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Níquel

La 'revolución' impide que Cuba aproveche los altos precios del níquel

El precio internacional del níquel ha estado batiendo últimamente récords históricos y Cuba se ha quedado fuera de esa 'danza de los millones'.

Los Ángeles
Ramiro Valdés de visita de inspección en Moa.
Ramiro Valdés de visita de inspección en Moa. Granma

Si no hubiese "revolución", Cuba hoy podría estar produciendo hasta 300.000 toneladas de níquel anuales y recibiendo miles de millones de dólares con la exportación de ese mineral imprescindible en el mundo moderno.

El precio internacional del níquel ha estado batiendo últimamente récords históricos, al punto de que el pasado 8 de marzo llegó a la cifra de ciencia ficción de 100.000 dólares la tonelada. Y luego se mantuvo por un tiempo por encima de los 55.000 dólares.

En el primer trimestre de 2022 la cotización del níquel fue de 48.241 dólares la tonelada, el precio promedio más alto de todos los tiempos. Ahora se mueve entre 28.000 y 30.000 dólares la tonelada.

Pero vamos al grano. En Cuba sí hay "revolución", estatista y contra natura, desde mediados del siglo XX, y por eso produce muy poco níquel. No se está beneficiando de los altísimos precios actuales de ese preciado mineral, pese a que almacena en su suelo la quinta mayor reserva de níquel en el mundo, con 5,6 millones de toneladas, detrás de Indonesia (21 millones de toneladas), Australia (20 millones), Brasil (16 millones), y Rusia (6,9 millones).

La demanda de níquel para obtener acero inoxidable ha crecido sostenidamente con las nuevas tecnologías de punta, la aeroespacial, la automotriz, las telecomunicaciones, equipos médicos, y últimamente para las baterías de automóviles eléctricos. Y a ello ahora se ha sumado el temor a su escasez por la agresión de Rusia a Ucrania y las sanciones a Moscú, uno de los mayores exportadores de níquel.

Pues bien, Cuba se ha quedado fuera de esta niquelada "danza de los millones". Y pensar que antes del castrismo era uno de los países líderes mundiales en la producción y exportación de níquel.

Y es necesario aquí dar un resbalón hacia atrás en el tiempo. En 1960 Indonesia y Cuba producían casi la misma cantidad de níquel; el país asiático, 19.753 toneladas, y Cuba en 1958 obtuvo 18.000 toneladas.

Pero desde entonces la capitalista Indonesia multiplicó 43 veces su producción y llegó a 850.000 toneladas en 2019, antes de la pandemia, y 760.000 toneladas en 2020 y 2021, y espera superar las 900.000 toneladas en 2022.

En tanto, la Cuba "revolucionaria" aumentó su capacidad de producción en apenas 4,1 veces, hasta 74.000 toneladas de níquel a principios de este siglo. Y luego ha venido retrocediendo. Últimamente produce entre 45.000 y 49.000 toneladas de níquel, 17 veces menos que Indonesia. Y 6,5 veces menos que Filipinas, que con 320.000 toneladas anuales es el segundo productor mundial.

Recordemos que en Cuba hay ahora solo dos plantas de níquel, pues la "René Ramos Latour", de Nicaro, construida durante la Segunda Guerra Mundial por una compañía estadounidense, fue cerrada en 2012 por problemas tecnológicos que el régimen fue incapaz de resolver pese las fuertes inversiones canadienses y soviéticas. Un técnico de la planta, que dijo llamarse José, aseguró que todos los problemas tecnológicos tenían solución, pero que "el mal trabajo de los que mandan" hizo imposible la tarea.

Cuba, de un líder global a la cola en producción de níquel

Contrariamente a la lógica y la razón, la industria niquelífera cubana en vez de crecer se encoge, y hoy ocupa el lugar noveno o décimo en la lista global de productores de níquel, en cerrada disputa con República Dominicana y Guatemala, que a veces superan a Cuba, pese a que ambos países comenzaron a producir níquel décadas después.

De acuerdo con estadísticas del Gobierno de EEUU, en 2020 los diez mayores productores de níquel del mundo fueron:  Indonesia (760.000 toneladas); Filipinas (320.000 toneladas), Rusia (280.000 toneladas), Nueva Caledonia (200.000 toneladas) Australia (170,000 toneladas), Canadá (150.000 toneladas), China (120.000 toneladas), Brasil (73.000 toneladas), Cuba (49.000 toneladas) y República Dominicana (47.000 toneladas).

Entre 2000 y 2010, antes del cierre de Nicaro, la producción cubana de níquel fue de 74.000 toneladas anuales como promedio, y se aspiraba a alcanzar las 120.000 toneladas. Ahora la meta es llegar a las 50.000 toneladas.  Obviamente, todos los países competidores aprovecharon el nicho de mercado dejado por Cuba y aumentaron la producción.

