En la televisión nacional, Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas de Cuba, dijo en septiembre de 2024 que en 2025 la Isla disfrutaría de al menos un minuto de generación eléctrica sin depender de combustible importado. "La meta y la misión es empezar a engordarlo, hasta que llegue el momento en que dejemos de consumir combustible importado. Será un camino largo y lleno de obstáculos, pero es un camino seguro", prometió.
La promesa se basó en que, como comentó el funcionario, durante el año pasado ocurriría "el crecimiento de las energías renovables, el crecimiento de Energas, y las reparaciones que estamos haciendo en las unidades térmicas".
Lo anterior, dicho después de un 2024 de largos apagones, fue reafirmado en diciembre último, cuando el Gobierno presentó ante la Asamblea Nacional del Poder Popular su "plan de recuperación del sistema eléctrico nacional", con el objetivo declarado de "restablecer" la capacidad de generación de electricidad lo más pronto posible, promoviendo a la vez la transición energética hacia fuentes renovables.
El plan incluía la incorporación de hasta 1.000MW de potencia a fines de 2025 mediante parques fotovoltaicos, más grandes mantenimientos a las unidades de generación de las termoeléctricas de Renté, Nuevitas, Mariel y Cienfuegos.
De la promesa a la realidad
Acabó 2025 y la verdad no puede ser más cruda. Mientras que los cubanos no se enteraron del esperado minuto de generación eléctrica sin usar combustible importado porque el sistema eléctrico nacional no fue capaz de cubrir la demanda, los episodios más crudos de la tragedia echaron por tierra las promesas de mejoría de los apagones diarios.
Luego de que el 18 de octubre de 2024 se produjera un apagón nacional debido a una avería en la Termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, la siguiente caída total ocurrió el 6 de noviembre del propio año, y le siguió otra el 4 de diciembre.
El 14 marzo de 2025 ocurrió una más, ahora por una presunta avería en la subestación eléctrica de Diezmero, en La Habana, y el 10 de septiembre por "fallos en la infraestructura de generación", según la estatal Unión Eléctrica.
A ello se sumaron averías frecuentes en ciudades y provincias, desconexiones regionales en occidente y oriente, una avería tras otra en las termoeléctricas y apagones extensos e interminables, que hicieron del verano un sinvivir para los cubanos.
Ello, pese a que el 29 de mayo 2025 Alfredo López Valdés, director general de la Unión Eléctrica, aseguró: "Nosotros estamos trabajando para que en el próximo mes de julio haya menos apagones".
Pero fue como si le hubieran tomado la palabra: el 21 de ese mes, la energía dejada de producir en Cuba ascendió a 2.054MW, récord histórico de déficit eléctrico. La marca anterior, de 2.020MW, se había registrado el 15 de julio. Fue ese el tercer déficit de más de 2.000MW en apenas una semana, tomando en cuenta además los 2.007MW no generados el domingo 20 de julio.
La misma Unión Eléctrica reconoció luego que la demanda del país seguía muy por encima de la generación disponible y que existe un déficit permanentemente creciente, pese a que en mayo las autoridades prometieron no más de cuatro horas de apagón diario en el verano. Pero los cortes superaron las 12 horas en buena parte de la Isla, cuando las temperaturas hacían tórridas las noches.
No hay escenario que no pueda empeorar
Y con esos truenos llegó diciembre. Una semana después de que la Unión Eléctrica reportara el 1 de diciembre un déficit eléctrico histórico, ascendente a 2.105MW, esa marca quedó en la cuneta cuando el lunes 8 los habitantes de la Isla experimentaron una cifra aún mayor de energía dejada de producir: 2.185MW.
La cantidad de electricidad no generada el primer día de diciembre había sido la mayor en tres años, por lo que el oscuro récord posterior confirmó que la crisis del sistema eléctrico cubano es irreversible en el corto plazo.
Un dato no menor al respecto es que este se produjo en los meses de invierno, cuando la demanda nacional es la más baja del año, de alrededor de 3.200MW en el horario de mayor consumo. Pese a ello, la energía dejada de entregar diariamente por el sistema eléctrico dio lugar a apagones simultáneos en más del 60% del país, con zonas sin servicio hasta por más de 24 horas continuas.
