El régimen cubano interrumpió este domingo una peregrinación evangélica que, bajo el lema "Cuba Libre para Cristo", recorría las calles de Cabaiguán, en Sancti Spíritus. A raíz del hecho, la Alianza de Cristianos de Cuba denunció los "actos de acoso, intimidación y violación de la libertad religiosa cometidos contra el pastor Alian López Rodríguez", líder de la Congregación Tabernáculo de La Promesa, del Ministerio Internacional Viento Recio.
La organización detalló que, durante la marcha pacífica, "los miembros de la congregación participaron portando banderas blancas como símbolo de paz, junto a la bandera cubana, mientras oraban por la ciudad".
"La iglesia de Cuba está despierta. No nos quedamos callados, no nos escondemos; estamos clamando para que se quiebren las cadenas, que caiga todo yugo, que Dios tenga misericordia y visite a nuestra nación. ¡Cuba libre, en el nombre poderoso de Jesús!", dijo López Rodríguez, marchando al frente de la peregrinación con una bocina.
Mientras recorrían Cabaiguán, agentes represivos del régimen cubano interrumpieron la peregrinación y detuvieron al pastor. "Ante el arresto, varios líderes de la congregación exigieron que, si se llevaban al pastor, los arrestaran también a ellos; sin embargo, las autoridades respondieron que la orden era únicamente contra él", resaltó la citada Alianza de Cristianos de Cuba.
Asimismo, la organización subrayó que no es la primera vez que las fuerzas represivas del régimen cargan contra López Rodríguez, toda vez que "el pastor ha sido víctima constante de amenazas, hostigamientos, decomisos, registros y órdenes de demolición contra su iglesia", sostuvo.
En tal sentido, el pastor Mario Félix Lleonart, director del Instituto Patmos, dijo a Martí Noticias que "esto no es un hecho aislado", pues "en estos días, iglesias a lo largo y ancho de Cuba se están levantando en oración y activismo espiritual".
Al hilo de este hecho, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) exigió "el cese inmediato de todo tipo de hostigamiento contra los creyentes y líderes religiosos en la Isla".
Asimismo, llamó a la comunidad internacional a "mantenerse alerta ante estas constantes violaciones a la libertad de conciencia y de culto en Cuba", al tiempo que recordó que, según sus registros, "en 2025 se produjeron al menos 873 violaciones a la libertad religiosa en Cuba".
En los últimos meses ha crecido el hostigamiento del régimen contra las comunidades religiosas del país, particularmente contra párrocos católicos críticos de La Habana y grupos evangélicos que ganan cada vez más presencia en la Isla. En tal sentido, más de 70 líderes religiosos denunciaron en marzo el "hambre, la miseria y el desamparo" que enfrenta la población.
En una declaración fechada ese mismo mes, la Alianza de Cristianos de Cuba sostuvo que "cada ciudadano cubano, sea creyente o no creyente, tiene el derecho de disentir y de protestar", y consideró que las iglesias tienen el deber de "condenar públicamente la injusticia y la opresión". Asimismo, expresó su apoyo a los jóvenes que se manifiestan en redes sociales y a las familias de los presos, y exigió la liberación de quienes permanecen detenidos "injustamente".
En diciembre de 2025, Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del PCC, recorrió el país para reunirse con líderes cristianos. Según diversas fuentes, les exigió "neutralidad" y demandó que pastores y feligreses se abstuvieran de involucrarse en política o de solidarizarse con las víctimas de la represión estatal.
"Varios fueron amenazados con no dejarlos salir del país o quitarles las visas religiosas a los misioneros que vienen de EEUU o Europa", dijo a DIARIO DE CUBA el pastor exiliado Enrique de Jesús Fundora.
Desde entonces, algunos grupos han optado por un tenso silencio, pero las manifestaciones de rechazo al régimen crecen entre los fieles, así como la presencia en redes sociales de jóvenes evangélicos que manifiestan su contundente oposición al castrismo.
Los hechos de este domingo contra el pastor Alian López Rodríguez constituyen, por tanto, una demostración más de la sistemática violación a la libertad religiosa por parte del régimen cubano.