Ramiro Valdés regaña a los obreros en Moa

El pasado mayo Ramiro Valdés, vicepresidente del Gobierno castrista, fue a la sede de Cubaníquel, el monopolio estatal del níquel en Moa, Holguín, y allí regañó a trabajadores y directivos de las dos plantas cubanas de níquel, la "Comandante Ernesto Che Guevara", y la "Pedro Soto Alba", esta última operada por el régimen al 50% con la compañía canadiense Sherrit International Corporation. Ramiro Valdés los regañaba porque producen cada vez menos, con muchos problemas, y la productividad laboral está por el suelo. Solo en los últimos tres meses dejaron de producir 5.000 toneladas de níquel.

Es más, Sherrit International Corporation, con sede en Toronto, informó que en 2020 tuvo pérdidas en Moa; y en diciembre de 2021 reveló que Cuba le debía 156 millones de dólares en cuentas por cobrar no pagadas por su socio cubano, el Estado castrista. Igualmente, se ha quejado de interrupciones del servicio ferroviario y del suministro de agua para el funcionamiento de la planta, y reparaciones no planificadas. Y aunque no lo dice oficialmente, en Toronto saben que la de Moa es la planta con menos eficiencia y productividad y eficiencia que maneja Sherrit en el mundo.

Precisamente en esa reunión con Ramiro Valdés quedaron expuestos los bajos niveles de productividad y los múltiples problemas de ambas fábricas. Pero, claro, el director general de esa industria, Leonardo Rosell, culpó a al Covid-19 y al "bloqueo".

Nada dijo acerca de que debido al atraso tecnológico, típico del comunismo, y la ineficiencia en general, los costos de producción de níquel en Cuba se pasean entre los más altos del planeta, y se gasta demasiado petróleo por cada tonelada de mineral de níquel más cobalto.

Y por supuesto, tampoco Rosell dijo que la principal causa de la baja productividad allí es el desgano masivo y el desinterés total de los trabajadores mineros, que hartos ya de sus salarios miserables, el hambre y el malvivir que padecen, no están dispuestos a esforzarse ante un patrón tan abusador.

Es lo mismo que ocurre con los hastiados trabajadores de la termoeléctricas y los constantes apagones por "averías" y "errores", ya cotidianos e imparables.

Eso explica que en la primera década del presente siglo el níquel encabezara las exportaciones cubanas con valores entre 2.000 y 2.200 millones de dólares anuales y ahora casi está en la cola.

Siendo uno de los cuatro rubros principales de exportación de Cuba, en 2018, antes de la pandemia, las ventas externas de níquel ya representaron solo el 14,6% de las exportaciones totales de la Isla, por debajo del 23,4% del tabaco y el 17,9% del azúcar. En 2019, bajó más y el níquel representó apenas el 11% de las exportaciones globales cubanas. El principal comprador de níquel cubano es China, seguida de Canadá, España, Alemania, Portugal y Hong Kong.

La misma tonta fórmula del Che para más eficiencia y producción

¿Y qué hacer para elevar la productividad y aumentar las exportaciones de níquel? La receta mágica la dictó Ramiro Valdés: "fortalecer el vínculo con las universidades, elevar la calidad de vida del capital humano". Exigió "mayor compromiso y responsabilidad a los trabajadores", y obviamente también culpó al "bloqueo" como factor principal de la baja productividad.

O sea, el comandante "histórico" propuso las mismas tontas (más bien idiotas) fórmulas que daba hace 60 años el argentino ministro de Industrias de aquellos tiempos, de apellido Guevara, que encajaban en la definición de Albert Einstein: "repetir lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes, es síntoma de locura".

Conclusión: si Cuba no hubiese sido "liberada del capitalismo" por los Castro, el "Che" Guevara y el propio Ramiro Valdés, hoy seguiría entre los mayores productores de níquel del mundo, captando miles de millones de dólares con sus exportaciones niquelíferas, y muy probablemente también ya como país fabricante de piezas, partes y componentes tecnológicos a base de níquel para las más sofisticadas industrias de punta de todo el planeta.

Pero Cuba fue "liberada" y Moa produce cada menos mineral de níquel.

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4 comentarios

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Los comunistas cubanos son tan “salaos” pa’los negocios, que si compran un circo se les mueren los enanos y la mujer barbuda se les queda lampiña…😀

Profile picture for user Plutarco Cuero

... por esa misma razón no hay sal para cocinar ... en una isla ...

Profile picture for user Pedro Benitez

Ramiro Valdés no es un asesino como le gritaron en Santiago; tampoco un cobarde por no responder. Hombre digno preocupado por las enfermedades crónicas que sufren las familias afectadas por la contaminación ambiental que producen las mineras. Asesino del medioambiente; porque cuesta proteger el medioambiente y cuesta el mantenimiento necesario de los aviones que caen en picada con fuego 🔥 quemando a los pasajeros.

Admirado Benitez, I don't get it. Siempre las ironías son geniales, pero en el caso de Ramiro aquí a priori pareciera salir ganando al quedar no explícitamente como asesino de personas, sino del medio ambiente, que obviamente no fue lo que quisiste decir. Mi saludos afectuosos. Siempre tus comentarios aportan mucho al tema abordado