La semana inicial de diciembre marcó una nefasta tendencia en el persistente déficit eléctrico en Cuba: la reiteración de volúmenes de energía diaria dejada de producir por encima de los 1.900 y 2.000MW. Cifras de esa magnitud solo se habían reportado esporádicamente en pleno verano y ante situaciones de emergencia del sistema eléctrico nacional.
Los déficits históricos registrados en julio de 2025, por ejemplo, marcaron récords históricos. El 21 de ese mes, la energía dejada de producir ascendió a 2.054MW. La marca anterior, de 2.020MW, se registró el 15 de julio. Fue ese el tercer déficit de más de 2.000MW en apenas una semana, tomando en cuenta además los 2.007MW no generados el domingo 20 de julio.
Tales cifras en un país como Cuba, cuyo consumo máximo diario en el actual periodo del año está sobre los 3.200MW, son enormes, porque suponen que la generación nacional responde a menos del 50% de la demanda. Y que en el momento de mayor consumo más de la mitad del país está en apagón de forma simultánea.
Pero la semana que está por terminar no tiene antecedentes. El déficit máximo registrado el lunes 1 de diciembre de 2025 fue de 2.105MW a las 7:00PM, superando todas las afectaciones anteriormente mencionadas. Fue la primera vez que ese indicador cruzaba la marca de los 2.100MW en un día sin cataclismos en termoeléctricas o eventos fuera de lo común.
El récord del lunes anticipó la desconexión de parte de la zona occidental, ocurrido en la madrugada del miércoles 3. Ese día la energía no producida ascendió a 2.152MW, otra marca histórica.
Con la recuperación del sistema nacional, para el jueves la estatal Unión Eléctrica (UNE) pronosticó un déficit de 1.830MW. La realidad es que este fue superior y alcanzó los 1.982MW.
Para el viernes las autoridades pronosticaron 2.078MW de energía dejada de aportar, lo que podría ser superior.
La situación aquí descrita marca el empeoramiento de la ya grave crisis energética que no ha hecho más que profundizarse desde 2021. Las consecuencias están a la vista: el Ministerio de Energía y Minas, para tratar de que el déficit no sea mayor, suspendió la intervención técnica en Energás Boca de Jaruco, que se quedó a medias, después de haber comenzado la semana pasada.
Y algo peor: vuelve a posponerse el mantenimiento capital de seis meses a que debió ser sometida la Termoeléctrica Antonio Guiteras. La reparación era calificada como "impostergable" por las autoridades y lleva tres años dejándose para luego. Su suspensión entraña un riesgo que los funcionarios no quieren mencionar. Porque a las limitaciones de generación actuales podría sumarse una nueva avería del mayor bloque unitario del país.
El deterioro crónico de las termoeléctricas y la escasez de combustible que explica la situación hoy adquiere además un cariz más funesto si se toma en cuenta que ocurre cuando la demanda eléctrica es más baja. En el invierno cubano los ventiladores y aires acondicionados suelen tomarse un descanso. ¿Alguien imagina qué pasaría si la crisis actual se llega a producir en julio o agosto?
"¿Alguien imagina qué pasaría si la crisis actual se llega a producir en julio o agosto?"
Cualquiera que conoce al pueblo cubano sabe exactamente qué pasaría:
Absolutamente nada.