En la segunda mitad del año se sumó un factor más a la debacle: la creciente escasez de combustible. Los envíos de México y Venezuela menguaron, y desde el pasado 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro por EEUU, La Habana enfrenta una situación desesperada sin su principal fuente de suministro.
Ojos que te vieron ir...
En agosto el sistema eléctrico cubano sufrió un golpe de muerte, otro más, cuando la patana de la empresa turca Karadeniz Holding bautizada como Suheyla Sultan se marchó de la bahía de La Habana en total silencio, a diferencia de los anuncios entusiastas con que esta y las otras siete barcazas rentadas a partir de 2019 fueron recibidas por las autoridades.
La partida de la Suheyla Sultan dejó a Cuba sin los 240MW de potencia de generación máxima que aportaba, equivalentes a alrededor de la generación total que entrega en condiciones normales la Termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, el mayor bloque unitario del país.
Desde esa fecha, solo dos patanas siguen operando en La Habana. ¿La razón de la partida de esos equipos? La falta de pagos por su arriendo.
Según explicó a DIARIO DE CUBA Ricardo Torres, experto en energía y profesor de la American University, de Washington, al cierre de 2024 las patanas generaron el 20%, "la quinta parte de la generación total; o sea, una contribución enorme. Con lo cual, es una pérdida sensible para un sistema que ya estaba en déficit en 2024".
"Si ya teníamos problemas con las patanas generando el 20%, imagínate en 2025, cuando se pierde una parte de esa generación", señala.
¿Y los parques fotovoltaicos?
El plan oficial de despliegue de tecnologías fotovoltaicas era que al término de 2025 habría 51 parques de 21.87MW instalados, para un total de 1.115MW. A inicios de enero solo había sincronizados 34. Otra promesa incumplida.
"En enero de 2025 la energía solar era el 2% de la generación promedio diaria. En octubre ya estaba en más del 9%", apunta Torres. "Estamos hablando de una generación que no es suficiente para cubrir la demanda. Durante el día, incluso en las horas de mayor generación, la solar no cubre la demanda".
El experto advierte que el volumen de generación antes mencionado se alcanza durante unas cuatro horas del horario diurno solamente. "No estamos hablando de España, que llega momentos en los cuales, durante algunas horas, la generación solar casi cubre completamente la demanda", apunta.
"Eso te da que hay un impacto muy limitado en la disminución de los apagones. No es que esté mal la estrategia en sí. Creo que es correcto apostar a la energía solar en un país como Cuba, pero prometer que eso iba a representar una disminución importante de los apagones, incluso durante el día, no es realista, no es serio, no es correcto", enfatiza.
Nuevos y viejos males
La última pieza del calvario eléctrico en Cuba son las reparaciones de las termoeléctricas. Así, por ejemplo, la unidad 3 de la planta Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos, entró en servicio el pasado 1 de mayo, luego de ocho meses de mantenimiento capital. Pese a ello, ha sufrido averías.
Su gemela, la unidad 4, permaneció más de un año en intervención técnica, pero sufrió a fines de diciembre "un fallo de magnitud, gordo, grande", reconoció recientemente el ministro de Energía y Minas. El funcionario admitió que recuperarla "va a tomar un tiempo, que no se va a contar en horas ni en una semana ni nada de eso".
Para mayor incertidumbre, el mantenimiento general que no debía posponerse más a la Termoeléctrica Antonio Guiteras fue postergado, y el que se estuvo haciendo a Energás Boca de Jaruco quedó a medias.
El sistema eléctrico comienza 2026 en peores condiciones que las que tenía en igual fecha de 2025. Las plantas térmicas entran y salen de servicio, el petróleo escasea, mientras que en lo adelante apenas se contará con diésel y fuel oil para la generación distribuida, y el funcionamiento de la frágil telaraña de producción y distribución de energía depende de toda clase de imponderables. Los apagones están asegurados.