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Los Puntos a Las Íes

'Si el Estado entra en el negocio del café, el café se arruina'… Y así ha sido

Roberto Álvarez Quiñones, Dimas Castellanos y Miriam Leiva analizan en el programa el estado actual de productos cubanos como el azúcar, el café, el ron y el tabaco, antaño famosos en el mundo

Madrid
Roberto Álvarez Quiñones, Michel Suárez y Dimas Castellanos. DDC TV
El economista Roberto Álvarez Quiñones y el historiador Dimas Castellanos.
El economista Roberto Álvarez Quiñones y el historiador Dimas Castellanos.

La situación de los productos cubanos, famosos en el mundo hace 60 años, es actualmente catastrófica, ya que afecta a las exportaciones y al consumo interno. Así, azúcar, café, ron y tabaco viven sus horas más bajas, sin que el Gobierno de la Isla haga nada por revertirlo, concluyeron expertos en el programa Los Puntos a las Íes.

"El rendimiento de los campos azucareros de Cuba es tan bajo que son posiblemente los más bajos del mundo en toneladas por hectárea. No hay ni fertilizantes, no hay nada", explicó el periodista Roberto Álvarez Quiñones.

El experto visitó la Sierra del Escambray en 1966 y entrevistó a varios campesinos, quienes masivamente le advirtieron que "si el Estado entraba en el negocio del café, el café se arruinaba".

"Y así fue. De 60.000 toneladas se pasaron a 9.000", reparó Álvarez.

"El café levanta en Cuba a partir de los emigrantes franco-haitianos en las montañas del sur de Oriente, y de ahí para acá la producción siempre fue de fincas privadas, con asociaciones de cafetaleros que se apoyaban para su desarrollo", recordó el historiador Dimas Castellanos.

Además, destacó que la intervención de las fincas por parte del Gobierno provocó la despoblación de las montañas.

"Y el Gobierno entonces movilizó a los estudiantes. Claro, lo que hicieron fue destruir todo el café en Cuba. En definitiva, todo empezó con la estatización, de ahí que la culpa no se puede buscar en un factor posterior a ello, sino anterior", afirmó Castellanos.

El historiador expuso que la Administración Obama planteó comprar café a los privados en Cuba, pero la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, creada por el Gobierno para controlar a los campesinos, no lo aceptó.

"Eso explica el desastre. Los campesinos esconden su café o lo venden por detrás, etcétera, al punto de que ya no hay café en Cuba", dijo.

En el programa intervino la periodista independiente Miriam Leiva, quien calificó de "lamentables" las industrias del azúcar, el ron y el café.

"Están destruidos los campos y los cafetales. No hay fuerza de trabajo. Y una cuestión muy tremenda es que no se paga a los productores. ¿Qué persona puede quedarse en esos campos con los salarios tan bajos y las condiciones tan precarias de vida? Sencillamente, no sabemos cuál es el futuro de nuestras producciones históricas", cuestionó Leiva.

En opinión de Dimas Castellanos, incluso el tabaco cubano ha decaído y "hay países como República Dominicana, aquí mismo del Caribe, que están produciendo un tabaco de mucha calidad, que está compitiendo y desplazando al cubano en muchos lugares".

En este sentido, enumeró los problemas del producto: la disminución de la producción, la merma de calidad y la pérdida de mercado en el exterior.

"O sea, que ha habido un retroceso total", aseguró.

En cuanto al ron, actualmente se produce solo la cuarta parte, por lo que también "prácticamente está perdiendo el mercado, porque no hay suficiente y la calidad tampoco es la misma", apuntó Álvarez Quiñones.

"Si no se abre la economía para que los cubanos trabajen en sus producciones agrícolas e industriales y tengan ganancias, aquí no va a haber posibilidades de incentivar la economía ni de tener productos suficientes", sentenció Miriam Leiva.

Los participantes coincidieron en que la única solución es el libre mercado: "estamos retrocediendo y vamos a continuar retrocediendo, hasta tanto se retome el punto anterior a la estatización", alertó Castellanos.

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2 comentarios

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Recuerdo que en 1969 a un grupo del pre de Cfgos. nos sacaron de la caña para recoger café. Se trataba de una emergencia, eso nos dijeron. Fuimos a una pequeña colonia que aún poseía un matrimonio campesino. Aquello quedaba en las quimbambas. Te dejaba el camión en un punto llamado la Sierrita (si mal no recuerdo) y seguíamos a pie hasta la loma situada en el quinto coño. Lo que es la gestión privada. La jama, de primera. Merienda a media mañana en el cafetal, con café por la libre, y digo café-café, de ese que mancha el vaso. Y luego un almuerzo a todo meter. Unos bistecs suaves y encebollados que parecían sábanas (al parecer les suministraban una vaca quincenal a los colonos) y una bandeja de yuca con mojo que era una delicia. La esposa del guajiro era la cocinera. Todavía no salgo de mi asombro por tantas atenciones, que se explican porque éramos un grupo pequeño. La verdad que los muchachos se lucieron en la recogida del aromático grano, como dicen los cursis del 'Granma. (Cont.)

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Se empleaban a fondo en el 'ordeño' y llenaban el jolongo en tiempo récord. Ese era el desquite con el sistema, pienso yo, a pesar de la nobleza de los pobres campesinos que llevaban la colonia. Y el daño que hace desprender el grano a lo bestia y no uno por uno, como Dios manda. No creo que esos cafetos o matas de café volvieran a parir en muchos años. Cosa que ocurrió en prácticamente todos los cafetales cubanos, jodiendo para siempre y de mala manera la industria cafetalera.