El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció este miércoles "una ola de citaciones, amenazas y presiones policiales contra activistas, líderes religiosos e integrantes de organizaciones independientes en Cuba".
Como parte de esta "campaña de intimidación", la policía política citó al pastor Rolando Pérez Lora, miembro de la Alianza de Cristianos de Cuba. Asimismo, un oficial de la Seguridad del Estado se presentó en la vivienda de Dagoberto Valdés Hernández, director del Centro de Estudios Convivencia, para advertirle que no debía viajar a La Habana a fin de asistir a la recepción que organizará la Embajada de EEUU con motivo del 250 aniversario de la independencia de ese país.
Asimismo, las autoridades policiales de La Habana citaron a la joven influencer y activista Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes sociales como Anna Bensi, luego de que protagonizara en días recientes una polémica en Facebook con el exespía cubano Gerardo Hernández. Al propio tiempo, fueron citados los miembros de grupo evangélico de activismo "Fuera de la Caja".
En este contexto, el director de Estrategias del OCDH, Yaxys Cires, declaró a Martí Noticias que resulta evidente "la hipocresía de proclamar a nivel internacional, como hace el régimen, que respeta los derechos y las libertades religiosas, que Cuba es un Estado laico, y a la vez mantener una realidad de hostigamiento, de excesiva burocracia, de limitación de permisos y de prohibición de tener personería jurídica para movimientos religiosos".
"Cuando se limita y hostiga a un líder religioso, no solamente se están violando los derechos y libertades relacionadas con la religión, sino que también se está privando a la población en general de la mano solidaria de grupos y comunidades que se han caracterizado por estar siempre al lado del pueblo, especialmente en estos momentos en que la gente ha sido abandonada por el propio régimen", subrayó Cires.
La denuncia sobre esta nueva ola represiva contra diversas comunidades religiosas llega pocos días después de que las fuerzas represivas del régimen interrumpieran una peregrinación evangélica que, bajo el lema "Cuba Libre para Cristo", recorría las calles de Cabaiguán, en Sancti Spíritus.
Durante ese hecho, la policía política detuvo al pastor Alian López Rodríguez, quien encabezaba la marcha. En apenas dos días, el líder evangélico fue arrestado en dos ocasiones y, aunque las detenciones fueron breves, evidenciaron el hostigamiento sistemático en su contra. Durante los arrestos fue interrogado, amenazado y presionado por las autoridades para "que pusiera en mi muro de Facebook que me retractaba de lo que había hecho", relató.
"Les dije que no, que no tengo nada de qué retractarme", aseguró. Además, denunció que tanto él como sus feligreses viven "en constante persecución y vigilancia".
En los últimos meses ha aumentado el hostigamiento del régimen contra las comunidades religiosas del país, particularmente contra párrocos católicos críticos de La Habana y grupos evangélicos que ganan cada vez más presencia en la Isla. En ese sentido, más de 70 líderes religiosos denunciaron en marzo el "hambre, la miseria y el desamparo" que enfrenta la población.
En una declaración publicada ese mismo mes, la Alianza de Cristianos de Cuba sostuvo que "cada ciudadano cubano, sea creyente o no creyente, tiene el derecho de disentir y de protestar", y consideró que las iglesias tienen el deber de "condenar públicamente la injusticia y la opresión".
La ola represiva denunciada por el OCDH se produce en un contexto de creciente debilidad del régimen y a diez días del quinto aniversario de las históricas protestas del 11 de julio de 2021. En ese sentido, Prisoners Defenders advirtió este martes que "la experiencia acumulada desde 2021 permite prever que una movilización ciudadana de gran alcance podría enfrentarse a una respuesta más inmediata, extensa y severa que la observada durante las protestas del 11J".