planta de tamaño similar, una inversión de 700 millones de dólares y una planta de acero inoxidable en Venezuela. Al igual que el anterior proyecto China–Cuba, nunca se materializó".
Para Torres, La Habana debería revisar las razones que hicieron a los inversionistas chinos abandonar esos negocios en Cuba. "Empresas chinas también han invertido miles de millones de dólares en proyectos mineros en toda América Latina: en Chile, Perú, Ecuador, Argentina, Bolivia y Brasil. Las autoridades cubanas harían bien en examinar las razones subyacentes", llamó.
Tras el anuncio de la salida de Sherritt de Cuba, dando por finalizada su participación directa en joint ventures en la Isla luego de la expansión de las sanciones de Washington contra los inversores extranjeros en el país, sus acciones registraron una caída de hasta un 30% durante la jornada bursátil en Toronto, reflejando la preocupación de los inversionistas frente al impacto que tendrán las nuevas restricciones sobre uno de los pilares históricos del negocio de la empresa.
Sherritt informó además que comenzó la repatriación de trabajadores canadienses desde Cuba y confirmó la salida inmediata de los directores Brian Imrie, Richard Moat y Brett Richards de su directorio.
La operación de la empresa en Moa consiste en el procesamiento de mineral laterítico y el posterior envío de material intermedio hacia la refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá, donde se obtienen productos refinados destinados a mercados internacionales.
La compañía señaló que su refinería canadiense continuará operando temporalmente utilizando inventarios existentes, aunque dichos suministros podrían agotarse hacia mediados de junio.
Falta por saber qué impacto tendrá la decisión de la minera canadiense en su participación en la empresa energética Energas S.A., que produce el 10% de la electricidad de Cuba.
Analistas del mercado citados por el medio Reporte Minero advierten que una paralización prolongada podría aumentar la presión sobre el suministro global de cobalto, especialmente en un contexto de creciente demanda vinculada a la electromovilidad y el almacenamiento energético.
Fundada en 1927, Sherritt consolidó su presencia en Cuba en 1994, tras la creación de la joint venture Moa junto a General Nickel Company. Durante el auge de fines de los años 2000, la minera alcanzó una valorización cercana a los 5.000 millones de dólares canadienses.
La compañía tiene previsto reportar sus resultados financieros la próxima semana, instancia que será observada de cerca por inversionistas y analistas para evaluar el impacto económico concreto de las sanciones y las perspectivas de continuidad operacional.
Sherritt explotó sin misericordia Moa y fue causante de enfermedades en sus pobladores que el régimen nunca protestó, Y en sus filiales en territorio canadiense recibió a trabajadores cubanos bajo un sistema de explotación similar al de los médicos. Inversiones bajo un régimen que no se preocupa por el bienestar de sus ciudadanos es doblemente condenable. Good riddance!
La salida de Sherritt ha empezado a borrar a los Castro