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Represión

Liberados tres menores detenidos por el incendio del museo de Maffo y otros dos jóvenes siguen en prisión

Los adolescentes estuvieron casi dos meses bajo investigación; la Fiscalía mantiene en prisión preventiva a Vladimir Yanquiz Pacheco y Lester Ramírez Ramírez, acusados de sabotaje.

Santiago de Cuba
Parque de Maffo, en Contramaestre, Santiago de Cuba.
Parque de Maffo, en Contramaestre, Santiago de Cuba. Radio Grito de Baire

El régimen cubano liberó esta semana a tres adolescentes que permanecían detenidos desde las protestas ocurridas en junio en Maffo, Contramaestre, tras el incendio de la Casa Museo Orlando Pantoja Tamayo, mientras mantiene en prisión preventiva a otros dos jóvenes acusados de sabotaje por su presunta participación en el siniestro.

La excarcelación de Ander Magdiel del Toro Suárez, de 15 años; José Ángel Borrero Zorrilla, de 17; y José Jorge Menéndez Vázquez, también de 17, fue publicada por el activista exiliado Yois Ramos en Facebook y confirmada parcialmente por Martí Noticias. Roxana Borrero, hermana de José Ángel, confirmó a ese medio la liberación del adolescente, mientras que las excarcelaciones de los otros dos no pudieron ser verificadas por una segunda fuente.

Los tres habían permanecido casi dos meses bajo investigación e interrogatorios en la sede provincial de la Seguridad del Estado en Santiago de Cuba, conocida como Versalles.

Ramos afirmó que los menores fueron liberados sin cargos y denunció que durante su detención estuvieron incomunicados y fueron sometidos a "torturas, amenazas e intimidaciones". También aseguró que habían sido seleccionados en comunidades de Contramaestre como una forma de enviar a la población un mensaje de intimidación.

El activista afirmó además que no existían evidencias que relacionaran a los adolescentes con el incendio, pese a que perfiles oficialistas habían defendido los arrestos alegando la existencia de "pruebas irrefutables".

Dos jóvenes siguen acusados de sabotaje

Mientras los tres menores quedaron libres, la Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba dictó prisión preventiva contra Vladimir Yanquiz Pacheco y Lester Ramírez Ramírez, ambos de Contramaestre, dentro de un proceso penal todavía en curso.

Las autoridades los acusan de sabotaje y les atribuyen la autoría del incendio que el 21 de junio destruyó la Casa Museo Orlando Pantoja Tamayo, en Maffo.

Ramos denunció en Facebook que ambos fueron trasladados a la prisión de Aguadores y expresó su temor de que terminen condenados sin que, según su publicación, existan pruebas suficientes ni se haya respetado el debido proceso.

El activista calificó a los dos jóvenes como "conejillos de India de la dictadura".

"Sin pruebas, sin debido proceso y trabajando fríamente la dictadura para que fueran inculpados por los propios jóvenes. Una condena impuesta bajo miedo, bajo coerción, que deberán pagar dos jóvenes de nuestro municipio a los que la dictadura terrorista cubana les está arrebatando la vida y los sueños", escribió.

Ya son seis los excarcelados

Los tres adolescentes no son los primeros detenidos por estos hechos que han recuperado la libertad.

A finales de junio fueron excarcelados Luis Alberto Leyva, de 20 años; Yordi Daniel Gómez Aguilar, de 21; y Ángel Luis Leyva, de 18.

En julio, Cubalex informó que no había podido confirmar si los dos primeros permanecían sujetos a alguna medida cautelar ni si sus familiares habían recibido información sobre una eventual imputación formal.

En el caso de Ángel Luis Leyva, la organización señaló que resultaba imposible vincularlo con el incendio porque esa noche se encontraba en su unidad del Servicio Militar Obligatorio.

Con las liberaciones más recientes, seis de los jóvenes detenidos inicialmente por el caso han quedado fuera de prisión, mientras al menos Yanquiz y Ramírez permanecen bajo prisión preventiva y enfrentan un proceso por sabotaje.

Un caso que llegó a Naciones Unidas

Las detenciones posteriores a la protesta de Maffo provocaron preocupación internacional por las condiciones en que fueron realizadas y por la falta de información sobre el paradero de algunos arrestados.

El Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas había solicitado explicaciones al Gobierno cubano sobre "las detenciones arbitrarias, la incomunicación y el posterior ocultamiento del paradero de diez personas" vinculadas a los acontecimientos de Contramaestre.

El organismo expresó además preocupación por la presencia de menores entre los detenidos y señaló especialmente el caso de adolescentes de 15 años sometidos a prisión provisional por un presunto delito de sabotaje, pese a que la legislación cubana los considera penalmente inimputables.

La ONU advirtió que el ocultamiento deliberado de información sobre una privación de libertad, unido a la negativa a reconocer la detención o informar sobre el lugar exacto de reclusión, puede constituir una "desaparición forzada de corta duración".

Cubalex también había cuestionado el tratamiento de los menores detenidos. La organización señaló que la legislación cubana fija en 16 años la responsabilidad penal, pero permite que adolescentes sean procesados por tribunales ordinarios y que los interrogatorios iniciales puedan realizarse sin la presencia de padres o abogados.

Del reclamo por los apagones al incendio del museo

El incendio de la Casa Museo Orlando Pantoja Tamayo ocurrió durante una jornada de fuerte tensión social en Contramaestre. Ciudadanos se concentraron en las inmediaciones del inmueble para reclamar el restablecimiento de la electricidad y protestar por las condiciones de vida, en medio de apagones prolongados y una severa escasez de alimentos.

Según Cubalex, la respuesta estatal incluyó un amplio despliegue de la Policía y la Seguridad del Estado en los barrios de La Cuba y Maffo y la detención de varias personas.

El museo, dedicado a la memoria de Orlando Pantoja Tamayo, combatiente vinculado a la guerrilla de Ernesto Guevara, se convirtió así en el escenario de uno de los episodios más contundentes de las protestas registradas en el oriente cubano durante la actual crisis.

Activistas han interpretado el incendio como una ruptura con los símbolos de la narrativa revolucionaria y como una señal del creciente malestar provocado por los apagones, la escasez de alimentos y la falta de agua.

Ramos sostiene que la combinación de esas carencias habría llevado a una parte de la población de Contramaestre a pasar de las protestas por servicios básicos a formas más directas de confrontación con el poder.

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