El preso político cubano Félix Navarro dijo sentirse mejor y menos decaído, después de varios días durante los que su estado de salud despertó preocupación. Sin embargo, el tratamiento que está recibiendo para recuperarse del todo despierta sospechas.
"Me dijo que había estado muy mal, que ya se sentía un poquito mejor, que tenía menos decaimiento, que estaba comiendo, pero que todavía se sentía mal", contó la esposa del líder y opositor y miembro de la organización Damas de Blanco, Sonia Álvarez Campillo, al medio estadounidense Martí Noticias, tras hablar por teléfono con Navarro.
"Me contó que le indicaron gárgaras y azul de metileno, pero le están dando una pastilla que se la dan a las personas que tienen tuberculosis", explicó Álvarez Campillo, sin precisar el medicamento en cuestión.
La semana pasada, Álvarez Campillo informó que su esposo, líder del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, le dijo que se sentía muy mal, que no podía caminar y que temía morir en prisión. Dijo, además, que estaba "profundamente decaído" y sufría "un dolor intenso en un pulmón".
En el Hospital de Colón, al opositor matancero le realizaron varios análisis, entre ellos una placa de los pulmones y un ultrasonido. Se le detectó un ruido anormal en el pulmón, que podía deberse a una inflamación, obstrucción o acumulación de líquido en las vías respiratorias o en el tejido pulmonar. Se le orientaron otros análisis.
"La situación de Félix es preocupante porque ellos [la dirección del penal, la Seguridad del Estado] no le dicen lo que tiene. Nosotros estamos claros de eso y de que Félix no tiene lo que ellos dicen, porque lo que Félix tiene lo cogió en la enfermería", afirmó.
Félix Navarro ha manifestado la sospecha de que pudo haber sido expuesto de forma intencional a un virus durante su reclusión en la enfermería del penal, donde permaneció varios días sin justificación ni explicación médica, tras su revocación.
No es la primera denuncia de este tipo sobre la salud del líder opositor cubano de 72 años, desde finales de abril, cuando fue regresado a prisión, tres meses después de ser excarcelado como resultado de una negociación entre La Habana y el Vaticano.
Tras la primera y breve visita que pudo hacerle en la prisión de Agüica, de Matanzas, luego de la revocación de la libertad condicional, Álvarez Campillo denunció: "Félix no tiene nada que comer allí en la prisión, nada más que el sancocho que dan ellos. Él es un hombre enfermo de diabetes, que tiene que tener su merienda y en estos momentos no tiene nada porque ellos me dieron una visita de aseo donde no permitieron pasarle ni un caramelo".
"Yo responsabilizo a la Seguridad del Estado y al régimen de lo que le pueda pasar a Félix", alertó entonces.
La familia del preso político cubano José Daniel Ferrer exige prueba de que está vivo
La familia del líder opositor cubano José Daniel Ferrer, quien también fue excarcelado en enero y devuelto a prisión a finales de abril, exigió prueba de que está vivo, tras recibir información alarmante sobre su estado de salud.
Una fuente "confiable" hizo saber a la familia que el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) "lleva 31 días con diarrea, que le están saliendo granos en la cabeza, que sobrevive con los pocos alimentos que le permitieron pasar el día 10, día de la visita familiar", contó a Martí Noticias Ana Belkis Ferrer, hermana del opositor radicada en Estados Unidos.
Durante esa visita familiar que le correspondía, el prisionero político cubano solo pudo estar con su esposa y su hijo durante tres minutos, según la denuncia.
José Daniel Ferrer fue enviado a la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, tras la revocación de su libertad condicional. Según la información que recibió la familia, en el centro penitenciario hay un brote de varicela y chinches.
El líder de la UNPACU está hacinado junto a otros cinco reclusos en un espacio reducido, y "en medio de un calor insoportable".
Según la fuente de la familia, el opositor habría sido brutalmente golpeado. "Pero la mejor manera de confirmar es a través del propio José Daniel, por lo que les estamos exigiendo a la dictadura fe de vida de José Daniel para así corroborar su estado físico y psicológico", dijo su hermana.
A la situación del líder opositor se suma la denuncia de que el régimen está citando a miembros de la organización que lidera y los está presionando para testificar contra él en un proceso judicial.
La Seguridad del Estado detiene a un opositor enfermo y lo acusa de escribir carteles contra el régimen
El opositor Michael Hernández Medina se encuentra detenido desde el pasado viernes, cuando agentes de la Policía y de la Seguridad del Estado practicaron un registro en su casa, en el poblado Antonio Briones Montoto, provincia de Pinar del Río. Los agentes, que lo acusaron de escribir carteles antigubernamentales, no mostraron una orden para revisar su vivienda.
"Tocaron a la puerta y cuando abro veo esa cantidad de militares. Eran nueve los que vinieron a la casa. Entonces, un mayor del MININT (Ministerio del Interior) dijo 'tenemos que hacerle un registro en la casa. Michael le pidió la orden para leerla y ellos no se la dieron'", su madre, Marilyn Medina Chala, a Martí Noticias.
"Tiraron fotos a la casa, a los colchones, las camas, en la calle, en el frente de la vivienda, y por el hueco de la escalera. A él le ocuparon el teléfono y le quitaron también la línea. Pero en mi casa no encontraron ni pintura, ni pinceles ni nada que pueda apuntar a que mi hijo es culpable", sostuvo Medina Chala.
"Él está enfermo. Así mismo se lo llevaron. Ahora llamaron para pedir sus medicamentos y remedios para la fiebre", dijo en alusión al VIH que padece Hernández Medina.
De acuerdo con Medina Chala, los investigadores achacan a su hijo varios carteles antigubernamentales que han aparecido en distintos puntos de la comunidad, uno de ellos la discoteca.
Michael Hernández Medina pertenece al grupo opositor Cuba Independiente y Democrática. Cumplió sentencia de un año de cárcel entre 2023 y 2024, por el supuesto delito de desacato.