Las condiciones deplorables de las prisiones cubanas han sido ampliamente denunciadas por organizaciones de derechos humanos y por los propios reclusos, que dan cuenta del abandono de los centros y de la represión que practica el régimen en su interior para evitar que las denuncias de los reos salgan a la luz. En tal sentido, el preso político Alexander Verdecia Rodríguez fue "brutalmente golpeado tras denunciar públicamente los abusos", indicó la ONG Prisoners Defenders.
El activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) "fue agredido por seis oficiales en la prisión Kilo 8 de Camagüey. Fue atacado con tonfas y golpeado con puños y pies como represalia directa por haber difundido una denuncia pacífica desde prisión", detalló.
La ONG enfatizó que, "pese a la violencia sufrida, permanece firme en sus convicciones y ha transmitido a su familia que cada agresión refuerza su determinación de seguir luchando por la libertad del pueblo cubano".
La golpiza es continuación de la sufrida por Verdecia Rodríguez a lo largo de febrero, toda vez que las violaciones de derechos humanos en su contra se incrementaron después de que, a principios de mes, difundiera un video de denuncia desde la prisión Las Mangas, en Bayamo. Al día siguiente fue trasladado de forma arbitraria y sin informar a su familia a la cárcel de Kilo 8, en Camagüey, donde el régimen también ha recluido a buena parte de los reclusos golpeados tras el motín en la prisión de Canaleta, el pasado 19 de febrero.
En el video, Verdecia Rodríguez subrayó: "A nosotros, los presos políticos, sí se nos tortura en las prisiones. Los presos políticos y los presos comunes reciben tratos crueles e inhumanos y se nos violan nuestros derechos humanos. Aquí, en la prisión provincial, están matando de hambre a los reclusos. Hay muchos presos con bajo peso y distróficos. Hay mala atención médica y no hay medicamentos para los reclusos. Aquí la mayoría de los reclusos que muere es por negligencia médica y por falta de atención médica oportuna. Los reclusos son tratados como animales, no como seres humanos".
"Verdecia Rodríguez sufre permanente persecución y represión desde hace más de una década, documentada con todo detalle por organizaciones de referencia mundial, solo por su activismo pacífico y prodemocrático, sin que conste actitud violenta alguna frente a todos los terribles actos arbitrarios de represión sufridos", resaltó Prisoners Defenders.
Asimismo, agregó que "su historial de represión incluye la persecución ideológica y del libre ejercicio de sus derechos fundamentales, amenazas, detenciones a allegados, abusos, allanamientos de morada, decomisos arbitrarios de sus bienes y graves torturas, junto a decenas de detenciones arbitrarias. Todo ello sufrido sin tutela judicial y/o con violaciones flagrantes del debido proceso en todos los casos".
La organización alertó que no se trata de un caso aislado, toda vez que "forma parte de un patrón estructural de castigo y criminalización contra quienes alzan su voz en Cuba".