El preso político del 11J Juan Enrique Pérez Sánchez permanece recluido de forma arbitraria en un destacamento totalmente aislado en la prisión de Quivicán, Mayabeque, denunció el grupo de asesoría legal Cubalex y resaltó que el activista "ha enfrentado un patrón sostenido de hostigamiento por atreverse a denunciar los abusos y las condiciones inhumanas en las cárceles".
"Este confinamiento no es casual: es una represalia directa para silenciarlo e impedir cualquier intento de denuncia", alertaron los juristas y subrayaron que, "contextos carcelarios, el aislamiento prolongado constituye una forma de tortura psicológica, con impactos severos en la salud física y mental de quienes lo padecen".
Asimismo, el activista Marcel Valdés denunció que en ese destacamento se encuentran reclusos en estado crítico, sin contacto con el resto de la población penal. Hay presos comunes con desnutrición severa y otros con enfermedades contagiosas como escabiosis, explicó.
El grupo de asesoría legal denunció que "someter a Juan Enrique a un aislamiento forzado, en condiciones de insalubridad, limita el acceso a atención médica, especialmente grave en su caso debido a padecimientos crónicos, y facilita el encubrimiento de otras violaciones".
"El uso sistemático del aislamiento como castigo y mecanismo de represión contra los presos políticos viola estándares internacionales de derechos humanos y representa un riesgo inminente para la integridad física y mental de las personas privadas de libertad", concluyó Cubalex.
Pérez Sánchez, de 41 años, músico empírico oriundo del poblado de Vegas en el municipio Nueva Paz, Artemisa, y padre de cuatro hijos menores de edad, fue condenado a ocho años de prisión por los supuestos delitos de desórdenes públicos, desacato y sabotaje en un juicio que se extendió del 13 al 15 de diciembre de 2021 en el Tribunal de Santiago de las Vegas, en La Habana.
El activista ha realizado varias protestas en las cárceles de Melena de Sur, primero, y de Quivicán, después, declarándose más de una vez en huelga de hambre y cosiéndose la boca. En julio de 2023, en el aniversario del 11J, entró a desayunar al comedor de la prisión vestido de blanco y con un cartel que por un lado decía "Abajo la dictadura" y por el otro, "Era tanto el hambre que nos comimos el miedo", la misma frase que llevaba consigo cuando salió a protestar en las calles de Nueva Paz.
"Con cierre de datos a fecha 30 de abril de 2025, la lista de prisioneros políticos en Cuba contiene un total de 1.155 personas, quienes sufren sentencias judiciales o disposiciones de limitación de libertad por parte de las fiscalías sin supervisión judicial alguna, debido proceso o defensa efectiva, en flagrante violación de la ley internacional", denunció este miércoles la ONG Prisoners Defenders que, en un informe al respecto, sumó a siete nuevos cubanos al listado de presos políticos.
"Entre los prisioneros políticos que se encuentran entre rejas hemos documentado 456 presos con patologías médicas graves y 38 presos con trastornos graves de la salud mental, todos ellos sin tratamiento médico ni psiquiátrico adecuado", denunció la organización.
Además, "la represión en Cuba no es esporádica ni producto del azar, sino una política estatal estructurada y sostenida, ejecutada principalmente por el Partido Comunista de Cuba y el Ministerio del Interior", sentenció Cubalex en un reciente informe al respecto.
"Su objetivo es desarticular cualquier forma de disidencia, limitar el ejercicio de derechos fundamentales y disuadir a la ciudadanía de participar en actividades cívicas o de exigir responsabilidades al poder. La magnitud, diversidad y recurrencia de los hechos registrados reflejan una estrategia de represión institucionalizada que atenta contra los principios más elementales del Estado de Derecho y los derechos humanos", denunció.